El ex CEO de Seat y Cupra se pasa a hacer ginebra: "a veces en la vida tienes que seguir tus pasiones". Y su pasión cuesta 182 euros la botella

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Wayne Griffiths ha abierto un nuevo negocio de bebidas energéticas tras su paso por la dirección de grandes marcas automovilísticas españolas
Wayne Griffiths, el carismático ex CEO de SEAT y Cupra, ha dejado atrás los rugidos de los motores para sumergirse en un proyecto que, aunque tranquilo en apariencia, destila la misma ambición y exclusividad que marcó su etapa en la automoción.
Un año y medio después de su salida del sector, Griffiths sorprende al mercado con el lanzamiento de su propia marca de ginebra premium, Gin Wayne, un emprendimiento que ha desvelado siguiendo el dictado de su corazón: "A veces en la vida tienes que seguir tus pasiones".
Un precio con sabor a lujo: El 'Bugatti' de las destilerías
El titular que ha acaparado la atención no es solo el cambio de sector, sino el precio que acompaña su nueva aventura: la botella de Gin Wayne se presenta con un coste de 182 euros.
El verdadero valor de la botella reside en el proceso artesanal que la define, un contraste intencional con las líneas de montaje masivas que Griffiths supervisó en el pasado. La ginebra se elabora en una pequeña destilería en Austria, donde cada lote se trata con una atención meticulosa a la selección de botánicos y al tiempo de maceración.
La decisión de Griffiths de optar por una producción tan limitada y controlada subraya su compromiso con un estándar de excelencia que trasciende cualquier etiqueta de precio y se equipara a la alta relojería o la moda haute couture.

Esta primera edición es una tirada muy limitada, de tan solo 500 botellas, concebida, según él, como una edición para coleccionistas y allegados.
De la mecánica a la destilería
La abrupta salida de Griffiths del sector del automóvil a mediados de 2024, donde había cosechado un éxito notable impulsando la marca Cupra y liderando la transformación eléctrica de SEAT, dejó a muchos a la espera de su siguiente movimiento.
El ex directivo, conocido por su audacia y su enfoque en el diseño disruptivo, había justificado su dimisión, en parte, por una supuesta inacción gubernamental en la promoción de la electrificación en España.
Ahora, Griffiths reaparece con un proyecto profundamente personal, fruto de una pasión que había permanecido aparcada. Su ginebra, descrita como "compleja y suave a la vez", es el resultado de ocho meses de inmersión en el mundo de la destilación.
El envase, una botella de marcado estilo Art Déco, ha sido diseñada por el arquitecto vienés Gregor Eichinger, un detalle que subraya la exclusividad y el gusto por la estética que siempre caracterizó la gestión de Griffiths, especialmente con la marca Cupra.
El nuevo capítulo de la vida profesional de Wayne Griffiths se escribirá siguiendo el calendario natural y no el corporativo. La intención del empresario es lanzar más ediciones de su ginebra, cada una inspirada y nacida de una estación distinta.
Este enfoque sugiere una filosofía de vida más pausada y conectada con los ritmos naturales, un contraste radical con la alta velocidad y la presión constante del sector automovilístico global.

El viraje de Griffiths, de los objetivos de ventas globales y las complejas cadenas de suministro de un gigante como el Grupo Volkswagen, a la artesanía de una destilería boutique, es un testimonio de su propia máxima: seguir las pasiones.
Con este nuevo rol como emprendedor bodeguero, Griffiths demuestra una vez más su capacidad para sorprender y reinventarse, ofreciendo al mercado no solo una bebida, sino una pieza de coleccionista con una historia detrás que vale su precio en exclusividad y atrevimiento.
Su legado en SEAT y Cupra sigue vigente, pero ahora, el ex CEO busca dejar su marca en un mundo diferente, un sorbo a la vez, demostrando que la ambición y la búsqueda de la excelencia no se limitan a un solo sector. El mundo del motor se queda sin uno de sus líderes más influyentes, pero el del lujo artesanal gana un nuevo y audaz competidor.

