Puede que estemos ante el inicio de una tendencia que hará todo peor: General Motors va a eliminar CarPlay y Android Auto de sus cohces nuevos

General Motors no incluirá carplay ni android auto en sus próximos vehículos como medida de seguridad
General Motors no incluirá carplay ni android auto en sus próximos vehículos como medida de seguridad
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La compañía de automoción estadounidense causa un gran revuelo tras comunicar una decisión que supondrá un antes y un después para sus clientes.

General Motors (GM) ha tomado una drástica medida: eliminar Apple CarPlay y Android Auto de sus coches nuevos como medida técnica o de seguridad. No obstante, esta no es la única razón ya que dará comienzo al nuevo pilar central de una audaz y agresiva estrategia de software.

GM ha declarado la guerra a la proyección móvil con la intención explícita de controlar el software y los datos del vehículo, convirtiendo cada coche en un generador constante de ingresos a través de servicios por suscripción.

Este movimiento, que se implementará progresivamente en toda la gama de coches nuevos, tanto eléctricos como de combustión, a partir de 2028, es visto por muchos como el inicio de una tendencia perjudicial que, a ojos del consumidor, podría hacer todo peor.

El corazón de esta transformación es la plataforma de software de extremo a extremo de GM, llamada Ultifi, una arquitectura que promete una experiencia más segura, fluida y profundamente integrada.

Ultifi se basa en la Plataforma de Inteligencia de Vehículos (VIP), una base de alta capacidad que permite la entrega inalámbrica (Over-The-Air, OTA) de funciones, aplicaciones y servicios definidos por software, emulando el ciclo de vida de un smartphone.

La funcionalidad de Ultifi está diseñada para una personalización constante, permitiendo que las configuraciones de los propietarios se guarden en la nube y se transfieran entre diferentes vehículos GM, mejorando la experiencia de propiedad de forma continua.

Sin embargo, el verdadero motor detrás de esta tendencia es el potencial financiero. GM tiene proyecciones ambiciosas: la compañía espera generar entre 20.000 y 25.000 millones de dólares anuales en ingresos por concepto de software y servicios para finales de la década.

Al eliminar CarPlay y Android Auto, GM elimina a los intermediarios (Apple y Google) que controlan la experiencia del usuario y, por extensión, el flujo de datos y las oportunidades de suscripción. La dependencia de Ultifi para la navegación, el entretenimiento y los servicios de asistencia es forzada, ya que el coche nuevo no ofrece otra alternativa fluida, garantizando así la captación de ingresos.

La justificación de GM de que la eliminación de las interfaces móviles es por "seguridad y fluidez" ha encontrado gran escepticismo entre los conductores, quienes ven en la medida un claro intento de aumentar la monetización.

Los sistemas de proyección móvil son ampliamente populares debido a su familiaridad, su interfaz intuitiva y la constante actualización de aplicaciones clave como Google Maps, Waze o Spotify. 

Al forzar el uso de su propio ecosistema, la marca se arriesga a que el sistema Ultifi sea percibido como peor o menos funcional que las soluciones que los propietarios ya utilizan en sus smartphones.

El factor diferencial de Ultifi es la integración de la Inteligencia Artificial (IA) de Google Gemini, que llegará a los vehículos GM a partir de 2026. Esta colaboración permitirá al coche actuar como un copiloto inteligente, capaz de entender órdenes conversacionales complejas, planificar rutas y responder preguntas sobre las funciones del vehículo.

Esta tecnología tiene el potencial de crear una experiencia integrada de alta calidad, pero el riesgo reside en cómo se traducirá a una experiencia práctica y accesible para el conductor diario, y si las funciones más avanzadas de la IA terminarán siendo parte de un paquete de suscripción premium.

De hecho, Ultifi está destinada a expandir esta base, ofreciendo nuevas funciones de valor añadido que los propietarios deberán pagar periódicamente, incluyendo opciones de personalización avanzada y mejoras en el rendimiento del vehículo. 

De tal modo, la compañía confía en que su ecosistema cerrado garantizará la lealtad del cliente a largo plazo y la adquisición constante de servicios digitales.

No obstante, esta tendencia implica un riesgo financiero sustancial. Si la experiencia de software nativo resulta ser más lenta o menos intuitiva que CarPlay o Android Auto, las ventas de los coches nuevos de GM podrían verse afectadas negativamente.

La batalla por el control del software de la cabina de coche no solo se juega en el campo de la tecnología, sino directamente en el bolsillo del consumidor. Si la eliminación de CarPlay y Android Auto se traduce en una experiencia frustrante y costosa, esta tendencia podría convertirse rápidamente en un error estratégico que haga, efectivamente, todo peor para el cliente de General Motors.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España