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¿Cuál era mejor, Peugeot 205 GTI o Renault Clio Williams?

Renault Clio Williams

Duelo de mitos.

Hoy toca echar la vista atrás, mirar al pasado para poner el objetivo en dos coches ‘de los de antes’, dos vehículos que ha día de hoy se han convertido en mitos y que cuando vieron la luz causaron sensación: Peugeot 205 GTI y Renault Clio Williams. Un duelo de pequeños titanes en el que el verdadero ganador es todo aquel que tuviera la oportunidad de conducir uno o, incluso, de tener uno en propiedad.

Duelo de ayer y hoy: 205 GT contra 208 GTI

No fueron coetáneos, pero por poco, mientras que el Peugeot (del que podemos considerar al Peugeot 208 como su sucesor) tuvo una dilatada vida que comenzaba en 1994, su producción terminó en 1993, precisamente el mismo año en el que el Clio vería la luz. De hecho, a la historia de uno y otro está bastante relacionada.

El nacimiento del 205 surgió de la necesidad de la marca del león de ofrecer un competidor que estuviera a la altura de su competidor directo, el Renault 5, algo que le costó más de lo debido ya que, comenzando el proyecto en 1977, tardó seis años en culminarse. Sin embargo, una vez terminado, apenas pasaron 12 meses para que naciera su versión más potente, el 205 GTI.

Estuvo a la venta durante prácticamente una década, tiempo suficiente para sufrir todo tipo de cambios, desde los que buscaban mejorar su rendimiento a otros que sufrió obligado por cambios de normativa. Comenzó empleando un motor 1.6 de 105 CV, falta de potencia que motivó el desarrollo de un kit PTS que modificaba muchos elementos del propulsor para llevarlo hasta los 125 CV. Además, en 1986 se mejorarían los caballos de la versión básica hasta los 115 CV y se presentaría otra variante con motor 1.9 de 130 CV. Poco antes del cese de la producción, en 1992, la nueva normativa antipolución europea eliminó de la gama el bloque menos potente y limitó a 122 CV el grande por el uso de un catalizador.

No hay que olvidar tampoco la aparición del T16, un 1.8 de 200 CV del que se produjeron 200 unidades para homologar el modelo para el Grupo B.

Relevo entre iguales

Y, como de sí una reinterpretación en clave de automóvil del dicho “a rey muerto, rey puesto” se tratara, en el último adiós del Peugeot 205 GTI apareció el Renault Clio Williams. A priori una variante de altas prestaciones del modelo de la que solo se iban a fabricar 2.500 unidades para la homologación del Grupo A de rallyes, su gran acogida extendió la tirada inicial hasta las 3.800, produciéndose además dos fases posteriores que elevarían el número total de ejemplares hasta los 12.100.

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De base se trataba de un Clio 1.8 16v evolucionado. El motor recibió importantes modificaciones que subieron su cilindrada a los dos litros y su potencia hasta los 150 CV, mientras que el eje delantero cambiaba casi por completo, ensanchaba sus vías y montaba una suspensión más dura. Además, apenas pesaba 990 kilos.

El Clio Williams era lo que era: un compacto deportivo que buscaba el máximo rendimiento y prestaciones ofreciendo las mejores sensaciones posibles al volante, lo que no le hacía apto para cualquiera, algo a lo que había que sumar la ausencia de ABS o de airbags (ni siquiera como opción).

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