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Prueba Peugeot Metropolis 400 RS: un triciclo sorprendente

Rodrigo Fersainz

01/03/2015 - 14:24

En esta prueba, te contamos por qué la Peugeot Metropolis 400 RS es un 'triciclo' sorprendente, un 'juguete' arriesgado y para adultos, con un aspecto muy peculiar y que engancha desde el principio por sus cualidades prácticas y dinámicas.

Si pinchas en la galería de fotos, comprobarás enseguida por qué nos llevamos a este maxiscooter de paseo al parque. Y es que parece casi un 'juguete', un coche en miniatura y, aunque se puede conducir con el permiso B de turismos y, en efecto, tenga mucho de 'eso', en esta prueba de la Peugeot Metropolis 400 RS te contamos por qué es un triciclo sorprendente... cuya diversión va en aumento, aunque no sea perfecto, a medida que pasan las kilómetros. 

Estéticamente, el Metropolis no es un scooter que me apasionara cuando vi las primeras fotos, lo reconozco, debido a ese frontal tan vertical y ese tren delantero aparentemente tan monolítico, sensación acentuada por las pequeñas dimensiones del eje delantero.

Mira todas las fotos de la Peugeot Metropolis 400 RS en nuestra galería.

Bien es cierto que el acabado RS le daba un toque de deportividad, por ese gris mate en el que venía la unidad de pruebas (llamadme loco, pero me recordaba mucho a los Peugeot 2008 que han corrido este año en el Dakar), esos ribetes rojos en calandra y llantas, y esa pantalla pequeña y oscurecida. Y en cualquier caso, había que probar el invento.

Es curioso que, mientras que otros fabricantes no hacen tanta gala de sus logotipos, el león de Peugeot está en todas partes, un sello que sirve para reforzar la idea de que este maxiscooter de 400 tiene mucho, mucho de coche. Para empezar, el frontal parece un Peugeot de cuatro ruedas en miniatura y las ópticas traseras también tienen algo de la garra felina que la firma lleva incluyendo en el diseño de todos sus modelos de cuatro ruedas. Incorpora unas vistosas luces diurnas -llamadas 'Daytime Running Lights'- que dejan encendidos mediante LED la parte superior de los faros, el centro del tren delantero y las luces de posición traseras. El cuadro es muy completo, ofrece una buena información de todo lo que está sucediendo en el vehículo y no es hasta que te fijas en el 'display' cuando te choca que el sensor de presión -una curiosidad en su especie- se extiende a sus tres pequeños neumáticos.

Tren delantero con rueda pequeña y doble disco de freno. 

Llega la hora de abrir la guantera delantera (por botón mecánico), abrir los dos cofres portaequipajes (por botón electrónico), desbloquear y arrancar (rueda de contacto y botón de arranque)... sin haber sacado la llave del bolsillo, una comodidad muy poco frecuente en las motocicletas y menos aún, en un scooter.

Arranco y me soprende que este motor monocilíndrico de cuatro tiempos y baja fricción tiene un punto más de rugido que de ronroneo. Al fin y al cabo, Peugeot lleva muy a gala que me ha prestado "la 400 más potente del mercado" en su segmento y sus 37,2 caballos ya están pidiendo fiesta. En el salpicadero, que corona un escudo como muy basto y vertical, hay una luz roja de 'P' y parpadea un candado extraño. Ah, claro, se trata del freno de mano eléctrico (que hay que quitar con un botón en el centro del manillar) y el bloqueo del eje delantero. Porque sí, aunque mucha gente te pregunta por la calle sobre ello y crea que una moto de tres ruedas no tumba, el eje se mueve y, si no lo bloqueas con este botón, el vehículo se vencerá hasta caerse hacia un lado o el otro, como cualquier motocicleta o ciclomotor.

Completamente libre ya de ataduras tecnológicas para ponerme en marcha, acelero y todo responde. Y muy bien. Hace un día de perros, muy nuboso, con amenaza constante de chubascos y mucho viento lateral. Así que pongo el intermitente (que suena, como en los coches), paro, bloqueo todo de nuevo (ya casi me he acostumbrado) y elevo la pantalla manualmente. El freno de estacionamiento no te deja quitarlo con un golpe de acelerador, pero el bloqueo sí, para que cuando decidas girar no descubras demasiado tarde tu despiste. 

Curvas enlazadas a tres ruedas

Hablando de girar: el tren delantero -con ruedas inclinables que la marca llama 'Dual Tilting Wheels' es muy robusto y con un día de viento lateral o superficies deslizantes, notas un cierto aplomo en sus reacciones que van mucho más allá del factor psicológico (sobre todo para personas que se pasen a la moto con este Metropolis) de ver dos ruedas delante. Pero en curvas muy cerradas, cuando tumbas, notas de pronto una resistencia extraña a la que hay que acostumbrarse, porque si no cejas en tu empeño, la moto es capaz de tumbar (y girar) un poco más. 

Asimismo, el eje delantero es un poco brusco al pasar por irregularidades del asfalto, y transmite demasiado las vibraciones al manillar, sobre todo calles descuidadas, grietas del pavimento y en los siempre incómodos badenes. La frenada cumple, aunque esperaba algo más por ser una tres ruedas. El conjunto se detiene antes de lo que parece cuando aprietas las manetas a fondo, aunque el tacto no es el mejor. El freno trasero se puede activar con la mano izquierda o con el pedal que tienes en el pie derecho, un elemento que uno no termina de comprender muy bien, porque resta espacio en el piso y hay que pulsarlo con relativa fuerza en este modelo. 

Peugeot Metropolis 400 RS Freno
Tecnología SBC en los frenos. 

A cambio, una vez que te acostumbras a todo esto, a medida que pasan los kilómetros por ciudad y por carretera para todos tus desplazamientos diarios, descubres que la Peugeot Metropolis 400 RS, combina muy bien lo práctico con la diversión, tanto en trayectos cortos propios de las gestiones por ciudad como al hacer un centenar de kilómetros por carretera abierta y llegar de lo más descansado. El secreto es la mezcla de una buena respuesta, con una excelente velocidad punta (168 km/h de velocímetro, para ir a 120 km/h muy desahogado) un tren delantero eficaz en los giros sin demasiados traqueteos al ir rápido (algo muy típico de la rueda pequeña), una buena protección aerodinámica... y la comodidad de viajar solo o acompañado con un asiento muy generoso, un tarado de suspensión adecuado y una capacidad de carga bastante de agradecer. 

Peugeot Metropolis 400 RS asiento

El asiento es muy cómodo, con respaldo regulable, y la tapicería repele el agua. 

Así que, si estás pensando en un maxiscooter práctico pero con chispa (y buenas sensaciones) y tienes presupuesto (desde 8.490 euros) para invertir en una línea llamativa, soluciones prácticas y mucha tecnología, la Peugeot Metropolis 400i RS puede ser una decisión tan lógica como sorprendente. 

Peugeot Metropolis 400i RS

Motor Monocilíndrico de 4 tiempos LFE, refrigerado por agua, inyección Cilindrada 399 cc
Potencia 37,2 CV Par máximo
Marchas Autom. Velocidad máxima 168 km/h
Suspensión Eje con dos rudas indep. inclinables (DTW) del. y doble amortiguador detrás Frenos (del/det) Doble disco/disco
Largo/ancho/alto 2152/775/1450 mm Altura del asiento al suelo 780 mm
Neumáticos (del/det) 120/70-12/140/70-14 Peso 256 kg
Capacidad del depósito 13,5 l Consumo (oficial)
Carné necesario B1, A2 y superiores Precio Desde 8.490 euros (con dos años de garantía)

Valoraciones de Peugeot Metropolis 400i RS

  

Diseño 7 Potencia, prestaciones, patada, respuesta 8
Postura de conducción 7 Postura del pasajero 7
Suspensiones 6 Estabilidad 8
Confort de marcha 7 Protección del carenado 8
Capacidad de carga/huecos portaobjetos 7 Seguridad 7
Consumo y autonomía 7

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Rodrigo Fersainz

Redactor jefe de Reportajes, Competición y Motos

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