En Mercedes saben que no deberían haber acabado con todos los botones, lo que no significa que vayan a dejar de poner muchas enormes pantallas en sus coches nuevos

Mercedes pantallas
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Creen que la interfaz de usuario debe ser tan sencilla que pueda utilizarla tanto un niño de cinco años como un miembro de la junta directiva de Mercedes.

Durante los últimos años, la industria del automóvil ha convertido las pantallas táctiles en uno de los principales símbolos de modernidad. Los salpicaderos llenos de botones dieron paso a grandes superficies digitales capaces de controlar prácticamente todas las funciones del vehículo, primero en las marcas de lujo, luego en las premium y finalmente en casi todas. Fabricantes como Mercedes llevaron la llevaron hasta el extremo, pero eso parece que se ha acabado.

La experiencia de uso y las opiniones de los clientes han obligado a la marca alemana a replantearse parte de esa estrategia: los botones físicos volverán a algunos de sus futuros modelos, aunque las enormes pantallas seguirán siendo una pieza clave de sus interiores. Es decir, habrá un cambio de rumbo, pero no supone una renuncia a la digitalización, sino una búsqueda de equilibrio.

Mercedes seguirá apostando por habitáculos dominados por grandes paneles digitales, sistemas multimedia avanzados y una elevada integración de software, pero recuperará mandos físicos para aquellas funciones en las que los conductores han demostrado que resultan más prácticos. La compañía considera que la tecnología debe facilitar la vida a los usuarios, no obligarles a navegar constantemente por menús para realizar acciones sencillas.

Ha sido el CEO de Mercedes, Ola Källenius, quien así lo ha confirmado a Autocar: “Dedicamos incontables horas a la interfaz de usuario. Paso horas cada año debatiendo esto con nuestros ingenieros y bromeamos diciendo que debe ser tan sencilla que pueda utilizarla tanto un niño de cinco años como un miembro de la junta directiva de Mercedes. Ese es el desafío, una vez que te familiarizas con ella, su uso se vuelve algo natural”.

Sin embargo, la apuesta por las pantallas precisamente estaba dificultando la consecución de ese objetivo: “Es posible que la industria en su conjunto haya ido un poco demasiado lejos. A veces uno se deja llevar y apuesta por la tecnología por el simple hecho de hacerlo, olvidándose quizás un poco del cliente. Por eso, a partir de ahora, nos verán reintroducir los botones más prácticos”.

Y es que, según el análisis de la propia marca, en los coches que disponen de las dos alternativas, hay ciertas funciones en las que los usuarios siempre tienden a utilizar los botones analógicos, así que tiene sentido para el fabricante ofrecérselos.

Mercedes Marco Polo 2026.

Es algo que recalca Mathias Geisen, responsable de ventas y marketing de Mercedes-Benz, quien explica que los estudios realizados con clientes mostraban una conclusión clara: los usuarios valoran las pantallas grandes, pero también quieren botones físicos para determinadas funciones.

Durante años, Mercedes ha apostado por superficies táctiles y controles hápticos en elementos como el volante, sustituyendo botones convencionales por zonas sensibles al tacto. Esta solución permitía crear interiores más minimalistas y visualmente más avanzados, pero muchos usuarios criticaron que resultaban menos intuitivos y más difíciles de manejar mientras conducían. Así, la marca ha asumido que no todas las funciones se benefician de estar integradas en una pantalla y que algunas acciones requieren una respuesta física inmediata.

Pero, aunque la marca reconoce que los botones tienen ventajas, no está dispuesta a abandonar los grandes displays. De hecho, Mercedes considera que las pantallas forman parte de su imagen tecnológica y de su propuesta de lujo. Los nuevos modelos seguirán incorporando sistemas digitales de gran tamaño, como el MBUX Hyperscreen, pero la estrategia de Mercedes pasa ahora por combinar ambos mundos.

Las pantallas continuarán concentrando funciones avanzadas, personalización y servicios digitales, mientras que los botones volverán para aquellos elementos cuyo uso frecuente exige rapidez y facilidad de manejo, como el climatizador, la radio, etc.. La marca no interpreta este cambio como un retroceso tecnológico, sino como una evolución hacia interfaces de usuario más intuitivas.

Además, el movimiento de Mercedes no es único, si no que forma parte de una tendencia más amplia dentro del sector. Durante los últimos años, varios fabricantes han comprobado que los interiores completamente táctiles no siempre ofrecen la mejor experiencia de uso y han comenzado a recuperar algunos controles físicos.

Volkswagen es uno de los ejemplos más claros. Tras recibir críticas por los mandos táctiles de algunos de sus modelos, especialmente en la familia ID eléctrica, el grupo alemán anunció una vuelta progresiva a soluciones más convencionales, con más botones y controles físicos en sus futuros vehículos. Audi también ha revisado su apuesta por los interiores excesivamente minimalistas y cambiará su enfoque.

La tendencia refleja una conclusión compartida por buena parte de la industria, que por fin ha escuchado a los usuarios para volver a unos controles más intuitivos que además hacen que las distracciones sean menores.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España