Algunas voces reputadas como Volvo o Bosch quieren salvar el motor de hidrógeno y con ello, el de combustión

El motor de hidrógeno podría salvar al de combustión según ingenieros de Volvo o Bosch a pesar de la masiva retirada de inversiones basadas en esta tecnología.
El motor de hidrógeno puede no llegar a ver la luz como consecuencia de la retirada masiva de inversiones por parte de empresas que planteaban desarrollar esta nueva tecnología. Tras la última ACT Expo, un evento enfocado a la mejora y avance de las tecnologías limpias, ingenieros de reconocidas marcas como Volvo, Bosch, Cummins o Cespira, continúan pidiendo una nueva oportunidad a la combustión de hidrógeno, ya declarado como "el combustible del futuro".
Cummins, una de las empresas punteras en el desarrollo de motores de hidrógeno, defiende la compatibilidad tecnológica que supondría aplicar este elemento. "Estos motores pueden integrarse internamente en un chasis con mínimas modificaciones, por lo que son compatibles con motores diésel y gas natural. Las similitudes entre los motores de combustión interna de hidrógeno y los diésel y gas natural, permiten que los talleres se adapten rápidamente”, explica el ingeniero Chad Fohne.
Por su parte, Brent Keppy, ingeniero de soluciones energéticas de Bosh, pide tiempo para el desarrollo de estos motores, cuyos beneficios pueden llegar a ser mejor de lo esperado: “Cuando hablamos de los diferentes aspectos tecnológicos que deben abordarse, calibrarse y perfeccionarse con un motor de hidrógeno, se observa que todos esos temas son exactamente los mismos para los que trabajamos en motores durante años”.
Y es que uno de los principales marcos de actuación de esta nueva tecnología es el transporte comercial de grandes distancias, en el que se incluyen desde aviones hasta camiones y barcos. Por el momento, la aplicación de estos motores se descarta en los turismos por su elevado coste y alta competencia con el vehículo eléctrico e híbrido.
Justamente es su alto coste lo que echa para atrás a muchas empresas, puesto que producir hidrógeno requiere mucha más energía de la que se obtiene como resultado del proceso. Más allá del coste económico, a muchas empresas inversoras les cuesta ver la rentabilidad energética del hidrógeno.

Además, tampoco hay que olvidar que la combustión de hidrógeno produce óxidos de nitrógeno cuyo nivel de contaminación es elevado. De hecho, aunque energéticamente hablando su composición es densa, en estado gaseoso es explosivo, lo que aumenta la preocupación sobre su uso.
Ante este problema, algunos ingenieros defienden que se podría utilizar el conocido como hidrógeno verde, el cual está compuesto de la energía renovable excedente de la solar o eólica y que se almacenaría en pilas de hidrógeno.

