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La increíble historia del Citroën GSA

La increíble historia del Citroën GSA

El Citroën GS fue presentado en el Salón de Ginebra de 1970 y se convirtió en un modelo tan vendido como innovador en lo que a confort y seguridad se refiere. Con el paso de los años, llegaron las actualizaciones y hubo una tan considerable que Citroën decidió cambiar el nombre de aquella berlina compacta: esta es la increíble historia del Citroën GSA.

El Citroën GS celebra su 50º aniversario

Cuando a finales de los años 60 Robert Opron recibió la llamada de la marca francesa, le plantearon un cometido nada sencillo: un coche que democratizase las bondades del Citroën DS a un precio asequible para todos los bolsillos. Este fue el punto de partida del Citroën GS, que llegó de la mano de la famosa suspensión hidroneumática que tan buenos resultados había dado.

La increíble historia del Citroën GSA

1979: Citroën GSA

Nueve años después, aquel diseño había resistido el paso del tiempo con entereza… pero había llegado el momento de cambiar las cosas. Y la renovación fue de tal calibre que Citroën consideró oportuno, incluso, cambiar el nombre de aquella berlina: el GS se transformaba en el Citroën GSA.

La principal novedad que trajo fue el portón trasero del maletero. La carrocería era igual, pero pasaba de ser un ‘fastback’ a asemejarse a un ‘hatchback’ en el que la tapa del baúl había sido sustituida por ese ansiado portón. Una novedad que ponía fin a uno de los defectos que más criticaban los usuarios en el GS: la dificultad y la incomodidad que suponía cargar el coche.

No fue el único cambio estético. Los paragolpes de acero inoxidable dejaron paso a unos de plásticos más voluminosos, más envolventes y más aerodinámicos. Tanto que la longitud del Citroën GSA creció en seis centímetros. Estrenó llantas nuevas, un alerón trasero y numerosos cambios: las cerraduras de las puertas, con un accionamiento horizontal, recordaban a las del Peugeot 505 y los grupos ópticos también se retocaron.

La increíble historia del Citroën GSA

Nuevos motores

En el interior, el diseño del salpicadero se cambió por completo. Con influencias del nuevo modelo asequible de la casa, el Citroën Visa, agrupó los mandos en unos peculiares satélites ubicados en los lados del cuadro de instrumentos. Además, Citroën añadió un sistema que indicaba el consumo optimizado para que el conductor decidiera cuál el modo más eficiente en función de ese gasto.

La increíble historia del Citroën Visa GTI

En el apartado mecánico llegaron motores más potentes: en lugar del tradicional cuatro cilindros de 1.222cc, el Citroën GSA estrenó uno de 56 CV y otro de 65 caballos. Ambos tuvieron la misma pareja de baile: una nueva caja de cambios de cinco velocidades que sustituía a la anterior, que tenía cuatro.

A diferencia del GS, el GSA sí tuvo un par de versiones especiales que llegaron, justamente, antes de finalizar producción del modelo: Citroën GSA Tuner y GSA Citroën Cottage. En 1986, tras 576.757 unidades ensambladas, Citroën escribió el punto final de la historia del Citroën GSA y fue sustituido por el Citroën BX con el que llevaba conviviendo desde 1982.

Imágenes: Frank Kam y Sjoerd95

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