Ya he probado el nuevo Renault Clio Full Hybrid E-Tech 160: un coche pequeño con grandes cualidades

Ya he probado el nuevo Renault Clio Full Hybrid E-Tech 160
Ya he probado el nuevo Renault Clio Full Hybrid E-Tech 160

La sexta generación del Clio se somete a nuestra prueba en versión híbrida completa. ¿Será de nuevo un éxito de ventas? Pensamos que sí, y te contamos por qué.

Un buen linaje suele facilitar el comienzo, aunque también despierta grandes expectativas. La sexta generación del utilitario de Renault, por ejemplo, puede apoyarse en la experiencia acumulada por 17 millones de predecesores del mismo nombre desde 1990, pero también debe estar a la altura de la reputación del automóvil francés más vendido de todos los tiempos. Nosotros hemos probado el modelo híbrido.

Visualmente, el nuevo Clio causa una excelente impresión, con una carrocería de líneas afiladas y proporciones equilibradas. Bajo su carrocería de 4,12 metros de longitud hay, al menos en las plazas delanteras, un espacio razonable y unos asientos adecuados para el segmento de los utilitarios.

Interior

En la segunda fila el ambiente es menos acogedor. En la banqueta trasera, bastante corta y situada algo baja, los pasajeros altos deben acomodar cuidadosamente las piernas, y además la altura libre para la cabeza es limitada. También el acceso es algo farragoso. Los tiradores verticales ocultas en los pilares C pueden resultar atractivos a la vista y beneficiar la aerodinámica, pero son difíciles de agarrar.

La capacidad de carga tampoco parecía ocupar un lugar prioritario en el pliego de condiciones. El maletero sigue siendo bastante pequeño, cubica entre 267 y 1094 litros, y además resulta complicado cargarlo debido a un borde situado a 73 centímetros de altura y a un escalón de 20 centímetros detrás de él. Al menos, el Clio admite una carga útil de 454 kilogramos.

El conductor tiene poco de qué quejarse en lo que respecta al cockpit, bien estructurado y correctamente acabado. La instrumentación digital de 10 pulgadas (7 pulgadas en el acabado básico) ofrece diversas visualizaciones, incluida la del mapa de navegación, aunque prescinde de un cuentarrevoluciones.

La pantalla táctil central de 10,4 pulgadas responde con un ligero retraso, pero el asistente de voz basado en Google para la navegación, el sistema de audio, la climatización y los asientos calefactados trabaja de forma eficaz y fluida. Debajo del monitor se mantiene además una unidad de control independiente para el climatizador con mandos físicos. Así es como debe ser.

Motor y comportamiento

La potencia combinada de 158 CV suena realmente deportiva, y de hecho el Clio deja la impresión de estar bien motorizado. El motor atmosférico de 1,8 litros y 109 CV junto con el eléctrico de 49 CV impulsan al pequeño francés de 0 a 100 km/h en 8,6 segundos y le permiten alcanzar una velocidad máxima de 180 km/h. No son cifras espectaculares, pero resultan totalmente suficientes.

El elemento más criticable es probablemente la transmisión Multi-Mode, que en ocasiones parece indecisa y, sobre todo bajo carga, deja notar tirones evidentes durante los cambios de marcha. Quien exija mucho al Clio también tendrá que soportar un sonido de motor bronco y forzado. Sin embargo, esto puede evitarse en gran medida si se entiende el sistema Full Hybrid como una mecánica orientada al ahorro. En ese caso, la transmisión automática suele funcionar de forma discreta, el motor permanece en segundo plano desde el punto de vista acústico y el consumo desciende a niveles muy satisfactorios.

En el recorrido de prueba bastaron 5,2 litros de gasolina súper cada 100 kilómetros; quien se lo proponga y acaricie el acelerador puede incluso lograr consumos con un tres por delante de la coma. Así es más fácil afrontar con tranquilidad los impredecibles precios del combustible. A pesar de una dirección que transmite sensaciones algo artificiales y poco comunicativas, el Clio se muestra ágil y manejable en el día a día. La tracción delantera dispone de abundante adherencia y el completo arsenal de asistentes de conducción vigila atentamente para evitar problemas. Lo mismo puede decirse de los frenos, que funcionan con solidez y detienen el coche desde 100 km/h en 34,6 metros con el sistema ya caliente (35,6 metros en frío).

En el uso cotidiano, el Clio suele absorber las irregularidades con comodidad y sin una dureza excesiva. Sin embargo, las llantas de aleación de 18 pulgadas de nuestra versión no filtran con demasiada suavidad los baches más pronunciados y mantienen a los pasajeros perfectamente informados sobre el estado del asfalto.

Conclusión

El Clio también debería triunfar en su sexta generación. Con un precio justo y un consumo reducido, cuida el bolsillo de sus propietarios, lo que facilita perdonar sus carencias en confort y espacio a partir de la segunda fila.

Valoración

Nota 8

Lo mejor

Prestaciones, equipamiento, comportamiento equilibrado, consumo, asistentes, precio ajustado. 

Lo peor

Plazas traseras algo justas, igual que el maletero. No tiene cuentarrevoluciones.

Más información sobre:

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VERSIONES

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NOTA8

VER PRUEBA

El Renault Clio estrena una gran actualización en la que apuesta por el diseño, más tecnología y motores más eficientes. Lo acabao de poner a prueba.