Pedro Bastida, experto en mecánica, avisa: "Es posible que tu coche te esté espiando y tú sin darte cuenta"

Pedro Bastida, mecánico
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El creador de contenido y mecánico de ITV se pronuncia sobre los rumores sobre la posible recopilación de datos personales por parte de los vehículos chinos.

Pedro Bastida, experto en mecánica, ha advertido de que los coches actuales pueden recopilar información sobre sus ocupantes sin que estos sean plenamente conscientes de ello. "Los coches llevan geolocalización, llevan cámaras por todos sitios", asegura. Su preocupación no se basa en un caso concreto que haya detectado en un vehículo particular, sino en las capacidades técnicas que incorporan los automóviles modernos y en la falta de garantías que, a su juicio, debería acompañar a esos sistemas.

El experto ha relacionado su advertencia con una noticia sobre la prohibición de coches chinos en entornos militares de algunos países europeos. "Hay países de Europa que han prohibido los coches chinos en entornos militares, ya que se han dado cuenta de que están recopilando datos, haciendo fotografías y espiando en esos entornos", explica. Bastida no identifica los países ni las marcas afectadas, ni aporta documentación sobre esas medidas, por lo que su referencia debe entenderse como el detonante de su reflexión y no como una prueba aplicable a todos los vehículos de ese origen.

Cámaras, micrófonos y geolocalización: los sistemas que preocupan al experto

La inquietud de Bastida se centra en los elementos que pueden registrar el entorno del vehículo y la actividad de quienes viajan en él. "Los coches llevan geolocalización, llevan cámaras por todos sitios", señala. También menciona los micrófonos y plantea la posibilidad de que existan grabadoras, aunque reconoce que no tiene certeza sobre este último punto: "No lo sabemos, pero entendemos que también, porque llevan micrófonos".

Para el experto, la combinación de estos dispositivos crea un escenario en el que el automóvil puede disponer de datos sobre la ubicación, las imágenes captadas en el interior o el exterior y, potencialmente, las conversaciones de sus ocupantes. "Tienen infinidad de métodos para poder acceder a nuestra privacidad", afirma. Su advertencia no sostiene que todos los coches estén grabando de forma permanente, pero sí cuestiona que los conductores conozcan qué información puede recogerse, quién tiene acceso a ella y con qué finalidad.

"Yo a nivel particular no lo sé, pero la tecnología sí es verdad que lo permite", aclara Bastida. Esta precisión resulta clave: el mecánico no afirma que haya comprobado un caso de espionaje en un coche concreto, sino que advierte de que la tecnología actual hace posible ese tipo de recopilación. La diferencia es importante porque, mientras que la existencia de cámaras, micrófonos y sistemas de localización es habitual en muchos modelos, demostrar que esos sistemas se utilizan para vigilar a un usuario requiere pruebas específicas que el experto no aporta.

Bastida tampoco entra en detalles sobre qué marcas, modelos o equipamientos podrían estar implicados. Su mensaje se dirige al conjunto de la industria y a los conductores: la presencia de sistemas conectados obliga a plantearse qué información genera el coche y qué controles existen sobre ella. Para él, no basta con que esos dispositivos estén instalados; el problema surge cuando no hay transparencia suficiente sobre su funcionamiento.

El coche como espacio íntimo y la necesidad de poner límites

La advertencia del experto tiene una dimensión personal que explica su tono de alarma. "Al final nuestro coche es nuestro entorno seguro y somos muy vulnerables en él", sostiene. Bastida considera que el habitáculo es un espacio en el que las personas hablan, viajan con su familia, realizan desplazamientos cotidianos y esperan no estar expuestas a una vigilancia constante.

Por eso reclama una respuesta clara frente a esta posibilidad. "Esto es algo demasiado importante como para no prestarle atención", advierte. Su petición es que el asunto se estudie con profundidad y que se establezcan límites que impidan usos indebidos de la información. "Esto debería estudiarse con muchísimo cuidado y poner la barrera necesaria para que esto no pase", añade.

"La verdad que esta noticia me ha dejado bastante preocupado, porque ya cada vez tenemos menos privacidad", reconoce Bastida. Su reflexión conecta el coche con un debate más amplio sobre la recogida de datos en la vida cotidiana. El vehículo, que durante décadas se ha entendido como un espacio privado, se convierte ahora en un dispositivo conectado capaz de generar información sobre sus ocupantes.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España