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¿Qué fue del Volvo C30 Polestar? El hot hatch sueco que no llegó

Volvo C30 Polestar

¿Qué pasó con el Volvo C30 Polestar? En 2010, Volvo nos trajo un concept car de un compacto deportivo que, con los años, jamás llegaría a ver la luz.

Corría el año 2010 y Volvo sorprendía a todo el mundo con prototipo de compacto deportivo que hizo la boca agua a más de un fanático. El Volvo C30 Polestar Performance Concept era todo un avanzado para su época, con una mecánica que ya cruzaba una barrera hacia terreno desconocido en el segmento y toda la deportividad de la que hacía gala el fabricante gracias a la, por entonces, división Polestar. Ahora bien, ¿qué fue del Volvo C30 Polestar?

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Tras ganar el Campeonato Sueco de Turismos (STCC) con un Volvo C30 en el año 2009, la compañía nórdica estaba preparada para entrar de lleno en el segmento C de compactos deportivos. Un coche tan completo y tan cerca a lo que sería una versión de producción provocó el entusiasmo entre todos, además de que ofrecía unas prestaciones que superaba los 400 CV de potencia, una zona en la que no se movía ninguno de sus posibles rivales.

Vídeo: El Volvo C30 Electrico se somete a las pruebas más duras:

Pero Volvo se enfrió y con el tiempo no veía con tan buenos ojos la posibilidad de que llegara a producción, pese a que en 2012 lanzaran el Volvo C30 Polestar Limited Edition para el mercado estadounidense, 250 unidades con algunos ajustes de corte deportivo y que se basaban, claramente, en el C30 Polestar Performance Concept revelado tan solo dos años antes. Recibieron una serie de ajustes sobre la mecánica T5 de Volvo que les permitieron pasar de 230 a 255 CV, así como de 320 a 370 Nm de par motor.

¿Qué ofrecía este espectacular prototipo?

Tomando como base la carrocería de tipo coupé y tres puertas de un Volvo C30, los ingenieros de Polestar instalaron un motor turbo de 2.5 litros y cuatro cilindros que, gracias a un nuevo turbo KKK 26, nuevos pistones y árbol de levas, lograron que entregara 405 CV de potencia y 510 Nm de par motor, cifras con las que actualmente superan al Audi RS 3 Sportback o el Mercedes-AMG A45, dos de sus rivales directos.

La potencia se canalizaría al asfalto a través de un sistema de tracción integral con diferencial Haldex y dos diferenciales autoblocantes firmados por Quaife. Unos amortiguadores más firmes, una dirección más directa, frenos firmados por Brembo con discos de 380 y 330 mm, así como pinzas de seis y cuatro pistones, delante y detrás, respectivamente, y un completo juego de llantas de aleación BBS de 19 pulgadas.

El interior se equipó con unos asientos deportivos y arneses de seguridad, mientras que la carrocería portaba un completo kit con parachoques, taloneras y un alerón posterior situado sobre el maletero. Y, al igual que jamás llegó la versión de producción, Volvo tampoco hizo públicas las cifras de rendimiento del Volvo C30 Polestar, aunque un coche de sus características debería haber completado el cero a 100 km/h en algo más de 4 segundos y superado con creces los 250 km/h de velocidad punta.

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