Una serie de ingenieros convierten camiones pesados con motorizacón diésel en vehículos de hidrógeno, y el resultado no deja indiferente a nadie

Un grupo de ingenieros europeos implantan motores de hidrógeno en camiones pesados previamente motorizados por diésel y el resultado sorprende a nivel medioambiental.

La investigación sobre los motores de hidrógeno se encuentra en constante evolución. Hace unas semanas, empresas como Volvo o Bosch seguían defendiendo la efectividad de esta tecnología, que ahora ha revolucionado el sector de los camiones pesados. Un grupo de ingenieros ha implementado motores de hidrógeno en camiones que previamente contaban con motorización diésel y el resultado sorprende hasta a la Unión Europea. 

Entre los objetivos sostenibles de la institución a medio plazo se encuentra la reducción de emisiones, un asunto medioambiental que se lleva tratando en las últimas décadas pero que parece haber dado un paso adelante con la motorización de hidrógeno.

El grupo de fabricantes de MAN producen alrededor de 200 camiones con motor de combustión H2 (también conocido como el modelo H45), que permiten rodar hasta 600 kilómetros de autonomía y cuentan con un tiempo de repostaje de unos 15 minutos. Las emisiones de estos vehículos son cuanto menos sorprendentes, pues emiten menos de 1 gramo de CO2 por tonelada-km, respetando las directrices de la Unión Europea de "vehículo con cero emisiones".

Un claro compromiso medioambiental

A pesar de que en la actualidad los camiones de combustión de hidrógeno son escasos en comparación a los motorizados por diésel o los eléctricos, su impacto medioambiental es cada vez más atractivo

De hecho, se espera que el mercado poco a poco se vaya acomodando a las necesidades de estos vehículos, desde flotas hasta terminales fluviales de importación de hidrógeno. Una flota bien adaptada ayuda a reducir significativamente el impacto medioambiental del transporte regional, y con ello, mejoraría la calidad del aire.  

Con la mirada puesta en el futuro, el hidrógeno podría llegar a ser competitivo frente al diésel o el eléctrico mediante la aplicación de tecnologías, como la electrólisis verde, las cuales están conectadas a los parques eólicos y solares. Esta estrategia abarataría el hidrógeno y los situaría en una gran posición dentro del mercado de combustión.

Apoyo institucional cada vez mayor

El apoyo institucional por parte de la Unión Europea y los países miembros en esta tecnología es cada vez más notable. El favorable impacto medioambiental convence a los organismos públicos a pesar de la lenta evolución de la tecnología. Las iniciativas REPowerEU y RED III han establecido una meta clara para 2030: producir 10 Mt de hidrógeno renovable internamente y otros 10 Mt importados. 

Respecto a las estrategias de los países miembros, el Plan Nacional español abarca hasta 4 GW de electrolizadores, mientras que Portugal redirige los objetivos a energías renovables como la solar o eólica fácilmente exportables.

Daimler, perteneciente al grupo Mercedes Benz, considera que, si todo sigue su curso, la economía del hidrógeno podría generar más de medio millón de puestos de trabajo en toda Europa para 2030. Toda una revolución que seguiría necesitando una gran inversión por parte de las instituciones dirigentes. 

A día de hoy, la implicación de los organismos públicos es bien recibida por las empresas investigadoras, quienes reciben subvenciones, préstamos e incentivos para poder dar continuidad a la mejora de esta tecnología. 

No obstante, si la motorización generalizada de hidrógeno estará cada vez más presente en nuestros vehículos, es vital que se pueda satisfacer las necesidades de estos vehículos que, en la actualidad, se enfrentan a algunos problemas de suministro. Por ejemplo, en Aberdeen (Escocia), 25 autobuses de hidrógeno quedaron paralizados casi un año por, justamente, falta de suministro.

Otros artículos interesantes:

Ver sus artículos

Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España