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Los faros del nuevo Renault 5 son una mirada al pasado

Renault 5
Un elemento capital para el eléctrico.

Resucitar un modelo mítico no es una tarea fácil, por eso en Renault deben estar más que contentos con la acogida que ha tenido el nuevo Renault 5 que, en forma de prototipo eléctrico, a conquistado a la mayoría del público. El resultado, sin embrago, es fruto de un proceso de desarrollo largo y minucioso en el que, con el objetivo de ser respetuosos con el R5 original, han tenido que prestar mucha atención a todos los detalles, siendo los faros uno de los puntos más importantes.

Y es que en el modelo clásico su mirada fue uno de sus rasgos diferenciadores, algo de lo que eran muy conscientes en la marca francesa y que Nicolas Jardin, diseñador del exterior del R5 Prototype, tuvo muy presente desde el principio.

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Comenta que “el trabajo sobre el prototipo no era un tema libre. Se trataba de un trabajo de reinterpretación del objeto R5 y de su proyección hacia el futuro para convertirlo en un objeto moderno” y que, cuando llegó el momento de centrarse en los faros “todo partió de las líneas, de los ángulos y de los radios de los elementos de la parte delantera del R5 original. Después, a medida que se iban desarrollando bocetos, los faros resultaron totalmente diferentes, tanto en sus proporciones como en su diseño”.

Lógicamente, hoy en día se cuenta con una tecnología más avanzada que ha permitido reinterpretar la mirada, como son los LED matriciales. Estos hacen que sea posible que se crear una animación que da vida a los faros: “Gracias a la tecnología matricial y a las animaciones de la secuencia de bienvenida, hemos podido recrear la expresividad y picardía de la mirada del coche original”, explica Jardin.

Renault 5

Mención a parte merecen las luces diurnas, que se han diseñado con una forma rectangular y además se han colocado donde en el original iban los antiniebla opcionales, insertados en el paragolpes y mejorados, con un “tratamiento cristal y tridimensional y su recorte muy preciso”, que les permite evocar “los cortes a láser e invocan el mundo del aerodinamismo y de la aeronáutica”.

El diseñador está contento con el resultado final y concluye que “para ser el digno heredero del R5, el coche tenía que ser expresivo y cobrar vida. Hemos logrado esta proeza con este prototipo, un objeto de diseño moderno que encarna la alegría de vivir según Renault”.

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