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Prueba

Prueba BMW Z4 M40i: llegan los días de destape

Prueba BMW Z4 M40i
Nota

9

El nuevo BMW Z4 M40i es un 'roadster' sorprendente, sobre todo en esta versión tope de gama con 340 CV bajo el capó. Déjame quitar el techo y te cuanto cómo va.

Soy un fan absoluto de los roadster y de todo aquello (con ruedas) que me deje con la coronilla al sol. Y antes de que se me lancen al cuello los puristas, ya sé que dinámicamente parten con una desventaja de peso y torsión con respecto a un coupé. Pero aún así, por el placer que proporcionan al volante, merecen la pena. Te digo esto con la llave del nuevo BMW Z4 en la mano. La primera impresión es impecable. Un roadster para mí tiene que ser así: dos plazas, propulsión, buen diseño, una perfecta posición al volante, un motor potente y un sonido delicioso. ¡Ah! Y, cómo no, una capota de lona. Este Z4 cumple, sobre el papel, con todo eso. Aunque me falta averiguar lo que transmite en marcha. ¡Al lío! Prueba del BMW Z4 M40i.

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Me pongo al volante: posición muy baja (de esas de las que luego cuesta salir del coche), volante casi vertical, piernas estiradas... ¡Perfecto! En cuestión de segundos me siento uno con este biplaza, exactamente en 10, que es lo que tarda la capota en dejarme al descubierto (la operativa se puede hacer hasta a 50 km/h). Botón de arranque: el seis cilindros del M40i cobra vida con un sonido metálico. Hay motores que son más roncos, como el de un Ford Mustang o un V8 firmado por AMG, pero el de este BMW es refinado hasta el extremo y según sube de vueltas me gusta todavía más. En los primeros kilómetros me doy cuenta de que la ruta de hoy va a ser para recordar. No me puedo esperar otra cosa de un cabrio de 340 CV que ha salido de la división M Performance. ¿Qué supone eso? Apunta: diferencial autoblocante controlado electrónicamente, frenos M Sport (pinzas pintadas en azul) y suspensión adaptativa M. 

Del Confort al Sport hay un mundo

Salgo a la autovía. Tengo unos cuantos kilómetros por delante antes de llegar a mi zona preferida de curvas, así que elijo el modo Confort para que las suspensiones me traten de la mejor manera posible. Velocidad sostenida de 120 km/h y un poco de rock clásico en el equipo multimedia de 10 altavoces. ¿Qué tal Lou Reed? Sigo consumiendo kilómetros con mi frente cogiendo ya ese colorcillo tostado del que solo me doy cuenta al llegar a casa. Cuando suena 'Walk on the wild side' decido desviarme y comenzar mi particular banda sonora de aceleraciones y reducciones en una carretera de montaña plagada de curvas. 

Es hora de buscarle las cosquillas a un chasis que me ha parecido aceptablemente cómodo para viajar. ¿Cómo me tratará ahora? Selecciono el modo Sport Plus para adecuarlo a las exigencias de esta carretera. Al instante, todo se vuelve más inmediato y directo. Es como si los músculos de este Z4 se tensasen al límite para dar lo mejor de sí. Hasta el control de estabilidad te deja jugar más de la cuenta. Esto se pone serio. ¡Juguemos! Pie a fondo. En segunda, la aguja del cuentavueltas vuela hasta la zona roja y hay que estar rápido con la leva derecha para subir una marcha antes de llegar al corte. Los neumáticos traseros se aferran a cada centímetro de asfalto para evitar pérdidas de tracción. Con una dirección super directa (y casi perfecta), el morro del Z4 se inscribe en las curvas con una facilidad pasmosa. A la salida de cada giro, el autoblocante hace el resto para llegar hasta la siguiente curva. Tercera, cuarta... frenada al límite y reducción hasta segunda otra vez. 

Vídeo: BMW Z4 2019, todo lo que tienes que saber lo tienes aquí:

La maquinaria de este Z4 está puesta a punto de una manera soberbia y te permite disfrutar de una conducción deportiva de 10. Los frenos no flaquean, las marchas se engranan con obediencia y hasta el eje trasero se insinúa de vez en cuando a la salida de las curvas para sacarme la enésima sonrisa. ¡Así es cómo debe ser un roadster! BMW ha hecho un coche a la altura de las expectativas y con mucha diversión en solo 4,32 metros de longitud. Si quieres tener estas mismas sensaciones, puedes: previo pago de 70.750 euros.

Mi Opinión

Cuando 'M Performance' se pone a trabajar, lo que sale de 'ahí' es siempre bueno. Lo ha vuelto a demostrar con la versión más potente del Z4, que, con sus 340 CV, es capaz de ofrecerte grandes dosis de disfrute al volante. Su precio es alto, pero no tanto como un Porsche 718 Boxster o un Jaguar F-Type.

Conclusión

Lo mejor

Conducción, amortiguación, diferencial autoblocante, comportamiento

Lo peor

Precio algo elevado, pero dentro de la media del segmento

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