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Prueba

Nissan 370Z Nismo, no va a pasar desapercibido

Nissan 370Z Nismo, no va a pasar desapercibido

Si el 370Z te parecía poco, aquí tienes el Nissan 370Z Nismo, que ofrece algo más de potencia, pero, sobre todo, una estética mejorada que no dejará indiferente a nadie...

Nismo, el departamento de competición de Nissan, acaba de cumplir 30 años, y de esa celebración surge el Nissan 370Z Nismo. Un vehículo que no está hecho para gente discreta. Ya se sabe que para gustos, los colores, pero es difícil encontrar a alguien al que no le guste este modelo. Y es que bien podría ser el coche de Koji Kabuto, el piloto de Mazinger Z (¿te acuerdas?), por su estética al más puro estilo de cómic japonés.

Hay pocos detalles en su carrocería que no hayan recibido alguna modificación. Esto se ha hecho no solo por mejorar su apariencia, que también, sino por aumentar su apoyo aerodinámico a alta velocidad.  

Nissan 370Z Nismo Roadster Concept

Aun así, lo mejor del 370 Nismo no es su atractivo exterior. Lo mejor es que es uno de los pocos coches del mercado que todavía conserva la esencia del deportivo puro. ¿Cuál es? Pues, para empezar, carecer de turbo... para continuar, mandar la fuerza solo al eje trasero y... para terminar, poder sentarte, en su interior, en unos buenos bacquets Recaro.  

Reconozco que me gustan las mecánicas con turbo. Sentir cómo, en un momento dado, te quedas pegado al asiento como si fueras a bordo del Enterprise en fase de despegue, no tiene desperdicio. Pero un buen motor atmosférico, como el V6 de este Nismo, es incomparable. ¿Por qué? Un poco de paciencia... Primero hay que dejarse caer en sus asientos. Una vez acomodado, tu cuerpo se sentirá sujeto incluso en los virajes más radicales. Lástima que el reglaje del volante de la última preparación deportiva de Nissan sea solo en altura (por cierto, sus relojes se mueven al unísono con él). Pero al apretar el botón de encendido de su motor, te darás cuenta del porqué de la tremenda sujeción de estos asientos especiales. El ronroneo del V6 te va a erizar el vello. 

Piso el embrague del Nissan 370Z Nismo para insertar la primera de su caja de cambios manual. Todo está duro. Muy duro. Se hace pesado conducirlo en ciudad o en sus accesos en plena hora punta. Pero si los demás coches te dejan, al pisar el acelerador sus 344 CV comenzarán a transmitirse al asfalto de una forma progresiva, lineal, impoluta y, prácticamente, inacabable... De hecho, el corte de inyección se sitúa sobre las 7.500 rpm, momento en el cual unos destellos te avisan de que debes dar un nuevo toque a la palanca. Es en este último tramo, de 4.500 en adelante, cuando vas a disfrutar de verdad, cuando vas a sentir en tu cuerpo la increíble fuerza que despliega este Z, como si fueras montado a lomos de Tornado, el caballo del justiciero que marcaba esa letra con su larga espada...

Pero, sorpresa, todavía hay más. Solo tienes que pulsar el botón S-Mode y el sonido se vuelve todavía más racing. Además, en fuertes reducciones, el 370Z Nismo hará por ti el punta-tacón, esa maniobra en la que, a la vez que frenas, das un pequeño pisotón al acelerador para igualar las velocidades de los ejes primario y secundario de la transmisión. Y oír cómo lo hace, sin tu intervención, es también toda una experiencia... de lo más deportiva.

Los de Nismo no se atreven con el Qashqai

Su dirección es dura, no te lo voy a negar, pero su guiado es muy bueno, muy preciso y, junto a un chasis tan bien puesto a punto, te permite pasar por virajes de todo tipo muy, muy rápido. Bueno, de todo tipo no, ya que si te encuentras algún roto en el asfalto en pleno apoyo, este Nissan protesta y tú deberás calmarlo con pequeñas correcciones de volante ante su nerviosismo. Sí que se muestra más tranquilo y con mayor tracción en la salida de una curva, a pesar de ser un deportivo de propulsión y aunque pises el acelerador sin miramientos. Su diferencial de deslizamiento limitado ayuda, al encargarse de enviar parte de la potencia a la rueda trasera que opone mayor resistencia y que dispone de mayor adherencia, con lo que redondear una curva será coser y cantar. Sobre todo cantar, eso es lo que no vas a parar de hacer a sus mandos...

Conclusión

Ya no quedan muchos vehículos como el Nissan 370Z Nismo en el mercado. Motor sin turbo y propulsión. Esto provoca unas sensaciones de deportivo 'de verdad', con un propulsor que quiere estar continuamente en la zona alta del cuentavueltas, con una trasera que pide desconectar el ESP y deslizarse un poco y con unos 'Recaro' que te sujetarán como si fueras en un coche de carreras. Eso sí, su tacto general es duro, así que si lo vas a utilizar para ir a comprar el pan todos los días, piensa en alguna otra mejor opción...

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