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Prueba

Prueba Peugeot Rifter Long: una opción muy lógica para los que necesitan 7 plazas

Prueba Peugeot Rifter Long
Nota

7

Un siete plazas para el negocio y el ocio y que se conduce como un turismo

Prueba del Peugeot Rifter Long, la versión larga (hasta 7 plazas) del Peugeot Rifter. Quién no tiene una tabla de surf y no sabe cómo transportarla? Bueno, siendo sincero, el que firma estas líneas carece de ella. Pero lo cierto es que sí que me he visto en multitud de situaciones en las que he tenido que transportar un mueble de unos 3 metros de longitud y me las he deseado para encontrar el coche adecuado, sin tener que recurrir a un vehículo industrial.

Precisamente para esas situaciones de transportar muebles, pero también para llevar la tabla de surf, unos esquíes o lo que sea menester para practicar tu deporte favorito –también cabe una bici, por cierto– existen soluciones tan interesantes como el Peugeot Rifter, que se fabrica en la planta de PSA en Vigo, junto a sus primos el Citroën Berlingo y el Opel Combo.

En este caso, trata de la variante Long, que, aunque basada en la misma plataforma EMP2 –la misma de Peugeot 3008 y Peugeot 5008, entre otros muchos modelos– es 35 cm más larga que la versión normal –hasta llegar a los 4,75 metros– y puede albergar también hasta 7 plazas individuales, y contar con un volumen de maletero de hasta 4.000 litros.

A nivel exterior, el Peugeot Rifter Long no difiere en nada del Peugeot Rifter normal, más allá de una mayor longitud. Al igual que la versión corta, visto de frente el Rifter Long tiene apariencia de turismo; más bien parece un SUV. Es de perfil donde demuestra su carácter de vehículo mixto, pero muy bien resuelto. La trasera, por su parte, destaca por su gran portón e incluir luneta practicable, una solución muy útil.

Interior del Peugeot Rifter Long: también i-Cockpit

En el interior, la sensación de estar a lo más parecido a un turismo se confirma, pues incorpora el i-Cockpit, que aunque como me ocurre en con sus hermanos de gama, no termina de satisfacerme, pero he de admitir que ha mejorado mucho. Si a ello se le une su alto nivel de conectividad, con navegación en 3D –como en el 3008 o el 508–, hasta 18 asistentes a la conducción –incluidos el Advanced Grip Control con el Hill Assist Descent (opcional)–, y que cuenta con un acabado GT Line, sin duda, no se trata de la fregoneta de toda la vida.

Prueba Peugeot Rifter Long

Es más, además de todo lo explicado, lo que más me ha gustado es su gran habitabilidad, con hasta 7 plazas individuales –la tercera fila de asientos es una opción que cuesta 200 euros, que en el caso del Rifter Long, además, es desplazable–, y su gran modularidad. Argumentos, pues, con los que la marca francesa quiere conquistar –además de autónomos de toda la vida– a familias a las que les guste practicar el deporte, a individualistas alternativos e individualistas autónomos. 

Prueba del Peugeot Rifter Long 

El Rifter Long está disponible con 4 motores: dos gasolina PureTech de 110 y 130 CV, y dos BlueHDI de 100 y 130 CV, y cajas manuales de 5 y 6 velocidades y automática EAT8. 

En el recorrido de prueba opté por la versión BlueHDI de 100 CV y caja manual e 5 velocidades. Este motor no es el más recomendable, pues al ir cuatro pasajeros con sus respectivos bultos, el motor demostró ser bastante perozoso a bajo régimen, con un cambio manual de relaciones demasiado largas, de modo que los adelantamientos con carga pueden llegar a ser toda una aventura. El año pasado probé el Rifter con el motor BlueHDI de 130 CV y caja EAT8, y la verdad es que va muchísimo más desahogado.

El Peugeot Rifter Long ya está disponible y las primeras unidades se están entregando ya.

Conclusión

Lo mejor

Se conduce como un turismo, es muy espacioso y puede albergar hasta siete plazas.

Lo peor

El motor que probé (BlueHDI de 100 CV) es bastante escaso si vas con carga.

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