Test de los 100.000 kilómetros: BMW Serie 2 Active Tourer (BMW 223d xDrive)

Nuestro BMW Serie 2 Active Tourer ha recorrido los 100.000 km de este test de larga duración en tiempo récord y, sin embargo, se ha comportado de forma impecable. Justo lo contrario que el servicio de BMW, que debería mejorar su atención.

¿Te gusta el formato monovolumen del BMW Serie 2 Active Tourer? De acuerdo, no es lo que se dice tendencia, pero es una buena elección. Y lo decimos con conocimiento de causa: hemos sometido a un 223d con tracción total y cambio automático a nuestra prueba de 100.000 kilómetros y nos ha gustado mucho, aunque ya te adelanto que no ha conseguido la puntuación máxima como el BMW M3, pero sí una muy buena. 

Justo esta versión no se comercializa en España, pero valga esta prueba para someter a un examen profundo al propio modelo en sí. Y no queremos que suene a spoiler, pero no nos podemos contener más: no solo cubrió la distancia de forma más que fiable y económica; nos dejó también un buen sabor de boca. ¿Lo malo? El servicio del taller BMW no siempre fue una bendición: tuvieron un diagnóstico incorrecto de un defecto por un lado y un trato desganado por otro. Que pase algo así afea la imagen de un buen producto y de marca.

Pero lo primero es lo primero. Es octubre de 2022 y nos hacemos con el BMW más atípico de todos los tiempos: un monovolumen con motor transversal, diésel, cuatro cilindros y tracción 4x4... Después de unos pocos kilómetros, el Active Tourer de 211 CV demostró que, a pesar de su tremenda practicidad interior, hay mucho ADN de la marca en él, tal y como resumió un redactor: "esta cosa es realmente genial, con un motor resolutivo, un cambio automático suave y grandes dosis de agilidad en carreteras de curvas". 

La dirección, precisa y directa, así como la buena estabilidad del chasis y unos generosos neumáticos (sobre llantas de 18 pulgadas) completan el pack de este Active Tourer. En autovía viaja muy cómodo gracias a unos amortiguadores bien equilibrados y, en el habitáculo, no entran apenas ruidos aerodinámicos ni vibraciones (el motor, en séptima, gira muy bajo de vueltas). Luego, gracias a la tracción xDrive y a la friolera de sus 400 Nm de par, alcanza los 100 km/h desde parado en 7,3 segundos y cumple las recuperaciones con facilidad, superando con creces los 200 km/h de velocidad punta. 

Lo mejor: que tampoco es muy glotón, ya que puedes conseguir consumos de unos cinco litros a los 100 kilómetros si te lo propones (en nuestro caso, al final de los 100.000 km y con muchos trayectos por autovías alemanas sin límite de velocidad, hemos logrado un gasto medio de menos de siete litros). 

Al volante, la buena ergonomía del puesto del conductor y unos asientos delanteros cómodos y de buen mullido ayudan a sobrevivir a los viajes más largos (los múltiples ajustes eléctricos son una opción). Sin embargo, algunos redactores se quejaron de lo estrechos que son los asientos. 

También recogimos comentarios sobre el espacio y la zona trasera. A pesar de la gran modularidad posterior (la banqueta se puede desplazar longitudinalmente y los respaldos de abaten por partes y se ajustan en inclinación), no te sientes cómodo del todo. ¿La culpa? Las butacas son planas, no demasiado generosas en anchura y viajas con las piernas excesivamente flexionadas.

Además, plegar los respaldos con una simple (y barata) cinta negra no es digno de un BMW. De hecho, habría que profundizar más en la política de precios y detalles de este Active Tourer. También en la lógica del equipamiento de serie y opcional, ya que hay que rascarse el bolsillo más de lo que cabría esperar (tanto los sistemas de asistencia a la conducción como la parte multimedia solo son plenamente operativos si se acude a la lista de extras). 

¿Esto qué significa? Que a los 45.000 euros del coche, hay que añadir un buen puñado de equipamiento para dejarlo decente y eso le hace superar a los 60.000 euros.  Además, hemos pensado que muchas veces ese dinero no redunda de forma óptima en la satisfacción final: tanto las ayudas a la conducción como los sistema como el control de voz, por ejemplo, no funcionan del todo bien en muchas ocasiones. 

Por contra (y esto también hay que decirlo), ninguna avería detuvo al BMW, ningún desgaste importante estropeó el resultado final y ningún defecto grave arruinó nuestra experiencia con el Active Tourer. 

En cuanto a las visitas regulares al taller, fue sometido a los típicos trabajos de desgaste de neumáticos, discos de freno y aceites, aunque en el kilómetro 87.651 ocurrió algo inesperado: los operarios debían sellar el eje de salida de la caja de cambios, un procedimiento rápido y sencillo en sí mismo, pero que, sin embargo, tuvo sus consecuencias: los mecánicos ignoraron el hecho de que BMW exige una capa de grasa anticorrosiva en el engranaje como parte de esta tarea. ¿Resultado? Oxidación. 

Y aún más molesto nos resultó el hecho de que justo después de esta revisión el Active Tourer emitió un ruido de traqueteo procedente de una junta desgastada en la suspensión. Cuando pedimos al taller que localizara el ruido, tras un breve trayecto de prueba, se limitaron a decirnos que todo estaba bien. No fue hasta la siguiente parada en el taller cuando una barra de acoplamiento desgastada (conexión entre la estabilizadora y la suspensión) dio problemas. 

¿Lo peor de todo esto? La sensación de malestar que se te queda en el cuerpo al ver cómo un taller pasa por alto piezas desgastadas en el eje delantero. Pero tranquilos: lo dicho, el resultado general de este atípico BMW sigue siendo bastante satisfactorio y es que, con él, no te vas a equivocar

No es perfecto, pero casi. Apenas presenta desgaste y corrosión

  • El motor fue agradable durante toda de la prueba, con un consumo de combustible bastante comedido y una respuesta muy convincente.
  • La transmisión a veces no funcionaba bien. Durante el desmontaje, apareció corrosión en el engranaje de la caja de transferencia, lo que fue toda una sorpresa inesperada.
  • Los asientos delanteros apenas mostraron signos de desgaste y los traseros, aunque son bastante planos, nos impresionaron por sus numerosos ajustes, además de por su robustez.
  • Apenas había corrosión en los bajos, cavidades o uniones atornilladas, así que tenemos una opinión clara: la protección anticorrosión en esta zona no tiene muchos reproches.
  • Después de 87.000 kilómetros, los ejes necesitaban una nueva barra estabilizadora. Había ligeros rastros de corrosión en la superficie de contacto del eje trasero.
  • El accionamiento de la VÁLVULA se realiza mediante robustas cadenas de distribución, con solo ligeros signos de desgaste en los raíles tensores y de deslizamiento.

Nos ha llamado la atención

  • Acción técnica mal ejecutada por BMW en la caja de transferencia: hay corrosión.
  • La suciedad entra sin el permiso de nadie en el vano motor, lo que no es agradable.
  • La cosa no mejora en las zona menos accesible, pero todavía no hay corrosión.
  • Robusta transmisión por cadena con ligeras marcas de desgaste en los raíles.
  • Pistones y cilindros se encontraban dentro de los márgenes de tolerancia. 

¿Comprar o no comprar?

¿Un coche polivalente y espacioso, con potencia de sobra y mucho confort? Sin duda, comprarlo es recomendable, pero ten en cuenta que su precio se puede encarecer mucho si completas su exiguo equipamiento de serie.

Valoración

Nota 9.8

Un coche agradable: es poco gastón, rápido, potente, fiable y muy versátil. Al mismo tiempo, está bien dotado en cuanto a tecnología y la experiencia de conducción combina dinamismo y confort. Sin embargo, nos hubiera gustado que el servicio de atención al cliente fuera igual de sólido.

Lo mejor

Practicidad interior. Consumo.

Lo peor

El servicio del taller BMW. Asientos estrechos. Poco equipamiento de serie.

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