He probado el Kia Sorento HEV, un SUV experimentado más interesante con su motor híbrido

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El Kia Sorento híbrido demuestra que, por su parte, ni los consumos ni las normativas de emisiones suponen un problema para reinar en la carretera.
Un SUV grande de siete plazas. Leído así, parece que hablamos de dinosaurios, esos gigantes que fueron incapaces de adaptarse al nuevo medio al que se vieron expuestos hace unos 64 millones de años. Pero, como siempre, la vida sigue y siempre encuentra un camino por el que continuar avanzando y evolucionando. Nuestra prueba del Kia Sorento HEV deja claro que es un buen ejemplo de ello.
Cuando apareció en 2002, lo hizo como un modelo asentado en un chasis de largueros y con tracción integral conectable (en circunstancias normales, eran las ruedas traseras las que empujaban a este modelo de 4,57 metros), que además podía contar hasta con reductora.
Pero eso suena a cosas lejanas en el tiempo. El modelo que ves en estas páginas es el restyling de la cuarta generación y se asienta sobre la plataforma N3 de Hyundai y Kia que también utilizan modelos relacionados como el Kia Sportage o los Hyundai Tucson y Santa Fe.
Aunque existe una versión enchufable y hasta un diésel, en mis manos está la variante híbrida convencional con tracción delantera, que es sin duda la más interesante, ya que no solo ofrece la etiqueta Eco, sino que además tiene un consumo que te sorprende.
Pero vayamos por partes. Inicio la prueba con la curiosidad de ver cómo le ha afectado el restyling al interior, que era donde más se notaba que el tiempo había pasado para este modelo presentado originalmente en 2020.
Ahora el salpicadero tiene un aspecto más moderno con dos pantallas de 12,3 pulgadas que al estar situadas juntas dan la sensación de ser una sola pieza. También estrena el panel de doble función para el climatizador y el sistema multimedia: al toque de un botón se activa uno u otro, como en su hermano pequeño el Sorento.
Pero las líneas generales no cambian: mantiene un diseño claro y simple y el aspecto y tacto de las superficies me parecen decentes.
Al volante estoy muy cómodo en sus nuevos asientos, que me llaman la atención por ser más blandos de lo que hubiera esperado. Me parecen un gran lugar para pasar mucho tiempo, aunque quizá a alguno le pueda parecer que la banqueta es un pelín corta.
En cuanto a las plazas traseras, también se guardan una sorpresa, porque están bastante más altas que las delanteras. En todo caso, por postura y espacio son buenas y la banqueta se puede desplazar para dar más espacio al maletero o a las piernas de los ocupantes de la tercera fila de asientos.
Y es que el Sorento tiene de serie siete plazas: yo diría que junto con las del Santa Fe, son las mejores del segmento por espacio, tamaño de asientos y hasta detalles como una salida de aireación con regulación del caudal y tomas USB-C para cargar un móvil o una tablet.

¿Y cómo va? Nada mal: aunque se trata de un SUV de 4,81 metros y casi 1.900 kilos, se mueve con relativa soltura gracias al 1.6 de 160 CV que recibe la ayuda de un propulsor eléctrico de 60.
En total son 215 CV, pero no me llama tanto la atención el empuje tan contundente (al menos, mientras tienes batería con la que alimentar al propulsor eléctrico) como el consumo real, que iguala la cifra oficial si no te pasas con el acelerador.
En cuanto a la dinámica, tiene bastante calidad de rodadura, sobre todo en autopista, y está muy bien aislado, aunque tanto el pedal del freno como la dirección tienen un tacto algo impersonal: no le doy importancia porque su carácter es el de ir de A a B con tranquilidad.
Conclusión
El típico coche que hace de todo, y todo bien. Es cómodo para viajar y también para el día a día si el tamaño no te supone un impedimento. Me ha gustado por su consumo razonable y por el confort al volante, pero también porque los pasajeros van a ir amplios y cómodos.
Valoración
Nota 8
Lo mejor
El cosumo real, puesto que, si no te pasas con el acelerador, es igual al homologado.
Lo peor
El restyling cambia poco su imagen.

