Ante el accidente de un camión eléctrico pesado, el protocolo a seguir por los equipos de emergencia está rotundamente establecido

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Cuando un camión eléctrico pesado sufre un accidente o una avería en carretera, los equipos de emergencia activan un protocolo de seguridad para poder trabajar o manipular el vehículo.
La electrificación del transporte pesado está empezando a cambiar también la forma en la que los equipos de emergencia tienen que actuar cuando uno de estos vehículos sufre una avería o se ve implicado en un accidente. Aunque los camiones eléctricos todavía representan una pequeña parte del parque destinado al transporte por carretera, su presencia no ha dejado de crecer durante los últimos años, de ahí que los equipos de emergencia hayan establecido un protocolo de actuación en caso de accidente para evitar que la situación se descontrole y aumente el riesgo de que alguien resulte herido.
El crecimiento de estas flotas, sobre todo las destinadas a recorridos de media y larga distancia, hace que cada vez sea más importante saber cómo actuar cuando un camión eléctrico pesado queda inmovilizado en la carretera. A diferencia de lo que ocurre con un camión diésel, donde los sistemas eléctricos trabajan a una tensión de 24 voltios, en uno equipado con un sistema de propulsión enchufable existen sistemas eléctricos capaces de trabajar con tensiones de hasta 1.000 voltios, o lo que es lo mismo, 40 veces superior.
Riesgos derivados de los sistemas de alta tensión de los camiones eléctricos pesados
Estos gigantes del transporte de mercancías por carretera equipan baterías con más de 100 kWh de capacidad energética y están dotados de sistemas que admiten cargas ultrarrápidas por encima de los 350 kW en corriente continua, llegando incluso a 1 MW. Estas dos características son esenciales para la viabilidad de los camiones eléctricos, ya que requieren de una gran autonomía entre cargas y la posibilidad de recargar la batería durante las paradas de descanso, evitando que el vehículo permanezca parado más tiempo del necesario.
Sin embargo, todos estos componentes también suponen un riesgo en caso de accidente. Uno de los principales es el denominado embalamiento térmico o Thermal Runaway. Se trata de una reacción en cadena dentro de la batería que puede provocar un aumento descontrolado de la temperatura de las celdas y llegar a producir su autocombustión, además de liberar gases inflamables.
A esto se suma el riesgo de arcos eléctricos y cortocircuitos, capaces de provocar daños en la electrónica y quemaduras graves. También existe un riesgo evidente de electrocución, especialmente teniendo en cuenta que una tensión superior a 60 voltios en corriente continua puede resultar mortal si se manipula sin las medidas de aislamiento adecuadas.
Los propios camiones cuentan con sistemas diseñados para reducir estos riesgos. El BMS, o sistema de gestión de la batería, controla parámetros como la tensión, la intensidad y la temperatura, y puede detectar anomalías y desconectar circuitos antes de que una avería se convierta en un problema mayor.
El protocolo de actuación de los equipos de emergencia ante un camión eléctrico
A pesar de estar equipados con sistemas avanzados que buscan reducir el peligro, cuando un camión eléctrico sufre un accidente o avería en carretera, es necesario activar un protocolo de actuación con el que se prioriza la seguridad tanto de los presentes como del vehículo.
El primer paso para los equipos de asistencia es asegurar el entorno. Antes de tocar el camión hay que establecer un perímetro de seguridad y balizar la zona para evitar que otros usuarios se acerquen.
A continuación, se realiza una inspección del vehículo. Esta revisión puede incluir una inspección termográfica mediante cámaras de infrarrojos que analizan el paquete de baterías para localizar posibles puntos calientes que puedan indicar el inicio de una fuga térmica. Esta prueba es importante sobre todo tras una colisión, ya que la batería podría presentar daños que no sean visibles a simple vista.
El siguiente paso consiste en el apagado del sistema y la desconexión del circuito auxiliar. Para ello se actúa sobre el sistema de baja tensión, normalmente de 12 o 24 voltios, con el objetivo de forzar la apertura de los contactores que mantienen conectado el circuito de alta tensión. De este modo, el sistema eléctrico principal deja de estar activo antes de realizar cualquier intervención en el camión.
Una vez realizado este proceso se debe extraer el conector de servicio, conocido como Service Plug o MSD, un elemento que permite aislar físicamente el paquete de baterías. Esto requiere que el técnico utilice equipos de protección adecuados, incluyendo guantes dieléctricos preparados para trabajar con hasta 1.000 voltios, protección facial frente a un posible arco eléctrico y calzado específico.
Por último, antes de remolcar el camión hay que comprobar que no existe tensión en el sistema eléctrico del vehículo. Para ello se utiliza un voltímetro homologado categoría CAT III/IV y capacidad para trabajar hasta 1.000 voltios. Solo después de completar este protocolo el vehículo puede considerarse aislado para continuar con las labores de asistencia.
