Las motos encaran cuatro nuevas modificaciones del Reglamento para después del verano: desde llevar guantes al chaleco reflectante en todo momento para un tipo de usuario. Y de paso se incluye el término "usuario vulnerable"

La DGT modifica el Reglamento General de Circulación centrándose en los conductores de dos ruedas y la introducción de nuevos elementos para garantizar su seguridad.
La Dirección General de Tráfico se prepara para un cambio normativo histórico enfocado en la seguridad vial de las dos ruedas. Las motos encaran cuatro nuevas modificaciones del Reglamento para después del verano: desde llevar guantes al chaleco reflectante en todo momento para un tipo de usuario.
El Consejo de Ministros ha dado luz verde a un paquete de reformas del Reglamento General de Circulación que sitúa bajo la lupa a los conductores de motocicletas y ciclomotores, endureciendo las condiciones de equipamiento obligatorio y tipificando nuevas multas que alcanzarán los doscientos euros por infracción.
La gran novedad conceptual de esta reforma reside en la incorporación legal del término usuario vulnerable. Esta definición formal en el texto jurídico abarca a peatones, ciclistas, conductores de vehículos de movilidad personal y motoristas. Al reconocer administrativamente la fragilidad intrínseca de estos colectivos frente a los accidentes de tráfico, el Gobierno dota a la administración de un marco legal más sólido para imponer medidas restrictivas y de protección.
El objetivo es mitigar la sangría de siniestros graves en carretera y entornos urbanos, donde el cuerpo del conductor actúa como la única carrocería disponible ante un impacto.
Entre las cuatro grandes modificaciones que entrarán en vigor a partir del primero de octubre, la obligatoriedad del uso de guantes de protección en vías interurbanas destaca como una de las demandas históricas de las asociaciones de motoristas. Las caídas en carreteras nacionales, autovías y autopistas suelen provocar graves lesiones por abrasión en las manos, ya que es el primer acto reflejo del cuerpo al caer.
La normativa exigirá que estos guantes cumplan con las homologaciones de seguridad vigentes, invalidando las prendas meramente textiles o estéticas. Mientras se concreta el desarrollo técnico de la orden ministerial definitiva, Tráfico admitirá los guantes de protección estándar actuales, pero sancionará severamente la circulación con las manos desnudas.

La segunda medida que afectará a todos los motoristas sin excepción es la obligatoriedad de circular con calzado cerrado en todo tipo de vías. Quedará terminantemente prohibido conducir ciclomotores o motocicletas utilizando chanclas, sandalias o cualquier calzado que deje al descubierto partes del pie.
Esta restricción se aplicará tanto en desplazamientos largos por carretera como en el ámbito urbano, donde los trayectos cortos solían fomentar un exceso de confianza peligroso. Las lesiones en los tobillos y los dedos de los pies son sumamente frecuentes en colisiones urbanas a baja velocidad, y un calzado robusto reduce notablemente el riesgo de fracturas complejas.
La tercera transformación normativa impacta directamente sobre el sector laboral de las dos ruedas y establece la obligatoriedad del chaleco reflectante de alta visibilidad en todo momento para un tipo de usuario muy específico: los repartidores a domicilio, conocidos popularmente como riders. Estos profesionales, que desempeñan sus extensas jornadas de trabajo a lomos de una motocicleta o ciclomotor, se enfrentan a un riesgo diario extremo en las congestionadas calles de las grandes ciudades.
A partir del fin del verano, el uso de esta prenda reflectante será obligatorio durante toda su actividad laboral, con independencia de las condiciones lumínicas de la jornada, garantizando que el resto de los conductores puedan detectarlos de manera anticipada en cualquier intersección.
La cuarta modificación técnica regula los sistemas de retención y seguridad sobre la cabeza de los conductores más jóvenes y usuarios de cilindradas menores. Los cascos de protección utilizados por los ocupantes de ciclomotores deberán estar estrictamente homologados y ya no bastará con que cuenten con una simple certificación básica. Tráfico busca erradicar del parque de conductores los cascos antiguos o deficientes que apenas ofrecen resistencia frente a impactos severos.
Además, de forma paralela a estas exigencias, la reforma introduce una medida de alivio que permitirá a los motoristas circular de manera excepcional por el arcén derecho en situaciones de retenciones de tráfico señalizadas, siempre y cuando lo hagan a una velocidad máxima de treinta kilómetros por hora y extremando las precauciones.
El incumplimiento de cualquiera de estas nuevas directrices de equipamiento, ya sea la ausencia de guantes homologados en carretera, el uso de calzado abierto, o la falta del chaleco de alta visibilidad en el caso de los repartidores profesionales, se catalogará de inmediato como una infracción grave. Los conductores que desafíen la normativa se enfrentarán a sanciones económicas directas de doscientos euros, además de la correspondiente detracción de puntos en el permiso de conducir según la gravedad del caso.


