Ni coche eléctrico ni de combustión, con el gran apagón todos los coches se paran por la misma razón

La situación ocurrida ayer en España igualó tanto a los coches de gasolina y diésel como a los cero emisiones, nadie podía hacer nada al respecto.

El gran apagón que ha tenido en vilo a España durante prácticamente todo un día (ha variado en función de la región) ha servido para, una vez más, sacar a la luz el enfrentamiento entre los coches eléctricos y los de combustión, para ver cuál es el que conviene más en un caso así. Sin embargo, la situación ha servido para poner de manifiesto que, en un caso tan extremo, todos los coches se paran.

Y la razón por la que lo han hecho no tiene que ver con el tipo de energía o combustible que utilizan para funcionar. Simplemente tiene que ver con que, si no hay electricidad, ni los surtidores pueden funcionar ni, por supuesto, los puntos de recarga están operativos, a lo que se suma el hecho de que, además, no se pueden llevar a cabo los pagos correspondientes.

Cuando ayer, sobre las 12 de la mañana, se fue la luz en toda España, todo conductor del país, sin importar su conduce un coche de gasolina, diésel, híbrido o completamente eléctrico; estaba en dos grupos, los que tenían el depósito / batería llenos, y los que no estaban precisamente boyantes de combustible / electricidad.

Los primeros tuvieron margen de acción para realizar los desplazamientos que necesitasen y volver del trabajo hasta su casa, o donde tuvieran que ir, siempre que el caótico tráfico y los embotellamientos se lo permitieran. Los segundos se encontraron ante una situación peliaguda.

En cuanto quedó claro que el apagón era generalizado y que la cosa iba para largo, como ha ocurrido en otros “sustos” globales previos (como la pandemia o la guerra entre Rusia y Ucrania), fueron muchos los que decidieron ir de manera inmediata a por recursos básicos. Se llenaron los supermercados, pero también las gasolineras.

Los conductores acudieron en tromba para llenar el depósito, pero cuando llegaron se encontraron con una sorpresa desagradable: si la estación de servicio no contaba con generadores propios, algo que no es para nada habitual, era simplemente imposible repostar, porque los surtidores no funcionaban.

El sistema de éstos cuenta con múltiples elementos que necesitan electricidad para funcionar, así que sin ella, eran completamente inútiles. Valga como ejemplo el caso de Moeve, que, como recoge el periódico ABC, ayer, de sus más de 1.500 estaciones de servicio repartidas por toda la Península Ibérica, solo 25 pudieron estar abiertas.

Éstas fueron las que tenían generadores, algo que ya hemos dicho que no es habitual porque éstos tienen un precio alto y lo normal es que, las que están cerca de núcleos urbanos, donde se supone que la red eléctrica es fiable, prescindan de ellas. Son las que están más alejadas (carreteras, zonas rurales, etc.) las que en ocasiones sí disponen de ellas.

De hecho, incluso en las que se mantuvieron abiertas, aunque fuera sin combustible, solo para productos de las tiendas que tienen, otro problema importante fue el pago. En un momento en el que es muy habitual ir sin dinero físico, ni billetes ni monedas, porque lo normal es pagar con tarjeta o directamente con el móvil, los datáfonos no funcionaban.

El caso de los coches eléctricos

El mismo problema se lo encontraron quienes tuvieran el coche eléctrico con la carga baja y quisieran rellenar la batería. 

Como es lógico, sin electricidad en todo el país, es imposible recargar un coche de cero emisiones. Sin embargo, en su caso sí que había algunas alternativas.

La primera es recurrir a generadores diésel para cargar el coche. Esta solución es relativamente habitual y se usa cuando un eléctrico se queda “tirado”. El generador, que es un motor de combustión, utiliza gasóleo para recargar la batería. El problema aquí, sin embargo, de nuevo habría sido realizar el pago si no se tenía efectivo.

La segunda sí era más factible, pero solo para aquellos que tengan montado en su casa (normalmente un domicilio individual, no un bloque de pisos) un sistema eléctrico independiente que contase con paneles solares.

Dado que ayer fue un día extremadamente soleado, quienes tuvieran placas solares en casa no se vieron tan desamparados como el resto de la población. Tuvieron suministro de energía constante y pudieron almacenarla para el fin que quisieran, pudiendo ser uno de ellos el de recargar sus coches eléctricos.

Lógicamente, la recarga de un VE con un sistema así no es rápida, ni mucho menos, pero al menos permite recuperar kilómetros de autonomía cuando el resto de conductores no podían hacer lo propio, limitados por la electricidad que les quedara en la batería o el combustible restante en su depósito cuando comenzara el caos.

Otros artículos interesantes:

Más información sobre: