Confirmado por la Ley de Bienestar Animal: se prohíbe a los dueños de perros y gatos dejarlos solos en el coche, con multas de hasta 200.000 euros

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La nueva legislación animal busca proteger la integridad del animal dentro del vehículo en situaciones que ponen en peligro su seguridad.
Dejar a un perro o un gato solo dentro de un vehículo puede acarrear importantes sanciones económicas en España. La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, establece la obligación de garantizar la seguridad de los animales de compañía y prohíbe expresamente mantenerlos en situaciones que puedan poner en riesgo su vida o su integridad física, una circunstancia que afecta de manera especial a los vehículos estacionados durante episodios de altas temperaturas.
La normativa ha cobrado especial relevancia en los últimos años debido a los numerosos avisos de veterinarios, cuerpos policiales y asociaciones animalistas sobre los peligros que supone dejar a una mascota dentro de un coche cerrado. Incluso en jornadas con temperaturas moderadas, el habitáculo de un vehículo puede calentarse con rapidez y alcanzar niveles peligrosos para los animales en cuestión de minutos.
La ley vigente recoge de forma explícita que no se puede dejar a los animales solos dentro de vehículos cerrados cuando estén expuestos a condiciones térmicas o de cualquier otra índole que puedan poner en peligro su vida. Esta obligación forma parte de las medidas destinadas a garantizar unas condiciones mínimas de bienestar para perros y gatos y evitar situaciones de sufrimiento.

El texto legal no establece un tiempo de tolerancia determinado. Por ello, la infracción no depende de si el animal permanece cinco minutos o una hora dentro del vehículo, sino del riesgo objetivo al que esté expuesto. Las autoridades pueden considerar sancionable la conducta siempre que existan circunstancias que comprometan la salud o la seguridad del animal.
Qué dice la ley y cuáles son las sanciones previstas
La Ley de Bienestar Animal clasifica las infracciones en leves, graves y muy graves, con diferentes tramos sancionadores en función de las consecuencias que haya sufrido el animal. En los casos en los que el animal no presente daños físicos ni secuelas apreciables, la conducta puede ser considerada una infracción leve, con multas que parten de los 500 euros y pueden alcanzar los 10.000 euros.
Sin embargo, cuando la situación provoca sufrimiento, estrés severo o problemas de salud, la infracción puede pasar a la categoría de grave. En esos supuestos, las sanciones económicas oscilan entre los 10.001 y los 50.000 euros. Las consecuencias son aún más severas cuando el comportamiento del propietario deriva en lesiones permanentes o incluso en la muerte del animal. En esos escenarios, la ley contempla infracciones muy graves que pueden castigarse con multas de entre 50.001 y 200.000 euros.
Además de las sanciones económicas, la Administración puede imponer medidas complementarias. Entre ellas figuran la retirada del animal, la prohibición temporal o definitiva de tener mascotas y la obligación de realizar formación específica en materia de bienestar animal. Los expertos recuerdan que el riesgo de golpe de calor en perros y gatos es especialmente elevado porque estos animales tienen una capacidad limitada para regular su temperatura corporal. Cuando el interior de un vehículo se convierte en un espacio cerrado y sin ventilación suficiente, la temperatura aumenta rápidamente y puede desencadenar consecuencias irreversibles en pocos minutos.
El coche se convierte en una trampa térmica para las mascotas
Veterinarios y organizaciones dedicadas a la protección animal llevan años alertando sobre este problema. El peligro no se limita únicamente a los días de ola de calor ni desaparece por abrir ligeramente una ventanilla. Según recuerdan diversas entidades y las propias advertencias recogidas en informaciones especializadas, una mínima exposición al calor acumulado dentro del vehículo puede generar estrés térmico y favorecer la aparición de un golpe de calor potencialmente mortal.
La legislación no prohíbe viajar con animales de compañía. Lo que exige es que el transporte se realice garantizando en todo momento unas condiciones adecuadas de ventilación, espacio y seguridad. Los propietarios deben asegurarse de que perros y gatos viajen protegidos y que no queden expuestos a situaciones que comprometan su bienestar.
Por este motivo, las autoridades recomiendan no dejar nunca a una mascota sola dentro de un vehículo estacionado, especialmente durante los meses de verano. Si resulta imprescindible realizar una gestión o una compra, la recomendación es que el animal acompañe a su responsable o permanezca en un lugar seguro donde no exista riesgo para su salud.

