Pilar García de la Granja, experta en finanzas: "Un coche europeo, con las mismas condiciones que uno chino, es un 40% más caro y la gente escoge lo más barato"

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Los automóviles chinos ganan terreno en España gracias a sus precios competitivos y es por eso que la experta en economía alerta del impacto en el empleo y la industria.
Uno de los principales problemas que tiene la industria automovilística europea frente a la china es que estos coches son mucho más baratos. "De repente, comprarse un vehículo es un artículo de lujo", afirma la periodista económica, Pilar García de la Granja. Entre los motivos de esta diferencia de precios se debe a que los costes en China son mucho más bajos que los que podemos encontrar en Europa.
Las marcas de coches chinos se están haciendo con un hueco destacado dentro del mercado español. Actualmente, en nuestro país hay más de 30 marcas de origen chino y ya abarcan más del 14% de las ventas de turismos.
Los principales motivos para que los españoles se decanten por estos coches en lugar de los de las marcas tradicionales se deben principalmente a su alta tecnología y su precio bajo. Es decir, ofrecen una relación calidad-precio difícil de igualar por parte de las compañías europeas.
Sin embargo, tener estos precios de saldo no es algo casual. "La industria china de coches eléctricos está mucho más avanzada que la nuestra, es mucho más eficiente y además es mucho más barata", señala la directiva de Henneo. El motivo de esto no es otro que las ayudas que reciben por parte del Gobierno chino.
"La industria china está haciendo dumping con respecto a los costes que tiene fabricar en Europa un coche de combustión o fabricar un coche eléctrico en China", subraya Pilar García de la Granja, directora general adjunta del Área Editorial y de Relaciones Institucionales de Henneo.
Los coches chinos ganan a los europeos
Está claro que toda la industria automovilística mundial va en camino de la electrificación. Sin embargo, no todos lo están haciendo al mismo ritmo.
"Llegamos tarde a la tecnología, tenemos unos costes laborales muy superiores, tenemos costes de materias primas muy superiores y además estamos pagando los costes de la transición energética. La industria europea literalmente se ve ahogada", afirma la experta en economía.
Ante esta situación, muchas marcas chinas están ubicando en Europa sus fábricas para comenzar a fabricar y ensamblar en este suelo sus coches eléctricos. Sin embargo, este matiz tiene trampa: en la Unión Europea tan solo juntas las piezas, sin generar ningún tipo de impacto económico y laboral en la sociedad.
Esto lo hacen por un motivo muy simple: los aranceles que la UE impuso desde hace un año a todos los coches eléctricos que entren de China a Europa. Algo que puede estar a punto de afectar también a los híbridos.
Ante esta situación, las marcas chinas buscan cobijo en las plantas europeas para evitar estas sanciones. Sobre plano, fabricar desde 0 sus coches en Europa puede suponer un aumento del coste hasta el punto de que no sean rentables.
Sin embargo, Pilar García de la Granja asegura que los chinos siempre ganarían. "Por muchos aranceles que pongas, siempre va a ser mucho más barato un coche chino que un coche europeo. De hecho, un coche europeo con las mismas condiciones que un coche chino es un 40% más caro, y la gente, como es normal, escoge lo que es más barato".
El futuro del automóvil en España puede peligrar
No podemos olvidar que la industria automovilística supone más de un 10% del PIB de España y cuenta con dos millones y medio de empleos directos e indirectos. Proteger este sector es una de las prioridades nacionales de todos los políticos.
Sin embargo, la llegada de estas marcas está haciendo tambalear el tablero tal y como estaba dispuesto hasta ahora. La electrificación ha cambiado todo y ha marcado unos plazos que van a ser muy complicados de lograr.
"Sobre la prohibición de que en el año 2030 ya no pueda haber coches de combustión en las carreteras europeas, creo que la Unión Europea no va a tener más remedio que alargar esos plazos", reflexiona García de la Granja.
Además, asegura que los trabajadores, las industrias, sus directivos y los gobiernos se van a tener que poner de acuerdo si no quieren perder tanto el PIB como los empleos que mueve el sector.


