He probado el Renault Scenic E-Tech: un monovolumen familiar y eléctrico con mucha autonomía

El Renault Scenic E-Tech es apto para familias y, gracias a su gran batería, un coche de largo alcance. Ya lo hemos probado.
La leyenda del cine francés Louis de Funès seguramente se habría puesto bastante nervioso ante esta ruptura con la tradición. Pero los ingredientes son los correctos: en Renault no se han quedado cortos y han instalado una enorme batería de 87 kWh (netos).
A esto se suman 218 CV y el ya conocido sistema de infoentretenimiento de la marca, que ofrece la mayoría de sus funciones a través de servicios de Google. Ya hemos probado el Renault Scenic E-Tech.
Diseño interior
También destaca en otros aspectos por su diseño bien pensado. Debajo de la pantalla instalada en vertical hay una fila de botones para accesos rápidos al sistema de climatización, y para los pasajeros traseros hay un reposabrazos central ingenioso con portavasos giratorios, una bandeja y puertos USB integrados.
A la derecha del volante lleva tres palancas. La primera sirve, de forma convencional, para accionar el limpiaparabrisas. La segunda, para seleccionar las marchas. Y la tercera, que mantiene la tradición, controla la radio al más puro estilo Renault. Al principio, todo esto puede resultar algo confuso y uno se encuentra a menudo intentando cambiar de marcha con el limpiaparabrisas.
Me sorprende la buena selección de materiales en algunas zonas, que se combina con el uso generoso de plásticos duros. El espacio interior también resulta generoso: hay que recordarse que el Scenic, con solo 4,47 metros, no es más de 20 centímetros más largo que un Volkswagen Golf. Esto se debe en parte a su apariencia robusta.
Además, Renault consigue una gran libertad para los codos gracias a su carrocería de 1,91 metros de ancho. El único punto de crítica real es el borde de carga bastante alto, de 79 centímetros, que dificulta el acceso al maletero, con capacidad de entre 545 y 1.670 litros.
Comportamiento
A pesar de su aspecto algo SUV, el Scenic E-Tech está disponible exclusivamente con tracción delantera y dos combinaciones de motor y batería. Nuestro vehículo de prueba viene, como se ha mencionado, con la variante más grande, que ofrece 218 CV y 300 Nm de par.
Salvo por un arranque algo discreto desde parado, se mueve con bastante soltura, alcanzando los 100 km/h en 8,2 segundos (según la marca: 7,9 segundos).
Sin embargo, no encaja tan bien la configuración bastante firme de la suspensión no adaptativa; las llantas de 20 pulgadas tampoco ayudan.
Cuando se circula por superficies más uniformes, el Scenic logra convencer por completo. Con una dirección lo suficientemente directa y frenos resistentes, transmite agilidad y destaca por su gran batería. Los 87 kWh de capacidad neta permiten, con un consumo medio de 20,7 kWh, una buena autonomía de 422 kilómetros, medida a una temperatura exterior de 20 grados.
Hay una leve crítica al tiempo de carga algo largo mediante corriente continua (DC) —máximo 150 kW—: 37 minutos para pasar del 15 al 80 %, lo cual podría ser mejor y puede resultar molesto en trayectos largos por autopista, especialmente porque para preacondicionar la batería hay que introducir una estación de carga en el sistema de navegación del coche.

Al menos, Google Maps planifica automáticamente las paradas de carga en rutas largas. También merece elogio la carga rápida en corriente alterna (AC) del paquete de 87 kWh, que admite hasta 22 kW.
Factores para decidir la compra
El Renault Scenic E-Tech ofrece un paquete agradablemente equilibrado. Aparte de algunos detalles como la carga DC algo lenta, es un compañero de viajes competente con mucho espacio y funciones inteligentes por un precio justo.
Valoración
Nota 8
Lo mejor
Autonomía generosa, equipamiento, interior espacioso, moderno y bien acabado.
Lo peor
Respuesta algo seca en asfalto irregular, carga lenta en DC