En Tesla están de celebración. Acaban de fabricar su coche 10 millones. En 2020 salió el coche un millón: eso son nueve millones en seis años

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La compañía de Elon Musk se convierte en la primera fabricante de coches eléctricos en superar la barrera de ocho cifras.
La firma estadounidense encabezada por Elon Musk ha alcanzado oficialmente la cota histórica de diez millones de vehículos eléctricos producidos a escala mundial. El hito se ha certificado de manera representativa en las líneas de montaje de su icónica planta de Fremont, en California, convirtiendo a la corporación en el primer fabricante del mundo en superar la barrera de las ocho cifras con una gama dedicada íntegramente a automóviles 100% eléctricos de batería.
Aunque gigantes internacionales de la industria asiática como la china BYD lograron sobrepasar los diez millones de vehículos de nuevas energías hace tiempo, sus registros métricos integran una combinación de modelos híbridos enchufables junto a los eléctricos puros, lo que otorga a la firma norteamericana el mérito en solitario de dominar el sector del transporte cero emisiones sin recurrir a motores de combustión de ningún tipo.
El largo recorrido necesario para coronar este registro revela una aceleración industrial verdaderamente singular dentro del ámbito de la automoción contemporánea. Tras varios años de complejas fases iniciales en las que la empresa apenas lograba ensamblar unas pocas miles de unidades de su Roadster deportivo de primera generación, la organización fue escalando de manera paulatina la fabricación del Model S, el Model X y, posteriormente, el popular Model 3.

Es más, a la marca le costó más de una década entera alcanzar la primera meta histórica del millón de vehículos producidos, un logro que se registró en marzo de 2020 precisamente en las mismas instalaciones de Fremont, coincidiendo en aquel momento con el despliegue del exitoso crossover Model Y.
Lo que tardó más de diez años en materializarse para la primera unidad un millón se ha multiplicado de forma espectacular en apenas seis años, dibujando una de las rampas de producción más agresivas y vertiginosas de toda la historia del transporte sobre cuatro ruedas. Además de la veterana fábrica californiana, la corporación levantó y puso en marcha gigantescas plantas de ensamblaje en Shanghái, Berlín y Texas, creando un complejo entramado productivo capaz de instalar una capacidad teórica superior a los 2.300.000 vehículos anuales entre todas sus sedes.
La columna vertebral sobre la que se sostiene esta hazaña de volumen masivo continúa siendo la arquitectura compartida por el sedán Model 3 y el crossover compacto Model Y. Ambos automóviles concentran la abrumadora mayoría de las ventas y matriculaciones globales del grupo. Con la intención de sostener el interés comercial entre los compradores y dinamizar el ritmo de entregas en mercados clave como Europa y América del Norte, la firma ha introducido revisiones técnicas y estéticas en sus gamas principales.
No obstante, al analizar en detalle los datos de fabricación más recientes, se observa que la capacidad instalada en sus gigafactorías no se está aprovechando al 100% de su rendimiento potencial, situando la producción real estabilizada en torno a los 1,8 millones de unidades al año. Con el décimo millón de automóviles ya rodando fuera de las cadenas de montaje, el verdadero desafío estratégico para la directiva de la marca comienza en este preciso instante. La impresionante barrera recién alcanzada sitúa a la compañía automovilística justo a mitad de camino del ambicioso objetivo operativo fijado por su propio plan de negocio: alcanzar la cifra global de veinte millones de unidades producidas.
La prolongada escalada hacia esa nueva cima requerirá un esfuerzo técnico, operativo y comercial sustancialmente mayor, en un contexto global donde la saturación progresiva del mercado de coches eléctricos y la agresiva competencia de marcas emergentes obligan a remodelar continuamente las prioridades de la empresa. Para lograr cerrar de manera efectiva la brecha entre los diez y los veinte millones de coches, la firma no podrá depender de forma exclusiva de actualizar sus modelos ya consolidados o de vender nichos de mercado como la camioneta pick-up Cybertruck.
Aunque la dirección de la compañía ha derivado una parte considerable de su atención pública y de sus recursos de ingeniería hacia proyectos avanzados como el robotaxi autónomo Cybercab, los camiones pesados de larga distancia Semi o la integración de robótica humanoide, la estabilidad financiera de su negocio de consumo masivo sigue dependiendo de la expansión del catálogo de vehículos. Diseñar plataformas más accesibles y renovar con soltura su oferta actual resultarán piezas fundamentales para proteger y consolidar una hegemonía industrial que hoy festeja la cifra de diez millones de éxitos sobre el asfalto.

