Ya he probado el Volkswagen Passat 2.0 TDI 4Motion, y puedo decirlo: “es, una vez más, uno de los mejores coches familiares del mercado”

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El modelo alemán, experto en familias, se ha encarecido, pero también vuelve a ser realmente bueno. En esta prueba demostramos por qué es una opción perfecta para viajes largos.
Nuestro Passat de pruebas, con motor diésel de cuatro cilindros y 2,0 litros y tracción integral permanente, cuesta algo más de 60.000 euros de partida. Con el sistema de infoentretenimiento Pro-Max, el paquete acústico, la suspensión adaptativa DCC Pro y unas llantas de 18 pulgadas acordes con su categoría, el precio ronda los 65.000. A cambio, Volkswagen ofrece un familiar que vuelve a ser referencia en el mercado, potente con sus 193 CV, espacioso, ahorrador y con mucha autonomía.
Y es que tamaña inversión merece la pena. Mientras que el paquete acústico aísla eficazmente del mundo exterior y, según el estado de ánimo, permite disfrutar de la música adecuada a través del equipo de sonido Harman/Kardon, los ocupantes disfrutan, gracias al DCC Pro y sus 15 niveles de ajuste, de un confort de marcha que apenas tiene parangón en su categoría
Para el conductor, el precio pasa a un segundo plano ya desde los primeros metros y en el fondo de su cabeza empieza a rondar un silencioso «este me lo quedaría». Esta sensación se intensifica en los viajes largos. Con un consumo de exactamente 6,0 litros medido por AUTO BILD en ciclo mixto, el depósito de 66 litros permite recorrer teóricamente unos 1.100 kilómetros de una tirada, sin parar.
Veloz y preciso
Tampoco hay que temer quedarse atrás con el gran TDI en cuanto a aceleración y velocidad máxima. Para el 0 a 100 km/h medimos 7,6 segundos y la punta declarada es de 232 km/h; con algo de carretera por delante y buena voluntad, el velocímetro llega a superar los 240 km/h (lo hemos probado en el carril izquierdo de una autovía alemana). Sin embargo, el diésel, normalmente bien aislado y de funcionamiento suave, se muestra entonces menos discreto acústicamente. Cuando se le exige, hace llegar al habitáculo su esfuerzo con el característico sonido de estos motores. Por eso, en el 2.0 TDI de 193 CV de la generación EA288-evo saca lo mejor de sí cuando lo llevamos con cierto relajo.
La dirección variable, con una relación precisa y una asistencia agradable, facilita dirigir con exactitud al gran especialista en carga de 4,92 metros de longitud. Incluso sobre carreteras en mal estado, nunca resulta impreciso ni excesivamente blando. El Passat se apoya con aplomo y transmite una seguridad notable sobre la carretera. Filtra con la misma solvencia las largas ondulaciones del asfalto que las irregularidades más pronunciadas. Solo los impactos cortos y secos llegan de forma perceptible al habitáculo debido a la limitada capacidad de absorción de las ruedas de 18 pulgadas.
Un interior acogedor y de calidad, pero un manejo algo engorroso
Los pasajeros viven todo ello en un ambiente muy logrado. El Passat vuelve a transmitir en su interior aquello que durante mucho tiempo parecía perdido: una fabricación sólida y materiales con un tacto agradable. Incluso los huecos de las puertas están revestidos de fieltro, como antaño.
Solo ante el conocido «terror de la pantalla táctil» el conductor pone ocasionalmente los ojos en blanco, aunque en realidad debería mantenerlos en la carretera. Los menús enrevesados de la pantalla central, la ubicación poco óptima del display y el todavía desafortunado manejo de la climatización provocan distracciones no deseadas.
La pantalla del conductor se puede configurar virtualmente. También con relojes de esfera o con un sistema de navegación que ocupa toda la pantalla. Por suerte, no le faltan algunos botones físicos de acceso directo con un tacto exquisito y unos puntos de presión agradables. ¡Así, sí!
Viajar en primera clase, con todo el equipaje a cuestas
Los asientos recogen bien la pelvis y el torso, ofrecen suficiente sujeción durante una conducción dinámica y, en viajes largos, convencen incluso por su función de masaje. En las plazas traseras también se viaja con comodidad; las condiciones de espacio fueron calificadas unánimemente como «principescas» por los probadores.
También el maletero merece un calificativo “monárquico”. Hay al menos 690 litros de espacio de carga disponibles, mientras que el máximo asciende a unos generosos 1.920. La carga útil máxima de 541 kilos es correcta, al igual que la capacidad de remolque de 2,2 toneladas. Incluso transportar dos bicicletas eléctricas sobre un portabicicletas en el enganche de remolque no supone ningún problema con una carga vertical máxima de 90 kilos.
Conclusión
El Passat Variant 2.0 TDI 4Motion convence como un confortable compañero de viajes largos, eficiente y muy solvente. El elevado precio empaña la impresión general, pero no quita que nos encontramos ante un conjunto muy logrado.
Valoración
Nota 8,9
Lo mejor
Espacio interior, prestaciones altas, consumo bajo, comportamiento impecable, acabados, equipamiento.
Lo peor
Precio elevado, manejo multimedia algo engorroso.



