Baterías en los semáforos para que sigan encendidos en caso de apagón, la última propuesta del Ayuntamiento de Barcelona

Este sistema de energía evitaría el caos vial y permitiría el correcto funcionamiento del entorno urbano en situación de alarma.
El 28 de abril de 2025 será recordado por muchos como el día en el que España se apagó, en el sentido más literal de la palabra. No obstante, y ante el riesgo de que se vuelva a repetir una situación similar, el Ayuntamiento de Barcelona ya ha movido ficha incorporando un inteligente sistema de alimentación a sus semáforos.
Uno de los mayores problemas a los que se enfrentó la ciudadanía durante esa mañana de abril, fue la cooperación y movilización del tráfico. Agentes de seguridad y fuerzas del Estado tuvieron que inundar las calles para evitar colapsos o accidentes ante la falta de coordinación entre los sistemas de señalización, como pueden ser los semáforos.
En pequeñas ciudades o localidades, la situación fue controlada a tiempo y no se registraron grandes daños, pero en grandes ciudades como Barcelona o Madrid, el apagón supuso un auténtico reto de movilidad entre vehículos y transeúntes.

Es por esta razón que el Ayuntamiento de Barcelona se está preparando para que, en caso de repetirse una situación tan angustiosa, la movilidad de sus calles y la seguridad de sus habitantes quede asegurada.
La solución que ha encontrado la institución de la capital catalana es un pequeño sistema de alimentación ininterrumpida, también conocida como SAI, que, ante una falta de suministro prolongada, actúa como salvavidas energético.
Según reporta el gobierno barcelonés, cerca de un millar de semáforos estarán equipados con esta tecnología, garantizando el funcionamiento de 1.805 cruces de la ciudad condal. Laia Bonet, alcaldesa de Barcelona, explica que se han priorizado aquellas calles con mayor densidad de tráfico y cuya desconexión puede suponer una amenaza a conductores y habitantes cercanos.
No obstante, esta no es la única medida que ha adoptado el Ayuntamiento barcelonés, ya que también han anunciado la conexión de cientos de semáforos a la fibra óptica del sistema de telegestión que se encuentra en el centro de gestión de tráfico de la institución.
Otra medida que ha sido aprobada y ha pasado desapercibida, es la de la renovación de las luces LED de los semáforos catalanes. Desde hace poco más de un año que gran parte de este tipo de señalización funciona con estas luces, pero ahora buscan maximizar el ahorro energético.
En palabras de Bonet, este cambio de tecnología en gran parte de los semáforos “ha supuesto un ahorro energético del 85%”. Una cifra que podría ser mayor conforme se completen los cambios de luces del resto de semáforos de la ciudad condal.

Un proyecto de dos años y 34 millones de euros
Tal y como relatan los informes oficiales, estos cambios de urbanismo y movilidad asciende a una inversión de 34 millones de euros para el periodo 2026-2028, pero con la opción de prorrogarlo hasta dos años más.
Sin embargo, esta no es la primera vez que se intenta adjudicar este servicio, pues el trámite se presentó el año pasado, pero fue suspendido el concurso por dos recursos presentados al Tribunal Catalán de Contratos del Sector Público.
Este atraso burocrático ha llevado a la propuesta a incrementar su presupuesto en dos millones de euros más, separando el proyecto en dos partes: Besòs y Llobregat. Esta división podría derivar en la implicación de dos empresas gestionando los sistemas de señalización luminosa de toda la capital catalana.
No obstante, la empresa o empresas encargadas del proyecto deberán asumir el mantenimiento preventivo, así como la reparación en caso de avería o desconexión de los cerca de 40.000 (39.772) semáforos que hay en toda la ciudad.
Esto supone que, ante la detección de rotura de una de estas baterías, la empresa deberá reponerla en un margen de 24 horas, lo que también le obliga a contar con un stock lo suficientemente amplio que evite la inoperatividad de estos sistemas en un momento de mayor consumo y desconcierto.
A todo ello, habría que sumarle las 139 cámaras de tráfico, los 47 paneles informativos, 67 bolardos retráctiles que indican los controles de acceso y los 81 bolardos antiterroristas que se encuentran ubicados en las zonas más turísticas de Barcelona.
Todo este despliegue, según la alcaldesa, refuerza el compromiso medioambiental y de seguridad vial que la ciudad condal tiene con sus habitantes y turistas. "Gracias al nuevo contrato, profundizamos en la prevención de mantenimiento para anticiparnos a dispositivos que se estropeen”, defiende Bonet.


