Barcelona quiere que sus calles estén hechas por millones de huesos de aceituna

Asfalto de aceitunas en Barcelona
Asfalto de aceitunas en BarcelonaIA

La ciudad condal presenta una propuesta con aceitunas para reutilizar la energía y regular las altas temperaturas de los pavimentos.

El Ayuntamiento de Barcelona lidera un pionero e innovador proyecto de sostenibilidad urbana que contempla el uso de millones de huesos de aceituna en el pavimento de sus calles para transformar el asfalto en un almacén de energía térmica. Esta iniciativa, desarrollada en estrecha colaboración con el prestigioso centro tecnológico Eurecat y diversas empresas punteras del sector de la construcción vial, busca mitigar de forma decidida los efectos del cambio climático en los entornos metropolitanos, especialmente el fenómeno conocido como isla de calor urbana

La propuesta técnica se centra en reescribir la fórmula tradicional de los firmes de las carreteras introduciendo materiales de origen orgánico que ayuden a regular de manera pasiva la temperatura del pavimento y del aire circundante. El núcleo de esta investigación radica en las propiedades físicas únicas de los huesos de aceituna, un residuo agroalimentario sumamente abundante en España debido a la enorme potencia de la industria nacional del aceite de oliva. 

Estos restos biológicos poseen una estructura interna porosa y una elevada densidad celular que les otorga una capacidad excelente para actuar como material de cambio de fase de origen natural. Esta propiedad termodinámica permite que los elementos acumulen y liberen grandes cantidades de energía térmica durante los ciclos cotidianos de transición entre el frío y el calor.

atascos en Barcelona
atascos en Barcelona

Al triturar de forma controlada los huesos de aceituna e integrarlos de manera homogénea en la mezcla asfáltica tradicional, los ingenieros han conseguido crear un revestimiento con una inercia térmica muy superior a la del asfalto convencional derivado exclusivamente del petróleo.

El funcionamiento técnico de este pavimento inteligente es directo pero altamente eficiente a nivel de control ambiental. Durante las horas del día de máxima insolación veraniega, el asfalto enriquecido con estos residuos orgánicos absorbe el calor solar de forma masiva y lo retiene de manera estable dentro de la estructura molecular de los huesos de aceituna. 

Esto evita que la superficie de la calle alcance las temperaturas extremas habituales del periodo estival, que a menudo superan los 70 grados centígrados en las grandes metrópolis y convierten los espacios públicos en lugares inhóspitos. Posteriormente, durante la noche, cuando la temperatura ambiental desciende notablemente, el pavimento libera este calor almacenado de forma gradual y amortiguada hacia la atmósfera, suavizando las oscilaciones térmicas extremas de la ciudad y mejorando el confort de los ciudadanos.

Este proyecto piloto forma parte de una estrategia integral de la capital catalana para descarbonizar la obra pública y fomentar de manera práctica los principios de la economía circular. El empleo de un desecho industrial como los huesos de aceituna reduce drásticamente la dependencia histórica de los áridos minerales procedentes de canteras y disminuye la huella de carbono asociada a la producción de aglomerados asfálticos calientes. 

Las pruebas de laboratorio preliminares realizadas con este material compuesto han arrojado resultados muy positivos tanto en resistencia a la compresión como en durabilidad frente al desgaste continuado del tráfico rodado, desmitificando de este modo la creencia de que los componentes orgánicos debilitan la cohesión a largo plazo de las mezclas viales tradicionales.

Además del beneficio medioambiental evidente y de la reducción drástica del calor en las vías públicas, el uso de este pavimento biobasado ofrece ventajas significativas en términos de eficiencia energética para todos los edificios colindantes. Al reducir la radiación térmica que el suelo devuelve hacia las fachadas de las viviendas y de los comercios, disminuye de manera notable la necesidad de utilizar sistemas intensivos de aire acondicionado en el interior de los inmuebles, aliviando de rebote la demanda general de la red eléctrica urbana en las horas puntas. 

La viabilidad del proyecto también se ve fuertemente respaldada por el bajo coste material de la materia prima, ya que los huesos de aceituna se consideran habitualmente un desecho industrial de muy bajo valor comercial en el sector primario. Además, la implantación práctica de este tipo de tecnologías experimentales en Barcelona se ejecutará de forma progresiva mediante la realización de pruebas en áreas urbanas seleccionadas con alta exposición solar y tráfico peatonal denso. 

Por último, el objetivo prioritario del consistorio es monitorizar el comportamiento real del pavimento orgánico a lo largo de las distintas estaciones del año antes de autorizar su aplicación a gran escala en las grandes arterias viales y avenidas de la ciudad. 

Con esta iniciativa de vanguardia, Barcelona se posiciona en la primera línea del urbanismo sostenible europeo, demostrando con hechos que los residuos del sector agrícola pueden integrarse de forma exitosa en las infraestructuras de las ciudades inteligentes del futuro para crear entornos mucho más habitables, eficientes y respetuosos con el medio ambiente global.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España