El origen del logo de Ferrari

El origen del logo de Ferrari es una de las historias más curiosas del automovilismo. Se trata de un caballo rampante que tiene una conexión directa con la Primera Guerra Mundial y con la ciudad alemana de Stuttgart, de donde es Porsche.

El origen de los logos de las marcas automovilísticas es algo que apasiona a los aficionados al motor, más aún cuando se trata de una marca como la que es protagonista hoy. Es el momento de descubrir el origen del logo de Ferrari.

Conducir un Ferrari (no digamos ya poseer uno) es un sueño para muchos, aunque al alcance de muy pocos. La marca italiana es una de las más prestigiosas y deseadas por la comunidad automovilística, tanto por sus impresionantes coches como por sus éxitos en la competición.

En esta ocasión, no vamos a detenernos tanto en la historia del fabricante italiano como en el origen de su logo, un caballo rampante negro sobre un fondo amarillo, que tiene una conexión directa con la Primera Guerra Mundial y con la ciudad de Stuttgart, de donde, curiosamente, es Porsche.

Si nos fijamos, tanto Ferrari como Porsche tienen casi el mismo caballo, un caballo que está presente en el escudo de Stuttgart. Pero ¿cómo es posible es un símbolo de una ciudad alemana presida el frontal de los coches de una marca italiana?

El origen del logo de Ferrari

Como es sabido, Enzo Ferrari inició su aventura en el mundo del motor como piloto, corriendo para Alfa Romeo que, en los años 20, era una referencia en la competición. No fue hasta 1929 cuando Ferrari creó su propia escudería, bautizada con su apellido, compitiendo con coches de Alfa y Fiat.

En 1923, tras ganar una carrera en el circuito de Savio, en la ciudad de Rávena, Enzo fue invitado por la condesa Paolina Baracca a su casa y allí el piloto italiano se fijó en un trozo de tela que presidía el salón. 

Ese trozo de tela tenía la figura de un caballo rampante y formó parte del fuselaje del avión que pilotaba Francesco Baracca, hijo de la condesa, cuando fue abatido por un caza alemán en 1918, durante la Primera Guerra Mundial. Baracca lucía el caballo en su avión tras habérselo arrebatado a un enemigo al que había abatido en una misión anterior. Ese enemigo era de Stuttgart.

Parece que la condesa Baracca le regaló aquel trozo de tela a Enzo Ferrari y le pidió que lo llevara consigo en las carreras para que le diera suerte. Sin embargo, Alfa Romeo no le permitió lucir dicho símbolo hasta 1932, en el circuito de Spa, en Bélgica. Aquella carrera la ganó Ferrari y, desde entonces, nunca más se separó del Cavallino.

Así, Enzo Ferrari eligió como símbolo para su marca el caballo rampante negro al que añadió un fondo amarillo, por ser el color de su ciudad natal, Módena.

El español que provocó el nacimiento de Ferrari

Si Lamborghini nació como marca de coches tras una discusión entre Ferruccio Lamborghini y Enzo Ferrari, algo parecido ocurrió con Ferrari, pero con un español como uno de los protagonistas. 

En 1938, Enzo se convirtió en jefe del equipo de carreras de Alfa Romeo, pero pronto surgieron desavenencias con la dirección, no sólo porque se negaba a que la marca absorbiera su escudería sino, sobre todo, porque no se llevaba bien con el ingeniero de Alfa Romeo, el español Wifredo Ricart

Ricart se encargaba de desarrollar los coches especiales y de competición de Alfa Romeo, pero tenía una filosofía completamente opuesta a la de Enzo Ferrari: mientras el español ponía más atención a la técnica, el italiano era mucho más práctico. 

Estas discrepancias provocaron la salida de Enzo Ferrari de Alfa Romeo en 1940 para crear su propia marca de automóviles, cosa que no se produciría hasta 1947, debido a la Segunda Guerra Mundial. Por su parte, unos años más tarde, Wifredo Ricart volvió a España para hacer el gran deportivo español, el Pegaso Z-102.

En 1947 salió de fábrica el primer Ferrari de la historia, el 125 S, equipado con un motor V12 de 1.5 litros (125 centímetros cúbicos por cilindros, de ahí la denominación).

Paradojas de la hsitoria, el Pegaso Z-102 de Ricart era un coche mucho más avanzado desde el punto de vista tecnológico que los Ferrari contemporáneos, pero esa complejidad técnica le reportó una mala reputación en términos de fiabilidad. 

Sin embargo, los motores V8 de los Ferrari modernos tienen una arquitectura más similar a los V8 con cuatro árboles de levas del Pegaso que a los V12 con un único árbol de levas.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España