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Prueba

Prueba del BMW X5, Jeep Grand Cherokee y Mercedes ML

Prueba del BMW X5, Jeep Grand Cherokee y Mercedes ML

El BMW X5 se acaba de renovar y para comprobar si es digno 
de los mejores halagos lo enfrentamos al Mercedes ML y al Jeep Grand Cherokee. Permanece atento, porque aquí empieza la primera batalla en la liga de los SUV de lujo más poderosos.

Los motores arman un escándalo de mil demonios, la arena se arremolina y el agua salpica por todas partes. El Jeep Grand Cherokee pasa liándola parda, el Mercedes ML viene pisándole los talones, mientras el BMW X5 se lanza a por todas. ¡Ahh, qué maravilla!

El fotógrafo nos dijo que esta era una prueba para exprimir los coches al máximo y no nos hemos cortado un pelo. Él se refería a la sesión de fotos, claro. Pero tanto a los coches como a los probadores de AUTO BILD esta comparativa nos ha venido fenomenal para salir de nuestra rutina de asfalto. Puede que esto no sea políticamente correcto, pero además de para pasarlo de miedo nos ha servido para demostrar que estos mastodontes no son mancos fuera de la carretera.

Aquí se ven las caras el nuevo BMW X5, el Jeep Grand Cherokee y el Mercedes ML. Todos ellos miden casi cinco metros de largo y dos de ancho, pesan más de dos toneladas y sus motores de seis cilindros (el BMW en línea y sus otros dos rivales en V) tienen al menos 250 CV. La verdad es que la cosa no pinta muy bien en tiempos de alarma por el cambio climático. ¿Son chicos malos, tipos duros o, simplemente, una gama premium?

Lo que ofrecen

BMW acaba de sacar la tercera generación del X5 (F15), pero la verdad es que ha cambiado muy poquito el diseño respecto al anterior. El nuevo tiene un aspecto más enérgico y lleva en los laterales y en la zaga nuevas aristas que le aportan un distintivo toque aerodinámico. Recuerda un poco al BMW X3 y la verdad es que ese es un punto a su favor, porque es todo un arte que un coche tan grande como este parezca más pequeño de lo que es en realidad.

En el interior hay un montón de espacio y en las plazas traseras hasta los más altos pueden ir cómodos. El puesto de conducción cuenta con lo último en tecnología. Me refiero al sistema de navegación Professional con pantalla de 10,2 pulgadas (3.195 euros), al sistema  iDrive con superficie de escritura y al botón de experiencia de conducción que permite adaptar el vehículo a tus necesidades: la dirección, el acelerador, el cambio y los amortiguadores se pueden programar a tu gusto.

El interior del Mercedes parece menos espacioso que el del X5, pero lo cierto es que el ML solo es un poco más pequeño en la parte de delante y dispone de algo más de espacio en la segunda fila. Se nota, sobre todo, en los dos centímetros extra que ofrece a lo ancho. 

La marca de la estrella sigue apostando por el clásico sistema Comand, que se ve bastante limitado porque tiene demasiados botones, acumula excesivas funciones y carece de un menú principal claro y sencillo de manejar. Nada que ver con el inteligente y simplificado iDrive que monta su rival de Múnich.

Jeep también ha estado dándole vueltas a la cabeza. Desde el cambio estético que dio el Grand Cherokee el pasado verano el puesto de conducción dispone de dos pantallas: una de siete pulgadas en el salpicadero con varios indicadores (velocímetro digital o analógico y ordenador de abordo entre otros...), más otra táctil de 8,4 pulgadas en la consola central (de serie) para controlar el equipo de sonido, el navegador y el resto de funciones del vehículo. Ambas cuentan con gráficos muy estéticos y bien elaborados, pero la lógica, en ocasiones, no es su fuerte.

El todocamino americano tiene mucho gusto y un diseño muy definido. Sin duda, los diseñadores italianos han estado haciendo de las suyas, teniendo en cuenta que el Grupo Chrysler (al que pertenece Jeep) está comandado en un buen porcentaje por Fiat. Eso sí, las plazas traseras son algo más pequeñas que en el ML y el X5, pero la verdad es que también te permite viajar cómodo y, si regulas la inclinación de los respaldos, puedes hacer que la banqueta se deslice hacia delante y te puedas poner a tus anchas. Formidable.

Así se conducen

El Jeep va propulsado por un motor V6 turbodiésel de tres litros que ofrece 250 CV de potencia. Tiene fuerza y le gusta demostrarlo, gracias al buen trabajo que hace junto con la nueva caja de cambio automático de ocho velocidades (fabricada por ZF) a la que va unido. 

El Grand Cherokee no oculta lo que es: un tío de peso. Le gusta ir hecho un machote por donde pisa. Le encantan las rectas, pero a la suspensión neumática Quadra-Lift que monta de serie se le atragantan las curvas.

El Mercedes es apenas un poco más pequeño y ligero, aunque se comporta de manera muy diferente. Se conduce con mayor fluidez y facilidad. Equipado con la suspensión Airmatic DC, que cuesta 2.489 euros, amortigua con una enorme suavidad. Es muy confortable, pero en comparación con el BMW, como va más elevado, no es tan directo.

Su propulsor V6 de tres litros con 258 CV va directo al grano, ofrece mucha potencia incluso desde la zona baja del cuentavueltas y nunca arma demasiado jaleo. Pero el cambio automático de siete velocidades da algún que otro tirón y, desde luego, no me ha encandilado. 

Por su parte, el BMW demuestra cómo se hacen las cosas de verdad. El cambio automático ZF de ocho velocidades funciona de maravilla y encaja a la perfección con el temperamental motor de 3,0 litros.

Sin duda, mecánicamente el X5 le toma la delantera al Jeep y al Mercedes. El suave seis cilindros con 258 CV que monta no solo gira con suavidad y demostrando mucho poderío, sino que, con sus 8,7 litros de gasto medio, es el que menos consume, porque el ML y el Grand Cherokee se ponen en 9,2 y 9,8 litros, respectivamente. 

Además, resulta casi increíble la facilidad y rapidez con la que se conduce el BMW: su precisión y dirección hacen que prácticamente te olvides de su tamaño y su peso. Con el chasis adaptativo (2.180 euros) dispondrás de control electrónico de la amortiguación y suspensión neumática en eje trasero. Eso le ayuda a amortiguar con firmeza, pero con un equilibrio y una sensibilidad asombrosos, a pesar de las llantas de 19 pulgadas (1.479 euros) que monta la unidad que aquí he conducido.

Lo que cuestan

La diversión sale cara con BMW, porque el X5 xDrive30d cuesta 72.045 euros si sumas el chasis adaptativo, las llantas y los asientos confort (2.786 euros). Por un Mercedes ML 350 BlueTEC igual de equipado te piden 1.600 euros menos. Finalmente, el Jeep Grand Cherokee 3.0 V6 Diesel está valorado en 62.753 euros. No es tan barato como cabría esperar, pero sí el más económico de los tres y, además, monta de serie suspensión neumática, tapicería de cuero, sistema de navegación con pantalla de 8,4" y asientos eléctricos con hasta ocho posibilidades de reglaje. Eso sí, si quieres llantas de más de 18 pulgadas tienes que subir a la versión Overland, que las monta de 20" y añade doble techo panorámico, pero cuesta 67.552 euros.

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