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Reportaje

Coches clásicos

La increíble historia del Citroën GS, que cumple 50 años

La increíble historia del Citroën GS
Medio siglo del coche 'español' que popularizó la suspensión hidroneumática.

Parece mentira, pero este popular coche español tiene ya medio siglo. Y de ser uno de los Citroën más vendidos de la época y un vehículo de lo más rompedor en materia de confort y seguridad, hoy cuesta mucho encontrar una unidad en buenas condiciones. Esta es la increíble historia del Citroën GS, que ahora cumple 50 años

La increíble historia del Citroën GS

A finales de los años 60, en los que todavía se llevaban las líneas curvas y parecía que todo estaba resuelto en materia de suspensiones, Citroën, una de la firmas que más ha aportado al automóvil en este aspecto, decidía dar otra vuelta de tuerca a la suspensión hidroneumática que tan buenos resultados le había dado en el Citroën ID/DS 'Tiburón'

Diseño muy futurista

Así que se recurrió, de nuevo, para ello al genial Robert Opron, padre del anterior y posterior gurú en Renault. Como ves en esta divertida galería de prototipos, se barajaron muchísimas opciones en todos los prototipos, desde las dos puertas a una trasera en la que primaban las ópticas horizontales, pasando por una luna posterior enorme (marca de la casa del jefe de Diseño de Citroën) e invertida, como en el Citroën Ami 6.

La premisa básica: que tenía que usar la ya famosísima suspensión que tanta fama le había dado al doble chevron... pero a un precio muy económico. 

La increíble historia del Citroën GS
La increíble historia del Citroën GS

Características técnicas 

Además de presumir de que el GS podía circular y hacer giros endiablados con sólo tres ruedas instaladas, en la publicidad de la época se destacaban sus cuatro frenos de disco, su chasis de aleación ligera y una práctica refrigeración por aire -en plena era de carreteras nacionales bacheadas tan propicias para el 'calentón'- de su mecánica bóxer de cuatro cilindros y sólo un litro, que desarrollaba 45 CV.

La increíble historia del Citroën GS
La increíble historia del Citroën GS
La increíble historia del Citroën GS
La increíble historia del Citroën GS

De hecho, hoy sigue llamando la atención cómo todas estas innovaciones coexistían abordo con una palanca de cambios de lo más sencilla, elevalunas manuales y una inexplicable configuración de cuatro puertas 'fastback' que pronto se solucionaría con el nacimiento del primer 5p de la marca (con esas líneas 'hatchback' que Opron explotaría al máximo en el Citroën SM y en el Renault 11 y Renault Fuego mucho tiempo después. 

La increíble historia del Citroën GS

Con todo, parte del efecto trampolín con que daría comienzo a la increíble historia del Citroën GS sería también el premio 'Coche del Año en Europa' de 1971

Vídeo: anuncio del español del Citroën GS

Correr no era su objetivo principal, si bien el motor llegó a evolucionar hacia los 1.100-1300 cc y 65 CV, y hubo una versión Wankel Bi-Rotor (entre 1974 y 1975) de 107 CV que alcanzaba una velocidad máxima de 175 CV. 

La increíble historia del Citroën GS
La increíble historia del Citroën GS
La increíble historia del Citroën GS

También llegó a competir en rallys y en circuitos en países como España, donde su éxito fue posible gracias a una contención de costes muy patente en las calidades interiores y en las prácticamente inexistentes concesiones al lujo en este apartado... si es que la estética, el diseño y el confort no lo son. No obstante, sí había diferencias entre los acabados Special (básico), Club (intermedia) y Pallas (tope de gama). 

Evoluciones

Además del Bi-Rotor, el GS conoció una versión break (1972), así como un lavado de cara en 1976 y numerosas transformaciones, como esta para ambulacia: 

La increíble historia del Citroën GS

En 1979, el GS se convierte en Citroën GSA. Y además de su crecimiento mecánico mencionado anteriormente, recibe por fin esa ansiada quinta puerta, lo que se extenderá para siempre al resto de la gama Citroën y a casi todos sus modelos hasta hoy.

Anuncio de TV del Citroën GSA

Por último, en la década de los 80, le toca convivir desde 1982 hasta el fin de su producción, en 1986 con su sucesor natural, el Citroën BX -1982-1993- (no confundir con el Citroën CX, que siempre estuvo en un segmento superior al GS aunque en un primer vistazo se pareciera mucho más en su diseño). 

El éxito internacional había sido mayúsculo y seguía teniendo una gran aceptación en mercados como el español. Pero para terminar de apuntalarlo, el modelo conoció dos actualizaciones más: los Citroën GS X1, X2 y X3, con toques un poco más deportivos como las molduras delanteras, tapacubos propios, antinieblas delanteros Cibie de serie y un salpicadero digital con mandos tipo satélite que también tuvo sus réplicas en los Citroën CX y Visa, por ejemplo. 

La increíble historia del Citroën GS
La increíble historia del Citroën GS
La increíble historia del Citroën GS

Finalmente, en 1986, la historia del Citroën GS acababa tras 2.440.610 Citroën GS y GSA producidos (478.000 break, principalmente en la fábrica de Rennes la Janais -Francia-, y 153.983 de ellos en Vigo -donde se montó en exclusiva los dos últimos años-). 

¿Cómo se conduce un GS hoy? 

Conducir un Citroën GS es todo un acontecimiento, porque es uno de los vehículos que han estado presentes siempre en tu vida, desde el coche de mi amigo Luisete en los ochenta, a 'La Barca' que tenían mis tíos, pasando por aquel que un día se quemó en el barrio -"porque tiene mucha tecnología y asientos mullidos", según algún vecino- y permaneció calcinado allí meses, lo que a algunos niños nos permitía colaros a 'conducirlo'. 

La increíble historia del Citroën GS
La increíble historia del Citroën GS

Cuando toca hacerlo de verdad, lo primero que llama la atención es lo que hay que agacharse si ha estado un tiempo parado, porque estos coches, si se detenían mucho tiempo, se quedaban 'pegados' al suelo.

Una vez dentro, todo es comodidad: tras girar la llave y esperar a que el coche te deje iniciar la marcha, todo sube suavemente hasta la posición intermedia de las tres que tiene la palanca que gestiona la suspensión hidroneumática. 

La increíble historia del Citroën GS
La increíble historia del Citroën GS

Luego toca quitar el freno de mano hidráulico que uno tiene enfrente, en ese salpicadero tan rompedor de Michel Harmand y ver en la lupa central cómo coges velocidad (guiño reproducido luego digitalmente por los displays actuales de la marca) de forma progresiva, sin demasiadas prisas, dejando que el bóxer ronronee a su ritmo... y a todo confort. 

El Citroën GS cumple 50 años

La calidad de los plásticos del frontal, las puertas, el volante y la palanca de cambios desmerece un poco el conjunto y uno supone que es en estos detalles donde más se ajustaron los precios. Porque lo demás, en un mundo de eficiencia energética y radares -como el actual-, todo está plenamente vigente. Incluso, se agradece esa 'pereza' que tanto se criticaba en algunos momentos, cuando el concepto GS ya era un poco anacrónico. 

En cuanto luego te acostumbras a ese constante balanceo -mi madre se mareaba siempre y a otros nos encantaba-, puedes ir al fin del mundo, por baches, badenes, resaltos, adoquinado... ¡un lujo asequible! El volante monobrazo 'torcido' también tiene su aquel, pero enseguida te acostumbres a su enorme radio. 

La increíble historia del Citroën GS

Por último, antes de aparcar en los alrededores de París, donde tiene lugar esta toma de contacto, uno se pregunta por qué este Citroën tuvo tan pocas oportunidades de sobrevivir al paso de los años en países como España.

¿Era merecida su fama de poco fiable o tenía una mecánica demasiado sofisticada como para que los mecánicos de la época la conocieran lo suficiente -especialmente, al principio-? ¿Fue una de las principales víctimas de los planes Renove/Prever de los años 90? Probablemente, pero medio siglo después la historia del Citroën GS merece ser recordada. 

 

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