Como el coche se convierte en la mejor forma de saber que está pasando cuando se produce un gran apagón

El apagón de electricidad en toda España que vivimos ayer obligó a agudizar el ingenio. Si teléfonos, sin Internet y sin electricidad, la radio del coche fue, para muchos, la única fuente de información
Ayer hicimos un nuevo tic en la lista de situaciones históricas vividas: toda España sufrió el mayor apagón de luz de la Historia. Durante horas no hubo luz, pero tampoco funcionaron los teléfonos que sin cobertura iban perdiendo carga para desesperación de los usuarios. No hubo Internet, ni televisión... pero el coche se convirtió en una gran ayuda inesperada para muchos.
Sin poder llenar los depósitos (o cargar las baterías en el caso de los vehículos eléctricos), sin semáforos, sin transporte público por tierra, todas las ciudades españolas se sumieron en un caos circulatorio que, al mismo tiempo, fue la salvación informativa de quienes estaban atrapados en el embotellamiento y quienes pasaban por allí.
La radio de los coches, desde hace un tiempo relegada a un segundo plano por las aplicaciones de música a la carta, se tornó protagonista hasta el punto de que aquellos que presumiendo de innovadores no tenían un transistor a pilas en casa optaron por bajar al garaje para sintonizar una emisora de noticias y, de paso, cargar el teléfono móvil.
El coche, fuente de información sobre el apagón
Alrededor de las 12.30 horas de la mañana en España saltaron los plomos. No es literal porque en realidad los plomos no saltaron pero no había luz en las casas, tampoco en las calles o comercios.
La incredulidad y el asombro dieron paso al miedo. Nadie sabía que estaba pasando y no había Internet ni televisión que diese una respuesta. "Empezamos a ver que la gente se arremolinaba alrededor de los coches", nos cuenta un agente de Policía Municipal de Madrid. "Al acercarnos a preguntar si había algún problema nos dijeron que estaban escuchando la radio de los coches para tratar de entender lo que estaba pasando", añade.
No solo la gente en la calle. En sus casas, al ver que pasaban las horas pero no se recuperaba el suministro eléctrico, fueron muchos los españoles que optaron por bajar al garaje o a la calle para conectar la radio del coche y tener noticias de la situación.
Se apagó la luz, se encendió la radio
"Cuando la luz se apagó en España, se encendió la radio", decía esta mañana un experto en comunicaciones en televisión. El problema para muchos es que llevan años escuchando la radio a través de dispositivos que funcionan con luz. Asi que hubo que tirar de la radio de antes, la de siempre, la que muchos guardan en un cajón como objeto de colección; la que otros muchos tiraron en la última limpieza y ayer echaron tanto de menos. La que solo unos pocos siguen escuchando bajo la almohada...
Los primeros, los tecnológicos, solo tenían dos formas de escuchar la voz de grandes comunicadores como Carlos Alsina que transmitían mensajes de calma: o localizaban transistores a pilas que a todo volumen informaban en la calle (hubo muchos, muchos vecinos que compartieron el suyo) o recurrían a la radio del coche.
Pilas agotadas
Los había también que sí tenían un transistor a pilas pero, oh falta de previsión, lo que les fallaba eran las pilas. Asi que los supermercados vieron agotar en cuestión de minutos todas sus reservas de pilas, de todos los tamaños (para las linternas, sí, pero también para las radios).
Hubo otro artículo que también voló de las estanterías: los cargadores de mechero para el coche. Porque aquellos que decidieron bajar al garaje para escuchar la radio aprovecharon el rato para con la batería del vehículo recuperar algo de recarga en el móvil, pero, al parecer muchos no lo hacen de forma habitual y no tenían el cable de carga necesario.