Una piedra más en el camino de Tesla por la entrada en política de Elon Musk: los propietarios están vendiendo sus coches

Los propietarios de vehículos Tesla están hartos de sufrir ataques y venden sus coches. Otros hacen lo mismo, pero por no compartir la tendencia política de Elon Musk.

La oleada de ataques que sufre Tesla desde hace semanas (y que ya ha llegado a España, como te contamos aquí) empieza a cansar a los propietarios de los vehículos. Muchos de ellos, hartos ya de esta situación, están vendiendo sus coches.

Tesla lleva tiempo siendo víctima de lo que se conoce como cultura de la cancelación (del inglés cancel culture), un fenómeno social que consiste en criticar a una persona, grupo social, organización o, como en este caso, una empresa por considerar inadmisible algún gesto o acción.

En el caso concreto de Tesla, este movimiento se conoce como Tesla Takedown y fue impulsado por el actor y cineasta de Hollywood Alex Winter y Joan Donovan.

El apoyo de Elon Musk ha Donald Trump en las pasadas elecciones, así como su ingreso en la nueva administración al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) ha desatado un clima de protesta en una parte de la población que se está extendiendo como la pólvora.

El problema que se deriva aquí es la manera de ejercer esa protesta, porque, en muchos casos, consiste en atacar concesionarios de la marca o, directamente, a vehículos estacionados en la calle. Por ejemplo, rayando la carrocería. 

Los propietarios empiezan a vender sus vehículos Tesla

Como se puede entender, los propietarios de vehículos Tesla se están cansando de sufrir este tipo de agresiones y han comenzado a vender sus coches. Lógicamente, estas personas no tienen ninguna culpa de las decisiones de Elon Musk en asuntos políticos, pero este detalle lo tienen en consideración quienes que atacan a la compañía.

Según informa Reuters citando datos de Edmunds, “los coches Tesla del año modelo 2017 o más recientes representaron el 1,4% de todos los vehículos intercambiados hasta el 15 de marzo”, lo que significa más que el 0,4% con respecto al año pasado y marca un aumento significativo.

CNBC señaló que se trata de un nivel récord de canjes de vehículos Tesla por otros de otras marcas. Este aumento, según el medio, puede explicarse por varios factores, como la aparición de nuevos competidores en el sector de los vehículos eléctricos, como las marcas chinas.

Sin embargo, no hay duda de que la estrecha asociación de Musk con el presidente Trump y su condición de líder de facto del citado departamento de eficiencia también es un motivo importante

No sólo por sufrir ataques en sus coches, sino por no estar de acuerdo con el apoyo del CEO de Tesla al nuevo presidente de Estados Unidos. Recientemente, la ganadora del Grammy, Sheryl Crow, se deshizo de su Tesla y dijo que “llega un momento en que tienes que decidir con quién estás dispuesto a alinearte”.

Actos de vandalismo e insultos

En las últimas semanas, los ataques a concesionarios Tesla han acaparado titulares en todos los medios de comunicación de Estados Unidos y fuera. Pero también los propietarios de vehículos Tesla han sido blanco del odio.

Varios de ellos han denunciado que les han dado la espalda o les han insultado, mientras que otros han sido víctima de actos más graves, como vandalismo. En los casos más extremos, han llegado a prender fuego al coche.

La semana pasada, la fiscal general Pamela Bondi advirtió que no le temblará el pulso a la hora de poner “condenas ejemplares”, de hasta 20 años de cárcel a tres detenidos por los ataques a Tesla.

La fiscal declaró que, “si te unes a esta ola de terrorismo doméstico contra propiedades Tesla, el Departamento de Justicia te pondrá entre rejas”.

Una ventana de oportunidad para otras marcas

En todo esto, hay quienes salen ganando. Independientemente del sentimiento que empuje a los dueños de Tesla a cambiar sus coches, supone una oportunidad para otros fabricantes.

Se abre así una ventana de oportunidad para otras marcas, sobre todo, las que han aparecido más recientemente en el mercado de eléctricos.

Como explica Edmunds, los que ya no quieren un Tesla podrían sustituir sus vehículos por otros de la competencia, algo que será positivo para esas nuevas marcas y muy perjudicial para la compañía de Musk, que vive su mejor momento en ventas.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España