La lluvia arruina los planes de Elon Musk y la presentación de su Roadster: “Hemos tomado la difícil decisión”

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El Tesla Roadster ha vuelto a retrasarse, aunque esta vez solo 15 días porque el evento solo puede celebrarse al aire libre.
Si no son pitos, son flautas: esta vez ha sido la lluvia la que ha obligado a Tesla a retrasar de nuevo la presentación del Roadster de segunda generación. El evento, que estaba previsto para el próximo 1 de octubre, se celebrará finalmente el 15 del mismo mes, dos semanas más tarde para el ¿último? retraso de un modelo que Elon Musk lleva cocinando casi una década a fuego más que lento. "Hemos estado monitoreando el clima de cerca con meteorólogos locales... hemos tomado la difícil decisión de reprogramarlo".
La compañía ha comunicado, a través de una publicación en X, que el cambio se debe a las condiciones meteorológicas previstas en Texas, donde va a tener lugar el evento, y al hecho de que el acto solo puede celebrarse al aire libre.
Se trata de una gota más en un vaso que no termina de colmar, aunque el cambio de fecha vuelve a añadir tiempo a un proyecto que acumula varios años de retrasos. El Roadster de segunda generación fue presentado por primera vez en 2017 y, desde entonces, la compañía ha modificado en varias ocasiones sus previsiones sobre el lanzamiento, las prestaciones y las tecnologías que incorporará el modelo definitivo.
"Hemos estado monitoreando el clima de cerca con meteorólogos locales, pero dada la severidad de las condiciones pronosticadas y porque este evento solo puede realizarse al aire libre, hemos tomado la difícil decisión de reprogramarlo. La nueva fecha es el 15 de octubre". informa el tuit.
El evento de Elon Musk necesita estar al aire libre
El motivo del retraso está directamente relacionado con el formato previsto para la presentación, porque Tesla ha explicado que el evento no puede trasladarse a un recinto cerrado y que las condiciones meteorológicas previstas para comienzos de octubre en el centro de Texas no ofrecen las garantías necesarias para llevarlo a buen puerto.
La zona próxima a Waco, donde se espera que tenga lugar el acto, afronta previsiones de lluvias intensas, tormentas y fuertes rachas de viento, y que el escenario elegido sea ése no es algo fortuito, allí es donde están las instalaciones de Space X, algo íntimamente relacionado con el Roadster, porque según ha adelantado en más de una ocasión Elon Musk, el hiperdeportivo podría hacer gala de tecnología aeroespacial.

No es algo que tendrán todos los Tesla Roadster, pero sí que podrán incorporar a través del denominado SpaceX Package. No se sabe a ciencia cierta qué es, pero Musk ha planteado durante los últimos años la posibilidad de equipar el Roadster con pequeños propulsores de gas frío desarrollados junto a SpaceX.
El sistema estaría destinado a mejorar determinadas prestaciones del vehículo y, en algunas configuraciones, incluso permitiría elevarlo durante una demostración. Es decir, no se trata de cohetes que vayan a hacer que el coche vuele, si no de un complemento que aumentaría su rendimiento, además de alguna que otra floritura, un poco al estilo de BYD con el Yangwang U9, que con su suspensión “baila” e incluso puede saltar obstáculos.
Casi una década desde el primer prototipo del Tesla Roadster
El Roadster fue presentado originalmente en noviembre de 2017 junto al Tesla Semi. En aquel momento, Tesla situó el inicio de la producción en 2020 y anunció unas prestaciones que situaban al deportivo eléctrico muy por encima de los estándares de los superdeportivos de cero emisiones
Las primeras cifras anunciadas incluían una aceleración de 0 a 100 km/h en 1,9 segundos, una velocidad máxima superior a 400 km/h y una autonomía de más de 1.000 km. También se habló de una batería de 200 kWh y de un precio inicial de unos 200.000 dólares, por encima de la cuál se situaría la Founders Series, cuya tarifa ascendía a los 250.000 dólares.
Sin embargo, ninguna de esas previsiones se llegó a materializar, al menos no en los plazos inicialmente anunciados. El lanzamiento fue retrasándose durante los años siguientes mientras Tesla centraba recursos en otros vehículos (los Model 3 y Model Y baratos, el Cybertruck y el Cybercab) y proyectos (su robot humanoide), aunque nunca se dejó de lado del todo.
A lo largo de casi una década, el propio Musk fue incorporando nuevos objetivos al desarrollo del deportivo, dando de manera regular nuevas fechas para su presentación, que nunca llegaron a cumplirse.
A pesar de ello, las reservas que se abrieron hace ya 9 años, nunca llegaron a cerrarse. Los clientes que adelantaron dinero para hacerse con una unidad en primer momento, o bien han solicitado su devolución, o bien han tenido su dinero en punto muerto durante todo este tiempo.
Tesla llegó a solicitar depósitos de 50.000 dólares para las reservas del Roadster, con un primer pago de 5.000 dólares y otros 45.000 dólares dentro de los diez días siguientes, hasta alcanzar la cantidad completa. Años después, el formato sigue siendo el mismo y, cuando se anunció la presentación definitiva para octubre, la marca estadounidense volvió a abrirlas.
No se sabe cuánta gente habrá entrado en la lista de espera a lo largo de estos años, pero seguramente el reclamo de que la Founders Series solo iba a tener 1.000 unidades, habrá servido para que muchos accedan por miedo a quedarse sin ella.


