Conocemos en persona el Renault Emblème, el coche que marca el futuro de la marca del rombo

El llamativo Renault Emblème no es un 'concept car' sino un 'demo car', es decir, un modelo que muestra cómo serán los futuros vehículos del fabricante francés y qué tecnologías van a utilizar. Entre ellas, mezcla el uso de un sistema eléctrico y otro de pila de combustible.
¿Te acuerdas del plan estratégico 'Renaulution'? ¿No? Pues te refresco la memoria. Con esta mezcla de palabras (Renault+Revolution), la marca francesa inició su camino de transformación para ser más competitivos y electrificados. Pues bien, el Renault Emblème es el nuevo hito dentro de este recorrido y marca el futuro de los galos. Yo, que lo acabo de conocer en persona, te cuento cómo es.
El coche en realidad ya se presentó en sociedad a finales de 2024. En su momento, te lo contábamos: inventó el monovolumen ahora lo reinterpreta: así va a ser el futuro del Scénic y compañía, según Renault. Y da continuidad a la exploración que en su día supuso el concept Scenic Vision, que se presentó en el año 2022.
Como ya te he adelantado, el Emblème no es un coche de producción que se vaya a comercializar, sino un concept car, un modelo que nos muestra el futuro de Renault. Y no solo en lo que a diseño se refiere, sino especialmente en lo relativo a la eficiencia, tanto de la parte mecánica, como del propio proceso de fabricación. De ahí que más bien lo llamen demo car.
La verdad es que los francesas son bastante difusos a la hora de hablar de este coche. Lo definen como "familiar, atractivo, confortable, tecnológico y polivalente". Y aseguran que su ambición "es maximizar la descarbonización".
Está desarrollado por Ampere, la empresa de software y vehículos eléctricos del Grupo Renault y aseguran que "emite un 90% menos de gases de efecto invernadero durante todo su ciclo de vida que un Renault Captur del año 2019" (emite 5 toneladas de CO2 durante su ciclo de vida, frente a las casi 50 del Captur).
Así es el Renault Emblème en persona
La primera impresión que me transmite al conocerlo en vivo y en directo es que está a medio camino entre un shooting brake y un SUV. Pero uno de aspecto más ¿deportivo?. Lo pongo entre interrogantes porque la marca lo define como familiar, pero lo cierto es que es más bajo que un SUV convencional y tiene aspecto coupé. De hecho, es muy bajito, porque mide solo 1,52 metros de altura.
Teniendo en cuenta que dicen que tiene "aspecto de shooting brake". Lo más parecido dentro de la marca sería el Renault Rafale. Pero el Rafale mide 4,7 metros de largo y el Emblème es incluso más grande: 4,8 m de longitud. Aunque la diferencia más importante, para mi gusto no es esa, sino la distancia entre ejes, porque mide 2,90 metros (20 cm más que el Rafale).
En cuanto miro el lateral del coche me doy cuenta de que Gilles Vidal, jefe de Diseño de Renault, se ha llevado las ruedas completamente hacia los extremos del vehículo (especialmente las traseras), lo que ha hecho posible ofrecer una batalla tan grande.
Prescinde por completo de calandra, lo que ya nos da una idea del tipo de mecánica que lo mueve, aunque ahí hay mucho que cortar y un poco más adelante de contaré detalles. Por el momento, sigo analizando su carrocería, que tiene líneas muy sinuosas.

Me sorprende descubrir su capó tan esculpido y con salidas de aire como para refrigerar la mecánica. Pero el objetivo no es refrigerar, sino optimizar la eficiencia energética. Me refiero a la aerodinámica, que logra un mejor índice de penetración en el aire y, por tanto, un menor consumo.
En los laterales llama la atención la forma circular que han dibujado en las puertas, que es puro diseño y lo han incluido por equilibrar las partes y porque no hubiera una puerta demasiado contundente, ya que en realidad no cumple ninguna misión aerodinámica.
Y te confirmo que en persona los pasos de rueda traseros son muy musculosos. tanto, que antes de presentarse en público parece que lleva yendo al gimnasio unos cuantos meses.
Aerodinámica inspirada en la F1
Luce un capó largo e inclinado y las líneas de los laterales ayudan a conducir el flujo de aire hacia la zaga, que está protagoniazada por un alerón de techo de generosas dimensiones.
De hecho, para minimizar las interferencias aerodinámicas, sustituye los retrovisores exteriores por dos cámaras integradas en los pasos de rueda. Y por este mismo motivo, los limpiaparabrisas están ocultos bajo el capó, mientras que los tiradores de las puertas, sensibles al tacto, están empotrados en la carrocería.
Se ha prestado tanta atención a los detalles, que el coeficiente de resistencia aerodinámica se ha ajustado utilizando la tecnología digital twin y un sistema de simulación digital de última generación proporcionado por el equipo BWT Alpine F1. Su cifra Cx es de 0,25.
Otros detalles aerodinámicos llamativos son las láminas situadas en la base del parachoques delantero, que se abren y cierran en función de las necesidades para refrigerar los componentes mecánicos.
Y el difusor trasero es activo: gira 5 grados hacia arriba y hacia abajo para equilibrar el flujo de aire por encima y por debajo del vehículo y minimizar la resistencia aerodinámica.
Además, monta neumáticos de 22 pulgadas, que son altos y estrechos y tienen una baja resistencia a la rodadura. Sin olvidar el diseño carenado de las llantas. Todo esto ayudan a mejorar la eficiencia.
Nueva firma lumínica Renault
Todo indica que este Emblème marca el camino para los futuros modelos de Renault, al menos, en lo que a iluminación se refiere. Presenta una firma luminosa inspirada en el icónico logotipo del rombo.
De esta forma, en el frontal se aprecia no solo el clásico logotipo en el centro, que va iluminado e indica, entre otras cosas, el nivel de carga de la batería. Las luces, además, se extienden hacia los laterales con una fina línea, también iluminada, y el resto de indicadores luminosos de los laterales del paragolpes se configuran en forma de rombo.
Los faros son completamente diferentes a todo lo visto hasta ahora en el fabricante francés, ya que tienen una forma muy afilada y agresiva.
Y en la zaga ocurre lo mismo, aunque aquí no hay logo, sino el nombre de la marca escrito en el centro. También va iluminado, aunque en este caso en rojo, y se extiende hacia los lados con una fina línea.
Los pilotos son tridiumensionales. Verlos en directo te aseguro que impresiona. Se integran perfectamente en el conjunto y se configuran también en forma de rombo, pero en este caso con una fina línea que les da continuidad hacia los lados.

Conociendo el Emblème por dentro
También he tenido ocasión de sentarme en el interior del nuevo Emblème. La primera impresión que transmite es de ser un coche muy futurista. No solo por su volante achatado, sino por su derroche tecnológico, aunque hay que reconocer que quizás está demasiado abarrotado de pantallas.
La protagonista principal es la pantalla panorámica curvada openR, que se extiende a lo largo de todo el salpicadero. Mide 1,2 metros de largo y 12 cm de alto (48 pulgadas) y tiene calidad 8K. Al ser tan grande, tanto el conductor como el pasajero tienen acceso a información compartida.
Renault asegura que el sistema multimedia es "especialmente intuitivo", aunque yo no he tenido tiempo de familiarizarme con él, así que no puedo confirmarlo. Se basa en una segunda pantalla táctil situada en la consola central y en un mando giratorio apoyado por los mandos del volante, que sí resulta cómodo e intuitivo en su manejo.
Sí que te puedo confirmar que se hace un uso extensivo de controles digitales y de voz, lo que elimina casi por completo los botones físicos. Y eso no creo que sea precisamente positivo para el uso diario de los futuros modelos de la marca, la verdad.
De hecho, incluso los botones y las teclas táctiles de las puertas se alojan bajo el textil. Aunque esta me parece una solución diferente y que integra perfectamente los mandos. Me ha gustado.
Y ya que te hablo del tapizado, la tela de colores que cubre el salpicadero, la parte superior de los paneles de las puertas y la parte superior del respaldo de la banqueta trasera forma un conjunto que muestra escenas de la naturaleza y paisajes urbanos. Algo que no creo que se reproduzca en un coche de calle.

Aunque es un demo car, me parece muy acertado que el asiento trasero cuenta con respaldos reclinables, porque da a entender que Renault le da importancia al confort y no solo al diseño. Así que los futuros modelos de la marca seguirán apostando por ello.
Además, el asiento central ofrece buena anchura para los hombros y cuando los asientos laterales no están ocupados, dos reposabrazos pueden abatirse desde los respaldos laterales para aumentar aún más la comodidad del pasajero del medio.
En cuanto al espacio disponible, delante es realmente amplio. Pero el hueco disponible en la segunda fila no es tan grande como da a entender su gran distancia entre ejes. Al menos, el espacio para la acbeza sí que es amplio.
Por cierto, tiene retrovisor interior de cámara, como el Polestar 4, porque no se ve nada a través de la luneta trasera, que es muy pequeña.
Al margen de todo esto, te cuento detalles efectistas de esos típicos de los concept car que realmente no sirven para nada, pero que explican en cierto modo el sentido e inspiración de este modelo: incluye palabras y textos a lo largo y ancho del habitáculo, como por ejemplo "ouverture d'esprit" (apertura de espíritu) en los mandos de apertura de las puertas, o "voyage" (viaje) en el túnel central.
Algo similar ocurre con el sistema de audio, que consta de 14 altavoces y ha sido configurado por el famoso músico Jean-Michel Jarre.
Y no me olvido de un elemento clave, el maletero, que ofrece de 556 litros de capacidad. Y hay que sumar el espacio disponible en el maletero delantero, que es de 74 litros.
Emblème: ¿mecánica de doble energía?
Si lo visto hasta ahora ya resulta innovador, te garantizo que el apartado mecánico sí que es realmente único, porque se mezcla el uso de un sistema eléctrico con otro de pila de combustible. Te lo explico.
Renault tiene claro que un coche eléctrico emite la mitad de CO2 que un coche similar de combustión interna y que para lograr una movilidad baja en emisiones, el coche eléctrico es actualmente la solución más convincente.
No obstante, aunque en los últimos años se ha avanzado mucho en la densidad energética de las baterías de los coches eléctricos, todavía no es suficiente para igualar a los vehículos de combustión interna en cuanto a autonomía y tiempo de viaje.
Por esta razón, los ingenieros de Ampere han explorado en las posibilidades que ofrece el hidrógeno. Te recuerdo que la pila de combustible como resultado solo libera agua y que el tiempo de carga en un surtidor de hidrógeno es rápido: un kilogramo por minuto (cifra que mejorará en el futuro).
Por este motivo, Renault ha combinado en el Emblème una pila de combustible con un motor eléctrico. La batería tiene la mitad de tamaño que la batería de larga autonomía utilizada en los coches eléctricos actuales, para así aumentar la autonomía. La potencia total del conjunto es de 160 kW (217 CV). El selector del cambio, por cierto, está en lo alto del salpicadero.
Esto lo que han denominado como cadena cinemática eléctrica de doble energía y así logran emitir menos CO2. Para la conducción diaria, el vehículo funciona igual que un coche eléctrico convencional, con la batería cargada mediante frenado regenerativo, o a través de las células solares que lleva en el techo o enchufándolo a un punto de carga, claro.
No dan una cifra de autonomía concreta, pero hablan de "varios cientos de kilómetros" y afirman que con eso es "más que suficiente para los desplazamientos cotidianos". Y para los trayectos más largos, se apoyará en la pila de combustible para minimizar los tiempos de recarga.
En total, el Renault Emblème es capaz de recorrer hasta 1.000 km sin emisiones de CO2, lo que supuestamente requiere el mismo tiempo repostaje que un vehículo de combustión interna equivalente. Afirman que "no necesita recarga eléctrica, solo dos paradas de menos de cinco minutos para recargar hidrógeno, con una autonomía de 350 km cada una".
Renault Emblème se basa en un motor eléctrico alimentado por un sistema de doble energía, con una batería NMC (Níquel Manganeso Cobalto) de 40 kWh de capacidad alojada bajo el suelo del coche (no resta espacio de maletero y rebaja el centro de gravedad), más una pila de combustible de 30 kW, que funciona con hidrógeno procedente de un depósito de 2,8 kg que va situado situado bajo el capó.
El Emblème se basa en la plataforma AmpR Medium de propulsión trasera. Algo que han querido que sea así por varios motivos: por prestaciones, porque no compromete el espacio interior, por un mejor reparto de pesos y también porque así han podido montar el depósito de hidrógeno más grande en el eje delantero.
Combinando las cualidades de la electricidad y el hidrógeno, el sistema de doble energía ofrece todas las ventajas de la conducción eléctrica (aceleración instantánea, marcha silenciosa, ausencia de vibraciones) como una alternativa atractiva a la conducción puramente eléctrica, aunque de momento es solo una vía que están explorando y no es seguro que lo vayan a implementar en sus coches de calle.
Un último elemento clave del Emblème: el peso
El peso de un vehículo, lógicamente, influye en sus emisiones durante el uso (impacto en el consumo de energía) y también cuando el vehículo se recicla. El Renault Emblème pesa solo 1.800 kg, que es bastante poco para un eléctrico.
La marca mantiene que ha logrado una reducción del 70% de la huella de carbono en la producción de piezas, porque solo siete materiales y componentes representan el 90% de la huella de carbono del coche: batería, acero, aluminio, polímeros, componentes electrónicos, neumáticos, pila de combustible y depósito.
Por eso, gracias a la participación de diversos socios en el proceso de diseño, Renault ha podido optimizar la fabricación. La lista de socios incluye a: AKWEL, Autoneum, ArcelorMittal, CEA, Constellium, Dicastal, Forvia, Forvia / Hella, Michelin, OPmobility, STMicroelectronics, Valeo y Verkor.
De manera añadida, el Emblème incluye al menos un 50% de materiales reciclados post-consumo, principalmente a partir de vehículos al final de su vida útil, o reciclados post-industriales, a partir de recortes de producción, basándose en la experiencia de nuestra filial The Future Is NEUTRAL, especializada en la economía circular del automóvil.
Renault Emblème es reciclable en más de un 90%, lo que significa que sus materiales pueden recuperarse al final de su vida útil para volver a introducirse en el ciclo de producción en forma de materiales reciclados.
A mí, personalmente, el diseño frontal no me gusta, pero sí el de la zaga. Pero eso da igual, porque el coche en sí nunca se va a lanzar. Lo importante es que tiene soluciones innovadores que seguro empezamos a ver en breve en los nuevos Renault, como la propia silueta, los grupos ópticos, la distribución de pantallas en el salpicadero y puede que los botones debajo de la tela.

Enrique Trillo
Redactor jefe
Enrique Trillo es redactor jefe de Auto Bild desde 2005. Puedes localizarle escribiendo pruebas de coches, vídeos y en noticias y análisis de la actualidad del sector.
