El SUV chino Fulwin X3L intenta emular al Land Rover Defender subiendo los 999 escalones de la Puerta del Cielo, pero el final fue bochornoso

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La compañía china Chery está en el punto de mira tras el accidente en la Puerta del Cielo con su Fulwin X3L

Lo que pretendía ser una audaz demostración de capacidad todoterreno y un golpe publicitario estratégico, se convirtió en un desastre viral para el fabricante de automóviles chino Chery

El SUV eléctrico de autonomía extendida Fulwin X3L de la marca, intentó emular la legendaria hazaña del Range Rover Sport PHEV subiendo los 999 escalones de la icónica Puerta del Cielo en la montaña Tianmen, pero el final no fue el esperado.

El vehículo perdió tracción, se deslizó peligrosamente y terminó chocando contra la barandilla de seguridad, dañando la infraestructura del lugar y empañando la imagen de la marca con un aparatoso fin público.

La compañía china buscaba lograr la gran hazaña del Range Rover
La compañía china buscaba lograr la gran hazaña del Range Rover

La montaña Tianmen, en la provincia china de Hunan, es famosa por su espectacular y peligroso camino de 11,3 kilómetros con 99 curvas, que culmina en un arco natural conocido como la "Puerta del Cielo". A este arco se accede a través de una imponente escalera de 999 escalones con una pendiente que se acerca a los 45 grados en algunos tramos.

El reto de ascender estos 999 escalones fue conquistado en 2018 por un Range Rover Sport híbrido enchufable. Y aquella gesta, bautizada como el "Desafío del Dragón", se convirtió en un hito publicitario global, estableciendo un estándar de potencia, control y capacidad todoterreno que Chery, con su nuevo Fulwin X3L, buscaba claramente replicar.

Para una marca automotriz china en ascenso, lograr una proeza similar habría significado un enorme impulso de credibilidad frente a sus competidores internacionales.

La demostración del Fulwin X3L fue organizada para mostrar las capacidades de su avanzado sistema de propulsión de autonomía extendida, que combina un motor de gasolina de 1.5L con un sistema eléctrico. Equipado con una opción de tracción total que promete hasta 422 caballos de fuerza, el vehículo tenía las especificaciones técnicas sobre el papel para afrontar un desafío de esta magnitud.

Sin embargo, al poco de iniciar el ascenso por los resbaladizos y empinados escalones de piedra, el intento se fue al traste. Imágenes y vídeos del incidente, que se hicieron virales casi de inmediato, muestran el SUV deteniéndose abruptamente, perdiendo agarre y deslizándose hacia atrás de forma incontrolable.

La inercia del vehículo, en lugar de ser detenida por el sistema de tracción o el freno, lo hizo impactar violentamente contra la barandilla de protección lateral, causando daños visibles tanto al coche como a la infraestructura del sitio turístico.

La reacción del público y los medios fue inmediata y, en gran parte, crítica. El intento, destinado a ser una afirmación de la ingeniería china moderna, se interpretó como una muestra de ambición desmedida y una falta de preparación frente a las implacables demandas de un desafío de extrema dificultad.

Tras el embarazoso incidente, la compañía Chery se apresuró a emitir una disculpa oficial, asumiendo la responsabilidad por lo ocurrido y prometiendo la reparación de los daños. Según la investigación preliminar de la propia empresa, el fallo no se debió únicamente a la falta de potencia o tracción.

El comunicado de Chery explicó que un cinturón de seguridad se soltó y se enredó en la rueda derecha delantera, provocando una pérdida momentánea de potencia y control en la transmisión. Este fallo técnico, calificado por la empresa como un "incidente inesperado" resultante de "negligencia en la evaluación de riesgos y la preparación técnica", fue el catalizador del deslizamiento y el posterior choque contra la barrera de seguridad.

Este accidente no solo ha costado caro en términos de daños materiales, sino que también ha generado un debate sobre los límites de las demostraciones publicitarias extremas y la necesidad de una rigurosa evaluación de riesgos antes de realizarlas, especialmente en lugares de alto valor patrimonial y natural como la Puerta del Cielo.

El bochornoso final del desafío del Chery Fulwin X3L sirve como un potente recordatorio de que, si bien la industria automotriz china avanza a pasos agigantados en tecnología y electrificación, replicar las hazañas de marcas consagradas requiere algo más que solo marketing audaz y especificaciones impresionantes.

Dicho de otra manera, lograr estas hazañas requiere de una integración perfecta de fiabilidad, software, hardware y, sobre todo, una meticulosa preparación. La Puerta del Cielo ha demostrado ser, una vez más, un juez severo e implacable de la verdadera capacidad todoterreno.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España