Vaya palo de Range Rover a Chery: resucitan "por casualidad" el vídeo de su hazaña en la Gran Muralla tras el fiasco de Fulwin

La compañía inglesa de todoterreno aprovecha el accidente de Chery para recordar su gran hazaña en el Desafío del Dragón.
El universo del automóvil ha sido testigo de una inesperada y brutal lección de marketing de contraste. En el centro del drama, dos fabricantes separados por décadas de historia, pero unidos por un mismo escenario: la vertiginosa Escalera al Cielo, en el Monte Tianmen (China).
El resurgimiento viral del histórico desafío superado por el Range Rover Sport en 2018 se ha convertido, sin que la marca británica moviera un solo dedo, en la respuesta más contundente al reciente fracaso del SUV chino Fulwin X3L de Chery.
La resurrección del vídeo no es un acto fortuito del algoritmo; es la manifestación digital de una profunda verdad: el legado de ingeniería off-road no se improvisa, y la ambición de emular a un referente sin la base técnica necesaria puede tener un coste reputacional devastador.
El descalabro del Fulwin X3L: Un intento de épica y un daño colateral
La génesis de esta controversia se sitúa en una apuesta de riesgo por parte de Chery y su submarca Fulwin, especializada en vehículos de nueva energía.
Buscando posicionar al Fulwin X3L, un SUV eléctrico de autonomía extendida cuyo diseño recuerda vagamente al Land Rover Defender, como un todoterreno capaz de competir globalmente, la compañía decidió recrear el famoso "Dragon Challenge". La prueba culmen es la ascensión de los 999 escalones de piedra que se elevan con una pendiente media de 45 grados en el Tianmen.
El resultado fue un descalabro sin paliativos. Contrario al marketing cuidadosamente planificado, el vehículo chino perdió estabilidad y tracción de manera violenta al iniciar la subida. Los vídeos filtrados en redes sociales muestran al SUV deslizándose sin control y, finalmente, estrellándose contra las históricas vallas y barandas del patrimonio.
El incidente generó una crisis de imagen instantánea: no solo se cuestionó la capacidad 4x4 y los sistemas de control de tracción y estabilidad del X3L, sino que el daño al patrimonio histórico obligó a Chery a emitir una disculpa pública.
El golpe fue doble, afectando tanto a la percepción del producto como al valor bursátil de la compañía, que sufrió una caída significativa. En la jerga de internet, fue un 'fail' épico con consecuencias reales.

El drama de Chery se magnificó exponencialmente cuando, casi en un acto de justicia poética digital, las plataformas se inundaron del metraje original. En febrero de 2018, el Range Rover Sport P400e (híbrido enchufable de serie), pilotado por el experto Ho-Pin Tung, encaró exactamente la misma pendiente y los 999 escalones.
La ejecución fue una demostración de precisión técnica y capacidad premium. El sistema Terrain Response del Range Rover, combinado con el par motor instantáneo del tren motriz eléctrico, permitió al SUV negociar la aterradora inclinación con una tracción controlada y una aparente facilidad.
El ascenso fue completado con éxito, consagrando al Range Rover Sport como el primer vehículo de producción en conquistar ese reto.
Este vídeo, ahora recontextualizado por el fallo de su competidor chino, no es solo un recuerdo; es la prueba irrefutable de que la ingeniería de legado ofrece una capa de seguridad y rendimiento que las marcas emergentes aún luchan por alcanzar.
La confrontación en Tianmen no es solo una anécdota de dos vehículos, sino que simboliza la batalla por la credibilidad en el segmento de los SUV de lujo y alta capacidad. Mientras que las marcas chinas dominan en innovación de baterías y eficiencia, el segmento off-road sigue siendo un dominio donde el historial de décadas de pruebas extremas de fabricantes como Land Rover es un activo invaluable.
El fiasco del Fulwin X3L evidencia que el diseño inspirado en un icono y un motor eléctrico potente no son suficientes para garantizar un rendimiento extremo.
La complejidad de gestionar la tracción y el peso en una inclinación de 45 grados exige una calibración de chasis, suspensión y software de control que solo se adquiere con una vasta experiencia. El inesperado éxito viral de Range Rover es, por lo tanto, un recordatorio contundente y sutilmente agresivo: el estándar del rendimiento off-road ya fue establecido en 2018.
Para competir en la liga de los gigantes, los fabricantes emergentes deben ofrecer algo más que ambición, deben demostrar una capacidad técnica inquebrantable para evitar que la historia de los éxitos ajenos se convierta en su peor pesadilla de relaciones públicas

