Qué cambia de la etiqueta B de la DGT a partir del 1 de enero de 2026

La Dirección General de Tráfico endurece las restricciones de movilidad en las capitales de las principales comunidades autónomas.
El calendario de la movilidad en España encara una fecha clave. El 1 de enero de 2026 no será un día cualquiera para los millones de conductores que aún conservan vehículos con el distintivo amarillo de la Dirección General de Tráfico (DGT).
La entrada en una nueva fase de la Ley de Movilidad Sostenible y el endurecimiento de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) en las principales capitales marcan el inicio del "principio del fin" para la etiqueta B.
Hasta ahora, los vehículos con etiqueta B (turismos de gasolina matriculados entre 2001 y 2005, y diésel de entre 2006 y agosto de 2015) habían gozado de una relativa libertad de movimiento, siempre a la sombra de los coches sin etiqueta (distintivo A).
Sin embargo, con la práctica erradicación de los vehículos sin etiqueta de los centros urbanos, el foco de las restricciones se desplaza ahora hacia el siguiente escalón de la pirámide de emisiones.

Cataluña, principal punto de mira
El cambio más drástico a partir de 2026 se vivirá en Cataluña. Según el Plan de Calidad del Aire de la Generalitat, el 1 de enero de 2026 entrará en vigor una restricción temporal que afectará a Barcelona y a todos los municipios catalanes de más de 50.000 habitantes.
En estas zonas, los vehículos con etiqueta B tendrán prohibido el acceso y la circulación siempre que se declare un episodio de alta contaminación por NO2.
Esta medida no es aislada, ya que representa la antesala de lo que ocurrirá en 2028, año en el que se prevé que la prohibición de la etiqueta B pase de ser episódica a permanente en toda la región. En pocas palabras, el coche con etiqueta B dejará de ser una herramienta útil para entrar en la ciudad a corto plazo.
Madrid, un respiro con fecha de caducidad
En la capital de España, la situación presenta matices distintos pero una dirección común. Si bien el Ayuntamiento de Madrid ha aprobado recientemente una moratoria para ciertos vehículos sin etiqueta empadronados en la ciudad para que puedan circular durante 2026, los vehículos con etiqueta B siguen manteniendo sus limitaciones actuales en el Distrito Centro.
En el corazón de Madrid, un coche con etiqueta B solo puede entrar si estaciona obligatoriamente en un parking público o privado concertado.
A partir de 2026, se espera que el control mediante cámaras sea aún más estricto, y aunque la etiqueta B no tenga un veto total en toda la ciudad de forma inmediata como ocurrirá en episodios de contaminación en Barcelona, su "estatus" se debilita frente a la creciente presión por renovar el parque móvil.

El despliegue nacional de las ZBE
Más allá de las dos grandes metrópolis, 2026 será el año en que muchas ciudades medianas (más de 50.000 habitantes) terminen de definir sus ordenanzas. Localidades como Bilbao o San Sebastián ya han empezado a aplicar restricciones que, en el caso de la capital vizcaína, ya limitan el acceso de la etiqueta B en ciertos horarios.
Con la Ley de Movilidad Sostenible en plena vigencia, los ayuntamientos tendrán más respaldo legal para limitar el acceso basándose no solo en la etiqueta, sino en objetivos de salud pública. Esto significa que la etiqueta B, que hasta hace poco se consideraba "segura", empezará a ser tratada en muchas normativas locales de forma similar a los vehículos sin distintivo.
La incertidumbre sobre el futuro de estos vehículos está afectando ya a su valor en el mercado de segunda mano. Un coche con etiqueta B comprado hoy tiene un horizonte de uso sin restricciones extremadamente corto en el entorno urbano.
Además de las restricciones de circulación, la DGT también introduce otros cambios tecnológicos en 2026 que afectan a todos, pero que simbolizan la modernización del parque como es el caso de la famosa baliza v-16.
El escenario que se abre el 1 de enero de 2026 sitúa a los propietarios de vehículos con etiqueta B en una encrucijada. Si bien no habrá una prohibición total a nivel nacional dictada por la DGT, la combinación de la normativa estatal y las ordenanzas municipales está cercando a estos vehículos.
En Barcelona, la restricción ya es una realidad ante picos de polución; en Madrid, el cerco del parking se mantiene, y en el resto de España, la etiqueta amarilla empieza a ser vista como el próximo objetivo de los planes de descarbonización. La movilidad urbana está dejando atrás la combustión más antigua, y 2026 es el año en que la etiqueta B empieza, oficialmente, su cuenta atrás definitiva.


