Jeremy Clarkson patea a Elon Musk 17 años después: "¿Cómo se las arreglará ahora que los eco-hippies que antes lo idolatraban han puesto en jaque sus coches?"

“Lo critican a muerte quienes lo pusieron en un pedestal: los eco-hippies. Los discípulos de las emisiones cero de Ed Miliband y Al Gore”, afirma Jeremy Clarkson sobre Elon Musk.

Jeremy Clarkson es, probablemente, el periodista más conocido del mundo en el sector de la información del motor (aquí te dejamos los mejores coches que ha probado Jeremy Clarkson en estos últimos años). Si no el más conocido, sí el más polémico. Ahora se ha quedado a gusto hablando de Elon Musk.

En su columna en The Times, Clarkson ha dado su visión de lo que está sucediendo con Tesla en las últimas semanas, en relación con la oleada de ataques que está sufriendo la compañía, sobre todo, en concesionarios, pero también ataques a vehículos privados. Tanto es así que muchos propietarios han comenzado a vender sus coches.

Los ataques a Tesla comenzaron cuando se puso en marcha el mandato de Donald Trump al frente de la presidencia de los Estados Unidos, debido al papel destacado de Elon Musk en la nueva administración, como jefe del nuevo Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés).

Esto no ha gustado a un sector de la población, en general, vinculado al espacio ideológico de la izquierda, y la manera que ha encontrado de protestar es esta: rayar coches de Tesla en la calle, incluso, incendiarlos, y destrozar concesionarios de la marca.

Jeremy Clarkson ajusta cuentas con Elon Musk 17 años después

Con su habitual toque ácido, el periodista británico recuerda una reseña que hizo para la revista Top Gear en 2008, hace 17 años, sobre uno de los primeros coches que lanzó al mercado Tesla, en la que decía que no era fiable, era carísimo y que, al pesar demasiado, no se manejaba bien.

Musk no se lo tomó bien y demandó al programa por difamación, alegando que Clarkson tenía un problema con los coches eléctricos y que había escrito el artículo incluso antes de poner un pie en el coche.

“Perdió el caso y la apelación”, comenta Clarkson, “y nunca lo ha superado del todo. Sigue alegando que fui parcial y que fingimos que su coche se había averiado cuando no era así. Aunque sí lo había hecho. Debería haberlo demandado de nuevo, pero temía que me llamara pedófilo, así que simplemente esperé en la orilla del río a que su cuerpo pasara flotando. Y así ha sido”.

El periodista asegura que siempre ha sido escrupulosamente justo con sus reseñas sobre los coches que probaba, pero Musk afirmaba que no lo era. Ahora tiene su venganza: “lo que la hace tan atractiva es que lo están criticando a muerte quienes lo pusieron en el pedestal en primer lugar: los eco-hippies. Los discípulos de las emisiones cero de Ed Miliband y Al Gore”. 

Y continúa: “Les encantó su idea de vehículos eléctricos que funcionaran sólo con viento y luz solar y se desmayaron cuando proporcionó su tecnología de comunicación Starlink, la eco-nueva, a esos pobres soldados asediados en Ucrania”.

Elon Musk era un héroe para esos “eco-hippies” que odiaban a Clarkson por ser tan grosero en ocasiones con Tesla y su temprana incursión en el mercado automovilístico: “¿Cómo pude ser tan desagradable con ese amable y filantrópico Sr. Musk? Sí, ¿y cómo te sientes ahora, sentado en tu Tesla, mientras un ejército de almas afines le arranca los retrovisores?”, pregunta Clarkson, con sarcasmo.

Ya advirtió que no era una buena decisión de compra

Pese a todo, Jeremy Clarkson pide que se recupere el sentido común. En su columna de opinión, dice que la última vez que revisó, Tesla tenía unos 125.000 empleados y “me parece un poco injusto que todos estén obligados a estar en paro sólo porque su jefe una vez saludó al público de una manera que parecía un poco hitleriana”, dice, aludiendo al gesto que hizo Musk.

Luego, refiriéndose a todos aquellos que compraron un Tesla, “tomaron la decisión de compra con buena fe” y “no es justo que alguien con axilas peludas y sin trabajo le prenda fuego”. 

Al final, el periodista recuerda a todos los propietarios de Tesla que les advirtió hace 17 años de que su decisión de compra no traería nada bueno: “Pero no me hicieron caso, eligieron creer al Sr. Musk”.

Sin embargo, ahora muchos de esos conductores se ven obligados a aparcar su coche “en un garaje cerrado, utilizar el transporte público y acostumbrarte al hecho de que, mientras haces cola en este mundo cada vez más histérico y desagradable, algunas personas pasarán a tu lado en sus propios coches y te llamarán ‘idiota del autobús’”, concluye.

Jeremy Clarkson sobre la cultura de la cancelación

Lo que está ocurriendo con Tesla y Elon Musk es lo mismo que viene sucediendo desde hace varios años en diferentes sectores y con algunos personajes. No es otra cosa que la cultura de la cancelación, que consiste, básicamente, en cancelar a todo aquello que no se ciña a la narrativa dominante.

Sobre esto, Jeremy Clarkson hace una interesante reflexión: “¿Qué pasaría si descubriéramos que el jefe del mayor productor mundial de leche de avena tiene un ejemplar de Mein Kampf debajo de la cama? ¿O si descubriéramos que los miembros del KKK tradicionalmente se untan con aguacate antes de prender fuego a una cruz?”

Antes, los problemas de salud eran los que solían acabar por un producto, pero ahora “casi siempre es un problema político el que provoca la cancelación. Lo que me da una idea. Hitler era vegetariano”. 

“Creía que eliminar la carne de su dieta lo hacía más ario. Y sus discípulos también adoptaron esta creencia, así que ahora una dieta sin carne prácticamente te identifica como un nazi de pura cepa”, comenta.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España