Niki Lauda, leyenda de la Fórmula 1: "Solo viví una sensación igual a la del accidente de Nürburgring un día que fumé marihuana"

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
El tres veces campeón del mundo de F1 siempre tuvo un gran sentido del humor, a pesar de haber sufrido un accidente que pudo acabar con su vida.
En Fórmula 1 hay determinados accidentes fortísimos, como el sufrido por María de Villota, que, aunque no te quiten la vida, te la cambian para siempre. Niki Lauda sufrió un choque de este tipo en el circuito de Nürburgring, pero esto no le frenó y decidió volver a correr en la máxima categoría del automovilismo. Tal era su talento y su resiliencia que, tras aquel duro golpe, consiguió volver a salir campeón del mundo hasta en dos ocasiones y esto le convirtió en una leyenda de la F1 que dejó mil historias en el recuerdo.
El accidente tuvo lugar en el Infierno Verde en 1976 y sufrió quemaduras de primer y de tercer grado en el rostro. Esto se lo tomó con cierto humor y dejó una serie de reflexiones tras el accidente que sirven para motivar a gente que esté pasando por lo que pasó él. Finalmente, acabó falleciendo en 2019 a los 70 años, pero antes de eso dejó grandes momentos que hacen que su leyenda se mantenga viva a día de hoy.
Niki Lauda y el accidente en F1 que cambió su vida
La temporada de 1976 cambió la vida de Niki Lauda por completo. El austriaco venía de ser campeón del mundo la campaña anterior con Ferrari y no tenía otro plan que no fuese revalidar el título. Todo se truncó cuando el Gran Circo visitó Alemania, concretamente Nürburgring. Allí, un accidente provocó un incendio en el coche de Lauda y dejó en el piloto severas secuelas. Aun así, volvió de forma milagrosa 42 días después en Monza de manera completamente heroica.

El hecho de perder los puntos en suelo alemán y de las otras dos carreras donde se estaba recuperando le puso las cosas muy complicadas en la defensa de su corona. A pesar de todo, el talento de Niki era tan superlativo que consiguió sobreponerse y acabó subcampeón del mundo por un punto de diferencia respecto a James Hunt. Su carrera se iba a alargar hasta 1985 y en este tramo de tiempo, el austriaco iba a firmar hasta otros dos campeonatos del mundo, convirtiéndose así en una auténtica leyenda de este deporte.
Tras aquel impacto en el circuito alemán, Niki ha explicado muchas veces cómo se sintió: "Cuando llegué al hospital, sentía que estaba muy cansado y quería dormir. Pero sabía que no era solo dormir, era algo más. Y entonces simplemente luchas... luchas con tu cerebro. Oyes ruidos y simplemente intentas escuchar lo que te están diciendo e intentas mantener tu cerebro funcionando para conseguir que el cuerpo luche contra las heridas. Creo que estuvo bien hacer eso porque así es como pude sobrevivir".
Una vez se retiró del Gran Circo, la victoria que más celebró no fue ninguna que le otorgaba un campeonato del mundo, sino una más importante aún: "La única victoria importante en este negocio es el día en el que abandonas el paddock con vida". Otras leyendas de este deporte, como es el caso de Ayrton Senna, perdieron la vida tras un accidente en un circuito, y aunque Lauda sufrió un accidente gravísimo, pudo seguir corriendo y acabó sus años en la F1 cuando él quiso.

El sentido de humor de Niki Lauda
Lo que nunca ha perdido Niki Lauda es su sentido del humor e incluso hacía bromas relacionadas con su accidente: "Solo viví una sensación igual a la del accidente de Nürburgring un día que fumé marihuana. Tuve un accidente y esa es mi excusa para ser feo; la mayoría de la gente no tiene una razón". Las quemaduras cambiaron su rostro notablemente, pero él aseguró que lo importante para él era el pie con el que dar gas a su monoplaza de F1; tanto fue así que siguió ganando en la máxima categoría del automovilismo.
Además de lo que demostró subido en su coche, también dejó declaraciones fuera de pista que definieron cómo era su forma de pensar. "No hay espacio para la amistad. Mi esposa es mi mejor amiga. Hablo con ella sobre todo. Pero, en caso de emergencia, prefiero depender de mí. No puedes contar con nadie más. Soy más rápido que cualquiera al resolver problemas", expresó el tricampeón en sus años en la F1.
Lauda siempre ha señalado que los pilotos aprenden más de los fallos que de los éxitos, y al mismo tiempo aseguraba que los conocimientos más valiosos él siempre los ha obtenido de sus enemigos. Pero una de sus frases célebres más importantes es la que expresó tras el accidente que pudo acabar con su vida: "Jamás sentí que tenía que agradecer por seguir vivo. Sabía cómo eran las cosas entonces y los riesgos que corría". Tras esto, logró los mejores resultados de su carrera deportiva y demostró estar hecho de otra pasta, por lo que es inconfundiblemente una de las mayores leyendas de este deporte.
