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Prueba

Prueba: Seat Ibiza TGI. ¿Puede ser divertido un coche de gas?

Prueba del Seat Ibiza TGI
Nota

8

Los coches de gas natural son a menudo acusados de un enfoque perezoso. ¿Es esto solo un cliché obsoleto o es realmente cierto? AUTOBILD busca una respuesta en esta prueba del Seat Ibiza TGI.

Al lado del gasolina y el diésel, el Seat Ibiza TGI solo se distingue visualmente por el logotipo en el portón trasero de la Ibiza. El interior sigue siendo el mismo en comparación con el español convencional. Solo el grupo de instrumentos revela el TGI como un modelo de gas natural. Aquí, el nivel del depósito de GNC reemplaza al medidor de temperatura en el velocímetro.

Motor ahorrador, y más ruidoso

Si el motor está funcionando con gas natural, se enciende un símbolo verde de GNC en el disco del velocímetro. Bajo el capó del, el Ibiza trabaja con un motos de un litro y tres cilindros de 90 CV, y el par máximo es de 160 Nm. El motor tiene un diseño bivalente, por lo que puede ser operado además del gas natural con gasolina ordinaria de su único depósito de nueve litros. Si el total de 13,8 kilogramos de GNC, que el español distribuye en tres depósitos, está llegando a su fin, el Ibiza cambiará al modo de gasolina por sí solo. Combinado, la autonomía es, según Seat, de 500 kilómetros.

Conducido solo con GNC, debe estar alcanzar los 360 kilómetros. ¡En marcha! Ya justo después de arrancar, una cosa se destaca: como un vehículo de gas natural, el Ibiza es un poco más ruidoso que su hermano de gasolina. La mezcla de un litro de tres cilindros y la inyección de gas lo vuelven menos confortable acústicamente, pero es algo que no llega a ser molesto.

Así se comporta

En esta prueba del Seat Ibiza TGI, al arrancar se requiere un poco más de gasolina de lo normal, una vez en movimiento, el motor gira de buena gana. A este Seat no le gusta la zona baja del cuentarrevoluciones, de modo que quien quiera algo de vidilla, no deberá hacerle ascos a usar el cambio a menudo.

Prueba del Seat Ibiza TGI

La transmisión de seis velocidades inserta de manera muy precisa y limpia. Como el coche de prueba es un modelo "FR", el Ibiza se asienta muy bien en la carretera gracias a la suspensión deportiva. La dirección es equilibrada y agradablemente directa sin ser demasiado dura, .y nuevamente, el modelo de gas natural no difiere de sus hermanos de combustible convencional.  

Conclusión

Lo mejor

Comportamiento en su variante FR, autonomía, ahorro

Lo peor

Resulta más ruidoso que el modelo de gasolina, perezoso en bajas

Y además