Llega el calor, y también la eterna pregunta: ¿cuánto consume de más un coche con el aire acondicionado puesto?

El aire acondicionado encendido aumenta el consumo de combustible, pero abrir las ventanillas del vehículo no siempre es la mejor alternativa. Sube entre un 5 y un 20%.
España salta de una ola de calor a otra desde las últimas semanas, y el aire acondicionado del coche se ha convertido en un elemento casi imprescindible para los conductores. El vehículo puede alcanzar los 50 grados tan solo unos minutos al sol.
Los expertos han advertido en numerosas ocasiones: abusar del aire acondicionado puede aumentar considerablemente el uso de combustible. La solución para muchos es abrir las ventanillas, pero también tiene sus consecuencias.
El aire acondicionado a examen
Los sistemas de climatización han ido evolucionando con el paso del tiempo hacia modelos cada vez más eficientes, pero es indudable que aumentan el consumo de combustible. Los modelos más inteligentes con la posibilidad de ajustar la temperatura de manera bizona, trizona o hasta de cuatro tampoco se libran.
El principio sigue siendo el mismo: toman el aire caliente del exterior, lo enfrían y lo introducen en el habitáculo. A esto se suma el propio calor generado por el rozamiento de las piezas, el motor y las pérdidas.
El consumo se traduce en un gasto de combustible para los motores de combustión, o bien de electricidad o gas para otras alternativas. El mayor sobrecoste se debe al uso del compresor, encargado de aspirar el gas refrigerante y comprimirlo sometiéndolo a presión, lo que sube la temperatura.
Además, el compresor se acopla al giro del motor mediante una correa. Este sistema aprovecha la fuerza del propulsor del coche, así que es inevitable que consuma más energía.
Un aumento del consumo entre un 5 y 20%
El consumo de un vehículo con el aire acondicionado encendido puede aumentar entre un 5% para los modelos más eficiente y un 20% en el peor de los casos. Esto supone un par de décimas y un litro cada los 100 kilómetros.
El consumo de aire acondicionado tendría que medirse en horas, en función del tiempo que esté funcionando el compresor. Los modelos más eficientes apagarán este aparato cuando detecten que no es necesario seguir enfriando el aire para ahorrar combustible, luego lo volverán a encender.
Si la temperatura del interior del vehículo es de 40 ºC y quieres bajar a los 25 ºC, necesitarás menos tiempo que si la quieres bajar a 20 ºC. Los números son simples: cuanto menos tiempo emplees el compresor, menos sobrecoste tendrás.
El uso del aire acondicionado también ocasiona una ligera disminución de la potencia del motor, resta de media entre 2 y 15 CV. Este cambio se aprecia más en coches menos potentes y apenas se notará a partir de los 110 CV.
Abrir la ventana también aumenta el consumo
El típico truco de abrir las ventanillas solo empeora la aerodinámica del coche. El aire termina entrando en el habitáculo y lo frena, así que el motor tiene que hacer más esfuerzo y el consumo de combustible aumenta.
El efecto es tan grande que entre 80 y 90 km/h, consume más llevar las ventanillas bajadas que conducir con el aire acondicionado encendido. El ahorro sí que se podría notar en ciudad a baja velocidad.
