Para abaratar costes, Tesla ha suprimido este equipamiento que lleva en los coches desde 1922

Los Tesla Model Y Standard y Tesla Model 3 Standard rebajan su precio a base de recortes de equipamiento, algunos de un corte un tanto absurdo.
Desde que el coche lleva siendo coche, hay una serie de elementos que se considera que le son inherentes. Es cierto que algunos no estuvieron ahí desde el inicio, pero aparecieron pronto y siempre se han ofrecido en los automóviles en serie. Sin embargo, Tesla es especial, hace las cosas a su manera y, para abaratar costes, ha suprimido este equipamiento que lleva en los coches desde 1922.
Había mucha expectación con la llegada del coche barato de la compañía de Elon Musk, pero mucha, y, como casi siempre cuando hay este tipo de expectativas, no se ha estado a la altura. La novedad asequible para la marca ha resultado ser una dupla de Tesla Model 3 y Tesla Model Y que, tras su apellido Standard, lo que ocultan es una versión repleta de recortes.
Más abajo entraremos en detalle en ello, pero queremos centrarnos primero en un elemento que se podría indispensable para la marca, pero que Tesla ha decidido suprimir: ni la berlina ni el SUV cuentan con radio.
Sí, en ninguno de los dos modelos se podrá escuchar ni las frecuencias de AM ni las de FM. Esto es, por ser claros, raro. Es cierto que suponemos que Musk y su círculo de confianza habrán pensado que hoy en día mucha gente conecta el smartphone, así que pueden escuchar la radio por ahí, si es que la escuchan.
Sin embargo, cuesta creer que una radio convencional de las de toda la vida sea un elemento suficientemente caro como para que eliminarlo ayude de manera sensible a recortar los costes.

Hay que recordar que en Estados Unidos, donde se han lanzado ambos modelos (en España solo ha debutado el todocamino), el Model 3 Standard está disponible desde 36.990 dólares, cuando el siguiente nivel cuesta 42.490, es decir, hay un ahorro de 5.500 dólares. El Model Y Standard se vende por 39.990 dólares y el superior por 44.990, con un ahorro de 5.000 dólares.
Es mucha diferencia de precio en la que, suponemos, haber eliminado la radio tiene que haber supuesto un recorte de precio ínfimo. De donde Tesla ha ahorrado es de la larguísima lista de componentes que también ha eliminado o sustituido por otros más… “humildes”.
Empezando por el exterior, en el Model 3 solo cambian las llantas, que en lugar de ser de aluminio y medir 19 pulgadas, son de acero y tienen un diámetro de 18 pulgadas En el Model Y pasa lo mismo, pero además también se ha eliminado la barra LED que conectaba los grupos ópticos. Estos, además, son más sencillos y en ambos vehículos pierden la luz adaptativa.
Siguiendo con el todocamino, el modelo convencional tiene un techo panorámico de cristal. El Standard no, bueno, sí. La realidad es que sigue presente, pero está cubierto. El argumento de Tesla es que dejarlo montado era más barato que crear un nuevo techo sin él. El nuestro es que, si no lo cubriera, se ahorraría la cobertura recortando todavía más costes (en el Model 3 Standard se mantiene).

Pasando a los asientos, la tapicería de cuero vegana que hasta ahora era el estándar, ahora se convierte en una de tela. No solo eso, los delanteros pierden la función de ventilación, que ya no estaba en los traseros, pero es que estos también dejan de ser calefactables. Además, su sistema de plegado, que antes era eléctrico, ahora es manual, y también se pierde el reposabrazos central.
Otro recorte sensible para los ocupantes de las plazas posteriores es la eliminación de la pantalla de 8 pulgadas de la que disponían. Por otra parte, el sistema de sonido reduce a menos de la mitad los altavoces de los que dispone, de los 15 originales a tan solo 7.
Por último, a nivel de rendimiento, se ha experimentado una reducción de potencia (no se concreta cuanta), se pierde capacidad de carga, pues en corriente continua el máximo es de 225 kW en lugar de 250 kW, y también tienen menor autonomía. Además, la suspensión es un poco peor.
Además, también se ve "capado" el Autopilot. El sistema deja de contar con sistema de centrado de carril, pero, como ocurre con el techo solar panorámico, el coche em realidad cuenta con todo el hardware necesario para funcionar, no se ha eliminado nada. ¿El truco? Que así hay que pagar por ello.
Quien quiera desbloquear funciones de asistencia a la conducción (recordemos que, pese a su nombre, no es un sistema de conducción autónoma), tendrá que desembolsar 8.000 dólares adicionales para desbloquearlas.
