Otra muestra de que las ZBE están siendo un fracaso es que solo 55 municipios de 149 han dado pasos adelante

Las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) están suponiendo un auténtico caos para los pequeños municipios, solo 55 de 149 avanzan satisfactoriamente.

Hace tres años que se aprobó la normativa de las Zonas de Bajas Emisiones para los municipios de más de 50.000 habitantes, pero solo un tercio de ellos han empezado a implantarlos. Un proceso que avanza lentamente y provoca grandes diferencias entre los municipios. 

Solo el 37% de las localidades han implementado esta normativa. Desde la puesta en marcha, el anuncio oficial o el estudio de la zona, únicamente 55 municipios de los 149 adjudicados han movido ficha en el asunto medioambiental, según los datos recogidos por Velca, fabricante de motos eléctricas, y confirmados por parte del RACE y la Federación Española de Municios y Provincias (FEMP)

Una normativa que avanza a pasos de tortuga

Estas restricciones se remontan a la publicación de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética de 2021 y al Real Decreto 1052/2022. Dos normativas cuyo objetivo se centra en la reducción del tráfico más contaminante en las áreas urbanas de más de 50.000 habitantes. 

A pesar del objetivo final, el proceso para lograrlo avanza a pasos de tortuga, y en muchos municipios de manera desigual, lo que acaba provocando diferencias municipales y retrasa la transición ecológica común a nivel nacional. 

Algunos de los motivos de la lentitud residen en el proceso burocrático. Desde las demoras a la hora de adjudicar ayudas o la insuficiencia de puntos de recarga para los vehículos eléctricos, se les suma la falta de presión por parte de las instituciones para elaborar planes de incentivos. 

Acorde a lo establecido en el Plan Moves III, y el cual supuso una reactivación de 400 millones de euros, se otorgó un plazo de hasta tres meses para que las comunidades autónomas presentasen sus convocatorias. De las 17, solo siete comunidades las comunicaron, mientras que Aragón, Asturias, Canarias, Cantabria, Castilla La Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Murcia y Navarra, junto a Melilla, todavía no han movido ficha ni publicado sus convocatorias. 

En el caso de la Comunidad de Madrid, la institución publicó la oferta, y en cuestión de semanas se acabaron los fondos como consecuencia de la alta demanda. Como respuesta, se ha creado una lista de espera para aquellos solicitantes que no recibieron la subvención

Los ciudadanos siguen sin apostar por la movilidad eléctrica

Ante esta situación, la compañía Velca defiende que, la lentitud e ineficiencia burocrática provoca una situación de incertidumbre en la ciudadanía que sigue sin apostar por los vehículos eléctricos, cuyas ventas aumentan ligeramente cada año en España. 

Junto a ello, Velca propone "un plan de incentivos directos e inmediatos, sin papeleo ni tributación" para que las ayudas sean más accesibles para los conductores y no tengan que esperar dos años para recibirlas o incluso pagar por adelantado. 

Las motocicletas, un asunto pendiente

Aunque cada vez es más común observar coches eléctricos por la calle, las motocicletas eléctricas siguen siendo inferiores a lo esperado cuando se anunció este plan medioambiental. Un aspecto que hay que tener en cuenta es que en el mercado de las dos ruedas no existen opciones híbridas, por lo que hay menos opciones de compra de un vehículo sostenible.

Según la Dirección General de Tráfico (DGT), el 30% de las motos carecen de etiqueta medioambiental, y solo el 1,2% de las motocicletas registradas son eléctricas y cuentan con etiqueta cero. Emilio Froján, CEO de Velca, solicita de manera pública un mayor interés de las instituciones políticas al asunto medioambiental: "Más de un millón de motos circulan en España sin etiqueta ambiental."

"Parece que las preocupaciones sólo se centran en los coches, pero hay un enorme desconocimiento sobre el etiquetado en las motos. Necesitamos acelerar la electrificación y para eso hace falta decisión política", explica Froján.

Respecto a este asunto Velca pone el foco en la falta de una infraestructura adaptada a estos vehículos, las motos y ciclomotores eléctricos. Por ello, la compañía propone lo siguiente: instalar enchufes domésticos de 220 V en calles, garajes, viviendas... una estrategia de bajo coste que facilitaría la carga de los vehículos sin depender de la red destinada a los turismos. 

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España