Prueba

Renault Mégane RS Trophy: para estómagos fuertes

David López

09/04/2012 - 11:30

El Renault Mégane RS Trophy ofrece 265 CV y 360 Nm de par motor para convertirse en el Mégane de calle más potente, radical y divertido. Solo 500 afortunados propietarios sabrán lo que se siente al conducirlo.

Hundo el pie derecho para probar el Renault Mégane RS Trophy. Al instante, el turbo se pone a silbar con fuerza y mi espalda se comprime contra el respaldo de un bácquet Recaro que me sujeta perfectamente. La secuencia se repite una y otra vez en este Renault para mi deleite. La carretera está plagada de curvas y buenos desniveles, en los que este Mégane RS Trophy me está volviendo literalmente loco. ¡Cómo gira! ¡Cómo pisa el asfalto!

El Mégane más deportivo y divertido (vídeo Renault Mégane RS Trophy) hasta la fecha (deja atrás al mítico R26.R) viene vestido con un exclusivo traje amarillo Jaune Sirius. Le acompañan unas llantas negras de 18 pulgadas y pinzas de freno Brembo pintadas en rojo, que hacen que no pase desapercibido. El Renault Mégane RS Trophy es así, de los que hace girar cabezas a su paso. Renault ha dotado a su compacto con 15 CV más que el Mégane RS.

No ha habido que hacer mucho para lograr ese plus de potencia: retoques en la admisión y un turbo que sopla a 0,2 bares más de presión. En sus tripas, el Mégane RS Trophy esconde otra sorpresa, tan eficaz como indispensable en estos coches si quieres pasártelo en grande: un autoblocante mecánico. Lo sientes enseguida: giras el volante y con el gas mantenido notas cómo el morro tira hacia el interior de la curva. El trabajo queda entonces para unos neumáticos Michelin Pilot Sport 2 de los que solo tengo buenas palabras, ya que ofrecen un 'feeling' muy logrado y se asocian perfectamente a un chasis que es de lo más preciso del momento.

Pero esta orquesta tan bien afinada cuenta con un par de instrumentos que no acaban de dar con la tecla. La dirección es demasiado asistida (que no imprecisa) y los frenos, que al principio muerden con fuerza, se fueron abajo antes de lo esperado. Bajo el ritmo para refrigerarlos y pongo rumbo a casa. La carretera está ahora bastante bacheada y eso me hace preocuparme por mi espalda. Y es que el Mégane RS Trophy lleva de serie el Chasis Cup: perfecto para ir rápido... y matador porque no perdona ni la más mínima grieta del asfalto. Lo tengo claro: hasta en eso, este Mégane es para los que tienen estómagos fuertes.

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