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Seguridad en F1: el eterno debate de los cockpit cerrados

Los f1 cerrados podrían estar más cerca que nunca

Después de un accidente como el de Fernando Alonso y Kimi Räikkönen el pasado domingo en el GP de Austria, se reabre el eterno debate de los cockpit cerrados, antiestéticos, fuera de la tradición de la categoría pero que serían capaces de salvar vidas y son importantes para mejorar la seguridad en F1.

La cabeza es la única parte
del cuerpo de los pilotos que queda expuesta al exterior, bajo el
casco. En los últimos años, los golpes en la cabeza han sido el
resultado de los accidentes más graves. Desde la
malograda María de Villota, a Jules Bianchi o a Felipe Massa, quien
allá por el año 2009 sufrió el golpe de un pequeño muelle que casi
le cuesta la vida y su carrera en la Fórmula 1.
Para evitar este tipo de sucesos, después de un incidente como el
de este pasado fin de semana, se vuelve a hablar de los
cockpit cerrados.


Para proteger la cabeza de los pilotos, desde
hace varias temporadas se habla de la introducción de
cockpits cerrados, que garanticen en la medida de
los posible la seguridad de los pilotos de F1.
Podría ser estilo de Le Mans, donde todos los LMP1
y la mayoría de LMP2 están cubiertos, y se ganaría en
seguridad, pero en este sentido hay muchos miedos.
El primero es que se cree que se iría en contra de la tradición de
la Fórmula 1, pues a lo largo de la historia han
sido abiertos y, por otra parte, no ha habido ningún prototipo
hasta ahora que parezca del todo bien a la FIA y a los equipos.

El debate se ha vuelto a abrir
después del accidente de Fernando Alonso y Kimi Räikkönen
en el
pasado GP de Austria, pues como vimos, el McLaren
acabó encima del Ferrari del finlandés. No queremos ni imaginarnos
la catástrofe que habría supuesto que el fondo del MP4-30 hubiera
rozado la cabeza de Räikkönen... O alguna
rueda.  Fernando ya sufrió un susto así en la salida del
GP de Bélgica de 2012, cuando Romain Grosjean
sobrevoló su Ferrari.... el asturiano, entonces, habló de que los
cockpit cerrados debían ponerse sobre la mesa.

"Todos los grandes accidentes en el deporte
del motor en los dos últimos años han sido lesiones en la
cabeza, así que es probablemente una de las partes
del cuerpo en la que no estamos al máximo en materia de seguridad",
afirmó entonces el bicampeón del mundo. "En mi caso, el 2012 en
Spa, probablemente pude morir en la primera curva si el coche
hubiera pasado diez centímetros más cerca de mi cabeza. Si está la
tecnología y la posibilidad de usarla, no deberíamos descartar los
cockpits cerrados", agregó.

Con cada incidente, la FIA y
su comisión de seguridad toma nota, y después de lo sucedido en
Bélgica, se exigieron protecciones laterales en el cockpit más
altas, con el objetivo de asegurar un poco más una de las partes
más sensibles del cuerpo humano. Esperemos que todo esto, y los
diferentes proyectos de cockpit cerrados, sirvan para evitar otras
catástrofes en el futuro de la Fórmula 1...

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