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Las verdaderas razones por las que el diésel no para (ni va a parar) de subir su precio

Las verdaderas razones por las que el diésel no para (ni va a parar) de subir su precio

El precio del diésel está por las nubes.

Tradicionalmente, muchos usuarios se decantaban por un coche diésel porque su menor consumo y el precio más barato del gasóleo amortizaban la diferencia de precio con un modelo equivalente de gasolina. Pero esa historia ya se ha acabado y vamos a ver las verdaderas razones por las que el diésel no para de subir de precio ni va a dejar de hacerlo.

A lo largo de este año, hemos visto varias veces cómo el precio del diésel superaba al de la gasolina, algo que en las últimas semanas se ha convertido en habitual. El diésel lleva varias semanas por encima de la gasolina, con diferencias de precio que alcanzan los 20 céntimos en algunas gasolineras.

Esto destroza uno de los principales argumentos de compra de un vehículo diésel: el precio del combustible. El otro argumento, el consumo más bajo, sigue existiendo, aunque las últimas tecnologías en los motores de gasolina han ido acortando cada vez más esa distancia. 

 

En las últimas semanas, el precio de gasolina nos ha dado un respiro, lo que unido al descuento de los 20 céntimos, hace que llenar el depósito sea claramente más barato que a principio del verano. 

Sin embargo, los conductores de coches diésel no han notado esa diferencia y siguen padeciendo precios desorbitados. Vamos a ver por qué.

Las verdaderas razones por las que el diésel no para (ni va a parar) de subir su precio

Las verdaderas razones por las que el diésel no para (ni va a parar) de subir su precio

Existen varias razones por las que el diésel no para de subir de precio (ni va a dejar de hacerlo). Una de ellas ya te la hemos contado anteriormente y tiene que ver con el precio del gas

En los últimos dos años y, especialmente, en los últimos meses la cotización del gas se ha multiplicado por diez y esto tiene un impacto importante en la obtención del diésel, ya que el gas es clave en el proceso de destilación del petróleo para obtener el hidrocarburo. 

Hace falta más gas para obtener diésel que gasolina, lo cual repercute en el precio final del combustible. Pero esto no es todo. 

La espectacular escalada de precios de los últimos meses y la necesidad de preservar las reservas de gas natural de cara al invierno que se avecina ha hecho que muchas plantas de generación eléctrica e industrias estén sustituyendo ese combustible por el diésel. Es decir, la demanda de diésel se ha disparado y, con ello, los precios

La guerra de Ucrania de fondo

Las verdaderas razones por las que el diésel no para (ni va a parar) de subir su precio

Todo esto se produce con la guerra entre Rusia y Ucrania de fondo, que empezó el pasado mes de febrero y que ya supera los 200 días. Europa exporta gasolina, pero, en cambio, necesita mucho más diésel del que puede producir

Más de un tercio de ese combustible llega desde Rusia, pero la Unión Europea ya ha anunciado que dejará de comprar productos derivados del petróleo, entre ellos, el gasóleo, al país de Putin a partir de febrero. Esto provoca que los precios del diésel se disparen. 

Cuando Europa deje de comprar barriles de diésel a Rusia, tendrá que comprarlos a otros países, como Estados Unidos, Arabia Saudí o la India, eso sí, a un precio más caro, lo cual tendrá su efecto en el surtidor. 

Pero hay más: a la escasez de diésel debido a la guerra, hay que añadir el cierre acelerado de refinerías en Europa en los últimos años, muchas de ellas dedicadas a la producción de gasóleo. 

El peso del diésel en Europa

Las verdaderas razones por las que el diésel no para (ni va a parar) de subir su precio

Por si todo lo anterior no era suficiente, hay otra razón que explica el aumento del precio del diésel en Europa y es el peso que tiene este combustible en el parque automovilístico en el viejo continente, a diferencia de otros mercados.

Es cierto que en la última década se ha ido equilibrando la diferencia que existía entre la venta de coches diésel y de gasolina, pero la penetración del diésel sigue siendo muy importante en países como el Reino Unido, Italia, Francia y, por supuesto, España. 

A esto hay que sumar el transporte de mercancías por carretera, que también requiere mucho del gasóleo y acaba afectando a toda la cadena de valor y a la inflación: al subir el diésel, suben los costes del transporte y, por tanto, sube el precio de los alimento y, prácticamente, de todo. 

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