BMW va a terminar con 8.000 contratos de trabajo: los empleados de las fábricas no se tocan y tampoco la plantilla de fuera de Alemania

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BMW eliminará hasta 8.000 empleos en los próximos meses a través de un programa de reducción voluntaria con indemnizaciones para sus trabajadores en Alemania.

La situación que atraviesa desde hace unos años el sector del automóvil, especialmente en Europa, está obligando a los grandes fabricantes de coches a activar planes de reestructuración de la plantilla como medida para reducir costes y tratar de reconducir la situación financiera de la compañía de nuevo a la senda del crecimiento. El último en sumarse a esta tendencia es BMW, que ha anunciado que va a entrar con 8.000 contratos de trabajo, aunque los empleados de las fábricas y la plantilla de fuera de Alemania no se verá afectada.

Para recortar el volumen de la plantilla actual, la compañía con sede en Múnich activará el próximo mes de octubre un programa de reducción voluntaria que se extenderá hasta 2027. Este programa, a diferencia de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) habitual, no contempla el despido de trabajadores, sino la baja voluntaria de todos aquellos empleados que estén interesados en acogerse a esta posibilidad.

Programa de reducción voluntaria

Son jubilaciones anticipadas y bajas indemnizadas”, nos informa un portavoz de BMW España, quien añade que el programa de reducción voluntaria “es algo que no va a notar el trabajador de BMW de a pie”, ya que está destinado a otros tipos de puestos dentro de la compañía.

Y es que BMW ha querido proteger a la masa trabajadora de sus fábricas de coches, por lo que el programa está destinado a miembros de la plantilla de investigación, desarrollo, planificación y otras funciones corporativas. Además, tal y como informa Bloomberg, el fabricante alemán también reducirá puestos directivos como parte de esta medida de recorte de la plantilla.

Por otro lado, el programa de reducción voluntaria solo estará disponible para trabajadores de Alemania. La empresa exime del recorte de empleo al resto de países en los que opera. Esta reducción llega después de que la marca eliminara el 2,3% de su personal, que en Alemania ascendía a 87.436 empleados, más de la mitad de su fuerza laboral a nivel mundial, el año pasado.

De este modo, BMW reducirá su plantilla en Alemania en unos 10.000 puestos de trabajo en un plazo de algo más de un año, lo que supone prescindir del 11,5% de sus empleados en el país centroeuropeo. Se han hecho públicos los planes de la compañía la misma semana en la que está previsto que anuncie los resultados del segundo trimestre de 2026, por lo que esta decisión podría ser un presagio de los datos negativos que podría presentar dicho informe este jueves.

Situación preocupante también en el Grupo Volkswagen

Al igual que BMW, el Grupo Volkswagen atraviesa uno de los procesos de transformación más complejos de su historia reciente y los ajustes realizados hasta ahora podrían ser insuficientes. Tras haber acordado un recorte que afecta a unos 50.000 puestos de trabajo en todo el grupo, la compañía estudia ahora nuevas medidas para reducir costes y mejorar su competitividad, una situación que podría traducirse en otros 50.000 despidos adicionales en los próximos años.

Así lo reconoció hace unas semanas el consejero delegado del grupo, Oliver Blume, en un memorando interno dirigido a la plantilla, en el que admite que el fabricante alemán sigue evaluando qué ajustes serán necesarios en todas sus marcas, empresas y regiones en las que opera en la actualidad. De confirmarse, el número total de empleos afectados por la reestructuración ascendería hasta los 100.000 despidos.

La dirección de Volkswagen justificaba esta estrategia por el complicado escenario que afronta la industria del automóvil. La compañía ha visto cómo sus beneficios se han reducido por el impacto de los aranceles, la fuerte competencia en el mercado chino y la necesidad de hacer más eficientes sus plantas de producción, especialmente las ubicadas en Alemania.

Según Blume, el grupo soporta actualmente una desventaja de costes de casi el 20% frente a algunos de sus principales competidores, una diferencia que considera insostenible a largo plazo.

El documento también reflejaba la incertidumbre que rodea al futuro de varias fábricas alemanas. El máximo responsable del grupo reconoció que, por ahora, no existen planes industriales definidos para instalaciones como las de Emden, Hannover, Zwickau o Neckarsulm de cara a la próxima década.

Aunque la empresa no confirmaba su cierre, sí admite que continúa analizando todas las alternativas posibles para garantizar su viabilidad. Entre esas opciones figura la búsqueda de nuevos usos para algunas instalaciones, desde la producción de vehículos desarrollados junto a fabricantes chinos hasta su posible reconversión para la industria de defensa.

Blume insistía en que la prioridad pasa por encontrar soluciones inteligentes antes que recurrir al cierre definitivo de plantas, aunque reconoció que todavía quedan muchas decisiones por tomar.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España