Es oficial: Tesla ha presentado su nuevo Roadster, el vehículo deportivo eléctrico con succión multimodo combinado con propulsores de gas frío que puede volar

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El Tesla Roadster ya es real: es un superdeportivo eléctrico con cohetes, que puede volar, circular boca abajo y acelerar de 0 a 100 km/h en menos de 1 segundo.
Han hecho falta casi 10 años para que Tesla haya desvelado el nuevo Tesla Roadster, un automóvil presentado en 2017 y que ha sufrido retraso tras retraso. El coche eléctrico prometía entrar dentro de la categoría de los hiperdeportivos y contar con tecnología aeroespacial derivada del SpaceX, la compañía de Elon Musk ha cumplido con lo prometido para su vehículo, pero todavía queda muchísimo por desvelar.
Lo primero en lo que hay que fijarse es obvio, porque salta a la vista: su diseño no tiene nada que ver con el del prototipo original. Tesla ha optado por seguir una línea muy distinta que aplica unos rasgos parecidos a los del Tesla Cybertruck, pero a las proporciones propias de un deportivo.
Tiene unas formas afiladas y facetadas, con paneles de la carrocería de formato poligonal y muy definidos por aristas. Los faros son triangulares, las puertas se abren con un sistema de élitro, la carrocería está decorada en Anodized White y las ventanillas tienen un tinte dorado.
Una de sus claves es su cuidada aerodinámica, con elementos que llaman la atención de primeras, como es el alerón trasero móvil, y otros que están ocultos, como unos ventiladores eléctricos, que succionan el aire para pegar al coche al suelo y, por ejemplo, poder conducir boca abajo e incluso estar en esa posición si está parado.
Pero lo que se lleva la palma son los propulsores de gas frío, que utilizan actuadores eléctricos para ajustar la posición del coche mientras que vuela. Sí, porque Tesla ha dejado claro en su presentación que el coche es capaz de volar.
Elon Musk presenta tres versiones del Tesla Roadster
Como hace con casi todos sus productos, la marca ha jugado un poco al despiste y no ha entrado mucho en detalle sobre sus aspectos técnicos y su gama.
En su página web dedicada se puede ver que va a estar configurada por tres versiones, pero las descripciones de cada una dejan más dudas que certezas, porque en ninguna de ella se entra en datos concretos: no se sabe qué sistema de propulsión utiliza, cuántos motores lleva, qué batería monta o cuál es su autonomía.
La primera es la Performance, para la que hay que llevar a cabo una reserva, y de la que se comenta: “Listo para la carretera, con espacio para dos personas. Combina una aerodinámica activa con un sistema de succión multimodo que maximiza la carga aerodinámica para ofrecer un rendimiento de otro nivel, tanto en la pista como fuera de ella”.
Sobre esa base, hay otras dos alternativas que el fabricante califica como mejoras. Una recibe el nombre de Thrust y se trata de una edición limitada. De ella se dice: “Listo para la carrera, con espacio para dos personas. Cuenta con un sistema de succión multimodo combinado con propulsores de gas frío en la parte trasera del vehículo que impulsan al Roadster de 0 a 100 en menos de 1 segundo”.
El coche eléctrico que es un cohete
Por último está la que más rompe moldes, la Rocket y a la que solo se puede acceder con invitación. Su descripción es más particular: “Listo para volar, con un solo asiento. Cuenta con un sistema de succión multimodo combinado con propulsores de gas frío distribuidos por todo el perímetro del vehículo, que asisten tanto en la aceleración hacia delante y hacia arriba como en los movimientos de rotación lateral. Así que sí: puede volar”.
Del trío, solo se señala a la última versión como una que “no está aprobado para circular por la vía pública”, así que parece claro que todo el marketing acerca de la capacidad de vuelo del Tesla Roadster, aunque ha demostrado ser cierta en cierta medida, estará reservada a espacios cerrados y demostraciones privadas.
No solo eso, también se especifica que el Tesla Roadster Rocket es posible que no esté disponible en todas las regiones.
El precio del Tesla Roadster
Además, aunque todavía falten por conocerse muchos detalles, Tesla sigue adelante con la campaña de reservas. El Roadser Performance requiere un depósito de 5.000 euros y un pago de otros 45.000 euros durante los siguientes 10 días, es decir, la misma fórmula y tarifas que se llevan aplicando para el modelo desde 2017.
El Rocket Thrust también implica un desembolso inicial de 5.000 euros, pero en 10 días hay que pagar otros 245.000 euros. Eso hace que su precio final sea de 250.000 euros (antes de extras) y lleva a pensar que la versión básica, de la que no se ha desvelado su tarifa, se quede por debajo de esa cuantía. Además, como se trata de una edición limitada, cada cliente solo puede comprar uno.

Del Roadster Rocket, al ser un coche al que se accede por invitación, no aparece ni el precio ni da la opción siquiera de seleccionarlo.
Aunque parecía que la espera había acabado, nada más lejos de la realidad: Tesla tiene tiempo de desvelar todos estos detalles, porque la producción no empezará hasta 2028, es decir, más de una década después de haberse presentado en primera instancia.

