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Niki Lauda y el regreso más valiente de la historia de F1

Niki Lauda y el regreso más valiente de la historia de F1

Adrián Mancebo

13/09/2016 - 08:00

40 años más tarde, así recordamos a Niki Lauda y el regreso más valiente de la historia de F1. Solo seis semanas después del grave accidente sufrido en el GP de Alemania en Nürburgring (Alemania) Lauda volvió a la pista en busca de su tercer título mundial.

La historia de la Fórmula 1
está escrita por héroes que se jugaban la vida en cada
entrenamiento, cada carrera y cada kilómetro que hacían a bordo de
estos rapidísimo monoplazas sin apenas medidas de seguridad. A día
de hoy sigue siendo un deporte peligroso, y por desgracia distintos
hechos recientes nos lo han demostrado, pero tenemos la suerte de
que un accidente con graves consecuencias para el piloto es algo
inhabitual en nuestros días. Hace cuarenta años, todo esto era muy
distinto.  Esta es la
historia de Niki Lauda y el regreso más valiente de la
historia de F1
.

Los circuitos eran mucho más
inseguros
, no había HANS, los chasis no absorbían los impactos
como lo hacen ahora… y el piloto era mucho más vulnerable. Si te
gusta la Fórmula 1 conocerás el accidente de Niki
Lauda en el GP de Alemania de 1976 en el antiguo
circuito de Nürburgring
, en el Nordschleife. Lauda peleaba
aquel año por su segundo título con Ferrari con James
Hunt
y no le iba nada mal, pues lideraba el campeonato,
pero aquel accidente lo cambió todo. 

En la tercera vuelta del Gran Premio
de Alemania
, Lauda perdió el control de su Ferrari 312 T2
y se estrelló a gran velocidad contra el muro. El coche se
incendió, fue embestido por otro coche y Lauda sufrió graves
heridas y quemaduras. 
El austriaco fue tras ladado al hospital, grave, con quemaduras de
prmer grado en cabeza y manos, varios huesos rotos y una
intoxicación por inalación de gases. El campeón del mundo incluso
recibió la extremaunción.

Pero como decíamos, la historia de la
Fórmula 1 la han escrito los héroes capaces de
‘domar’ estos rapidísimos bólidos en una época en la que su vida
corría verdadero peligro. Lauda salvó su vida de milagro y, a pesar
de sus graves heridas, no dio por perdido el campeonato. Tras el
GP de Alemania, Lauda se mantenía líder del
campeonato con 14 puntos sobre James Hunt, pero por razones obvias
el austriaco no pudo correr ni en Austria ni tampoco en Holanda. Es
más, podría no haber vuelto a correr nunca, o no haber sobrevivido…
pero ya en Italia, en Monza, estaba subido a su Ferrari. Niki había
perdido el liderato, pero lo recuperaría tras su magnífico y heroico cuarto
puesto y el abandono de Hunt en el autódromo
italiano.

Solo habían pasado dos carreras, tres semanas,
en las que Lauda solo quería volver. Dicen quienes le rodeaban en
su momento que la respiración del austriaco se estabilizó el
miércoles después de su accidente, el jueves ya era capaz de
sentarse y el viernes ya pensaba en volver a sentarse en un
Fórmula 1. La idea inicial era que volviese a la
acción en Canadá, pero cuando se enteró de que Carlos Reutemann
había firmado por Ferrari, adelantó su plan tres
semanas. Solo pasaron 38 días entre el accidente y su vuelta.

Solo una vuelta al circuito de
Monza tras el accidente habría sido como una
victoria para cualquier humano, pero eso no era suficiente para
Lauda. El austriaco clasificó quinto y acabó la
carrera en cuarta posición. Corrió con grandes vendajes en la
cabeza que le obligaron a llevar acolchado el casco. Quienes
estaban allí, vieron que tras quitarse el casco Lauda debió
retirarse vendas llenas de sangre.

Tras esta carrera, Niki fue
octavo en Canadá, tercero en Estados Unidos y
llegó a Fuji, último gran premio del año, con tres puntos de
ventaja sobre James Hunt. Pero aquél día, el drama
inundó el trazado japonés, que debutaba en la Fórmula 1. Las
condiciones para la celebración de la carrera eran críticas debido
a un fuerte aguacero en pista y la imposibilidad del circuito para
drenar todo el agua. La visibilidad era nula, pero aún así se
aprobó la disputa de la carrera.

Dicen que los pilotos, con
Lauda a la cabeza, se reunieron y acordaron
retirarse en la segunda vuelta. El austriaco, probablemente con el
recuerdo del accidente de Nürburgring en la
cabeza, cumplió con su palabra… pero no todos lo
hicieron.  James Hunt
lideraba a la vez que la pista se secaba. Al británico le valía un
cuarto puesto para ser campeón y acabó tercero, a pesar incluso de
sufrir un reventón en un neumático.

Lauda supo que
Hunt había ganado el campeonato ya en el
aeropuerto. El austriaco mereció aquel título, pero a pesar de
acabar segundo, dio toda una lección de actitud y de vida entregada
al mundo del motor. El día que se cumplen 40 años de su vuelta a la
pista seis semanas después de su accidente, sigue siendo el regreso
más valiente de la historia de la F1. 

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Adrián Mancebo

Colaborador Motorsport

Amante del mundo de la competición. Disfruto trabajando en lo que más me gusta, siempre con un ojo puesto en cualquier carrera del mundo.

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