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Coche eléctrico

Prueba DS X E-Tense: con el DS de 2035 por las calles de Madrid

Si los coches del futuro son así, con volante, me subo ahora mismo

Prueba del DS X E-Tense por las calles de Madrid en tráfico abierto. Soñar es gratis. Es lo que siempre he creído. Hasta ahora. Porque cuando quieres materializar un sueño en concreto, tienes que pasar por caja, máxime si se trata de un artefacto como un automóvil.

El año pasado DS sorprendió a propios y extraños con un llamativo 'dream car' –un paso más allá de un concept car– llamado X E-Tense y que anticipa su visión del automóvil para 2035, año en el que el mítico Citroën DS Tiburón celebrará su 80 aniversario. El apellido E-Tense –que es como se denomina la gama electrificada de DS, que inaugurarán el DS3 Crossback E-Tense y el DS7 Crossback 4x4– daba buena cuenta de que la marca premium del Grupo PSA se imagina su futuro bajo el signo de electrificación, en este caso, con dos motores (uno en cada rueda delantera) que ofrecen una potencia conjunta de 400 kW (540 CV) en modo carretera, y que puede llegar a alcanzar los 1.000 kW (1.360 CV) en modo circuito.

Ahora bien, hay eléctricos y eléctricos, y el X E-Tense no es, al menos desde el punto de vista estético, una lavadora con ruedas. Más bien al contrario. Y es que si por algo se puede caracterizar este atractivo roadster es por la apuesta de los diseñadores por la asimetría. Lo mires por donde lo mires, ya sea por delante, por los lados o por atrás, la simetría no tiene cabida.

Aunque los cánones de la belleza establecen que cuanto mayor es la simetría, mejor, en el diseño, la asimetría resulta más llamativa y aporta equilibrio. Y desde luego que el equipo de diseño de DS lo ha conseguido. Si a todo ello se le unen un chasis en fibra de carbono, dos ambientes bien diferenciados para el conductor (descapotado) y una cápsula para el copiloto (con suelo transparente y asiento de cuero con marquetería de plumas e incluso un asistente personal llamado IRIS), el resultado no puede ser mejor.

Prueba DS X E-Tense

O quizá sí: poder conducirlo. AUTOBILD.ES fue uno de los medios elegidos para probarlo en tráfico abierto por las siempre desafiantes calles de Madrid, por lo que cuando me llamaron para ofrecerme la plaza, ni me lo pensé. En este vídeo puedes ver un resumen de mi experiencia al volante del DS X E-Tense por las calles de Madrid. ¡Dale al play!

El recorrido sería corto, no más de media hora, pero aun así contaba con cierto punto de riesgo, lo cual lo hacía aún más interesante si cabe. Y es que, en primer lugar, solo una unidad en todo el mundo del DS X E-Tense. Pregunto por el precio y me contestan con un gesto que viene a significar "lo que estás pensando y mucho más". ¡La virgen! ¡Cómo para hacerle un roto! Pero ahí no queda la cosa: para aumentar el reto, el 'dream car' de DS carece de espejos retrovisores, por lo que en los giros se circula a ciegas. Por suerte, un DS7 Crossback por delante y otro por detrás flanquearían el paso del X E-Tense para asegurar el recorrido. Pero, ¿y si...?... Mejor no pensarlo.

Llega el momento de subirse a este artefacto. Está muy bajo y el puesto de conducción es angosto. Hago un poco de contorsionismo para acceder y sentarme. Objetivo conseguido; lo chungo será salir de aquí... Esa será otra historia. Un técnico de DS me explica en francés las funciones básicas. Siento un cosquilleo en el estómago. Pero me muero de ganas de ponernos en marcha.

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Los mandos de los modos de conducción (P, N y D) se hallan en el flanco derecho. Piso el pedal del freno con fuerza y tiro del mando para colocar el modo D. Esto se mueve. Y tras los primeros metros llega un giro. ¿Querías emoción? Dos tazas. El volante, a pesar de su embaucador color azul y esa apertura en la parte superior, me sienta como un guante. En realidad es una evolución del volante del monoplaza de DS de la Fórmula E, con un radio de giro muy muy corto.

Prueba DS X E-Tense

Con el DS X E-Tense 'a ciegas' por Madrid

Nos adentramos a la calle Doctor Esquerdo, una vía de tres carriles por sentido y una empinada bajada. Piso el acelerador, bastante duro. A pesar de ser las 9.45 de un jueves de finales de julio, hay bastante tráfico, y mi obsesión es no perder de vista el DS7 Crossback que hace de mis ojos en los giros. Alcanzamos la glorieta de Conde de Casal, para girar hacia la Avenida del Mediterráneo. Se supone que tengo vía libre para girar, pero oigo bocinazos, motos... y me imagino lo peor. Así que le doy un buen pisotón al acelerador con la intención de salir como un cohete. Y que sea lo que Dios quiera... 

Lo curioso del caso es que no notas la fuerza del par inmediato típico de un eléctrico; es como si fuera perezoso 'a bajo régimen' en el caso de ser un motor térmico. Pero una vez supera ese 'vacío' de carga, sale escopetado, tanto que tengo que recurrir al freno para no comerme a nadie. Y eso que no supero los 50 km/h, pero al ir tan bajo y descapotado da sensación de ir a más velocidad.
Al pasar por una junta de dilatación el X E-Tense parece que se va a desmontar, como lo que ocurría con el Citroën C3 Pluriel... ese otro artefacto. Pero todo sigue en sitio tras el 'susto'. Las ventajas de la fibra de carbono...

Prueba DS X E-Tense

Pero lo 'peor' sucede al querer detener el coche al cambiar el semáforo a rojo en la calle Alfonso XII, a la altura del parque de El Retiro, pues al carecer de servofreno, tengo que pisar el pedal del freno como si me fuera la vida en ello. Es como intentar detener un camión... Pero lo consigo, ¡uf! Una vez parado me convierto en la sensación. La gente se detiene a verlo, saca fotos.

Quien diga que los coches ya no levantan pasión entre los jóvenes no ha visto lo que ha provocado el DS X E-Tense... Sin duda, ha sido toda una experiencia para mí... y los demás.

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